
© Dibujo de G. Moustaki
La cantautora catalana sigue con su gira de presentación del disco "Marina Rossell canta Moustaki", cantó en el Teatro Plaza de Castelldefels.
Anoche escuchamos por primera vez a Marina Rossell en directo "Marina Rossell canta Moustaki", esa categoría de conciertos que se disfruta de cine en las distancias cortas. La presentación oficial del trabajo tuvo lugar en el Palau de la Música Catalana de Barcelona el pasado 19 de abril, poco después de un mes atendemos a la cita con Marina en un teatro de aforo intimista en Castelldefels, cerca de la capital catalana.
El concierto tuvo lugar en el Teatro Plaza, un escenario de los que a uno le gustan, buena dimensión en cuanto a aforo y buen sonido, a gusto artista y público, estrenado a finales de 2009, seguramente será uno de los últimos equipamientos de este tipo que estrenaremos en este país durante los próximos años, pero démosle a los que tenemos el rendimiento que merecen estos espacios de arte y especialmente nuestros artistas.
Marina Rossell estuvo arropada en armonía por un sonido muy propicio a crear esa atmósfera cercana y cálida que llenaron el universo sonoro de la apasionante colección de instrumentos de cuerda que tocaron Iniesta, Aguiar y Cordero, impecable trio dirigido por el gran Eduard Iniesta.
Las canciones de Moustaki que interpreta Rossell envueltas en esos abrigos mediterráneos son ya territorio común, fusión mimética entre los cantos de vida de Moustaki y la voz acogedora de Marina, perfecto encaje entre ambos y promesa felizmente cumplida de la cantautora al autor de los temas y buen amigo, al tiempo homenaje de reconocimiento al músico y acercamiento y difusión de su obra en su adaptación en lengua catalana, Moustaki está en buenas manos.
Para quien pueda interesar en profundizar en el tema, ya habíamos contado en un par de artículos hace unos meses los pormenores y motivos de la concepción de este disco (Antes de Marina Rossell canta Moustaki) y también habíamos hablado de los detalles del disco tras su edición (Canto a la amistad y la vida), este sería el tercer acto, la puesta en escena del trabajo, el cara a cara con el público.
De los doce temas del disco cantó diez en el directo de Castelldefels, a excepción de los temas Balla e Hiroshima, pero a cambio regaló un inédito, el tema Milord que no grabó en esta primera entrega discográfica dedicada a Moustaki, ¿tal vez es la primera semilla de una segunda parte? el tiempo dirá, el caso es que Milord brilló en la versión de Rossell que nos recordó a la gran Édith Piaf, para quien Moustaki compuso esta pieza.
La presentación del nuevo repertorio de Rossell fue alternada con destellos de su trayectoria anterior completando la noche en su conjunto, el disco es muy hermoso y la presentación en directo no desmerece esa primera impresión sonora, buen equilibrio entre ambas y muy buena acogida por parte de un público fiel que llenó la sala y que al final solicitó como es habitual su clásica La gavina, petición satisfecha, es una de las canciones elegidas de entre las canciones de nuestra vida por los catalanes.
Marina canta, es su oficio y su maestría como bien demuestra en las tablas desde hace ya tantos años, y gracias a ese camino cuando hoy canta la Rossell remite a lo fundamental, a sus esencias, va dibujándose una línea directa entre las canciones, el corazón de la artista y la serenidad ambiental que se refleja en el público y en su espíritu. En ese instante tiene lugar un fenómeno hermoso casi inexplicable, en el aire surge una delicada conexión con la emoción más pura, la Rossell canta directa a la emoción, a nuestra emoción, y poco a poco siempre, siempre la alcanza y la llena con su sensibilidad y su música.
Marina Rossell canta Moustaki. Teatro Plaza de Castelldefels (Barcelona). 27 de mayo de 2012.
Marina Rossell: voz / Eduard Iniesta: dirección y guitarras mediterráneas, mandola, archilaúd/ Miquel Àngel Cordero: bajo y contrabajo / Joan Aguiar: guitarras, mandolina, violín.
Repertorio: Ma solitud; Els amants s'estimen un temps; Hi havia un jardí; Dies, idees i amor; Mare de Déu del Món; En el Mediterrani; El carter; Sense anomenar-la; Queda't de mi alguna cosa; Barca del temps; Màrmara; El mar m'ha donat; Ma llibertat; El metec; Milord; Llevantina. Bises: Rosó; La gavina; El metec.
Enlace de interés: Para todos los que no pueden disfrutar del directo de Marina Rossell pueden ver en el siguiente enlace el concierto completo que ofreció en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona el pasado 21 de mayo.
Algunas de las próximas citas con Marina Rossell en escena:
8.6.12 BARCELONA, "Les Nostres Cançons contra la sida", Palau Sant Jordi. 21h.
7.7.12 VILABERTRAN, Girona. Plaça del Fort de Vilabertran (Festival "Sons del Món"), 22:30h.
27.7.12 PERPINYÀ, "Les Estivales" Arsenal Casa de la Música, 21.30h.
3.8.12 LLORET DE MAR, Ermita Sta. Cristina, 22.30h.
6.10.12 MATARÓ, Teatre Monumental, 21h.

© Martí E. Berenguer - (detalle foto de Comedia Comunicació & Media - Concierto Palau Música Moustaki)


Algunas de sus fachadas todavía conservan aquel encalado color azulete claro tan raro de ver, fachadas que parecen no haberse pintado al menos en medio siglo, algunas casas se conservan en pie casi milagrosamente según se advierte por su poco mantenimiento exterior, pero eso sí, mantienen una verdad y un aire de misterio casi mágico. Vall-de-roures es un pueblo antiguo, de los de imponentes subidas, anclado en un tiempo pasado pleno en su belleza austera. Un paseo por sus calles es un regalo.




De la
La ermita de San Cristóbal es una robusta construcción de grandes dimensiones con paredes de sillería, del siglo XVIII en estilo barroco y que consta de una sola nave con bóveda de arista y capillas laterales, desde su entorno me gusta también observar los tejados al sol del cercano Calaceite, con el Via Crucis de su calvario que lleva del pueblo a la ermita, con sus pequeñas capillas a cada paso, con su magnífico conjunto de cipreses centenarios que acompañan al visitante durante la visita, como inmensos guardianes verdes vencedores ante el cierzo y el tiempo. 




Los niños de Calaceite saben que no todos los neonatos llegan volando en un atillo colgado del pico de una cigüeña y desde París, al menos no los que nacen en su pueblo, sus mayores les cuentan que cuando nacen los niños en Calaceite vienen de la ermita de San Cristóbal, la que queda en lo alto de un cerro junto al pueblo y es visible desde sus propias casas y sin embargo las niñas vienen desde la ermita de Santa Ana, algo más alejada del pueblo, en medio de los campos de cultivo en el llano, en verdad ellas lo tienen algo más difícil. 














Como muchos otros pueblos de Aragón, 

Las calles de 
El caserío antiguo de
Sin duda hay un hilo argumental presente en este ir y venir por las calles de 

Estuve buscando algunos datos de interés en internet sobre Calaceite antes de mi visita y me encontré con una población con una historia reciente llena de interesantes detalles culturales y literarios. En Calaceite estuvieron viviendo algunos escritores como el chileno José Donoso en los años 70, Ángel Crespo o Mauricio Wacquez en los 80, todos dejaron huella vital en sus calles y en sus paisajes, personajes que a su vez atrajeron hasta estos parajes a otros literatos en breves visitas. De interés resulta el documental "Calaceite: tinta y piedra" (2005) de Emilio Ruiz Barrachina que puede verse en el siguiente enlace (



La maestría incontestable del cantaor Miguel Poveda luce en escena acompañada por un deleite de sonantas y se complementa con el centelleante colorido en el aire que protagoniza al baile La Lupi.
Miguel Poveda tenía ganas y necesidad de liberar su sentir ante el público como mejor sabe hacerlo, y como mejor se siente y disfruta es cantando, tenía ganas de abrirse y estallar abiertamente como la más viva primavera, como acostumbra Poveda fue rico en matices en su cante grande, se presentó fresco, frondoso, crudo, jugoso, firme, cálido, vulnerable, herido, siempre vibrante y generoso en repertorio.
Y la noche se encendió de la manera más oportuna posible, con el anuncio de su cante abierto, destilando la misma esencia del trabajo, el fin último de este arteSano: "Soñé un día que al cante le llamaban libertad", la soleá apolá Con-vivencia, declaración de principios de este flamenco sin cerraduras ni mordazas que lo silencien. Siguieron las malagueñas De la Peñaranda, los tientos Con ser tan sabio, las bulerías de Cái ¡Qué disparate! Los tres cantes son parte indispensable del trabajo, parte de su columna básica flamenca.


