
Caminando por la Playa del Ris (Plage du Ris) en Douarnenez, siempre en horas de marea baja, el viajero ocioso no puede evitar evocar la canción El horizonte de Joan Manuel Serrat, inspirado por este paisaje de mar bretón que contempla, poblado de nubes a lo lejos: "Puse rumbo al horizonte y por nada me detuve, ansioso por llegar donde las olas salpican la nubes", nos canta Serrat mientras prosigo mi camino por la arena mojada.

La bella Bahía de Douarnenez se encuentra en el departamento de Finistère, entre la península de Crozon, al norte y el cabo Sizun, al sur y dibuja un gran semicírculo de más de 16 km de longitud y 20 km de anchura. Aunque al oeste está parcialmente cerrada por el cabo de la Chèvre, se abre en ese lado al mar de Iroise, con una anchura de unos 9 km.
Nosotros nos asomamos a su mar azul desde este rincón de la Playa de Le Ris, al sureste de la bahía, cerca de donde se encuentra el puerto sardinero de Douarnenez, ciudad que desde sus orillas da nombre a todo el golfo. Así retraté el panorama en un día de verano: "Y brindar en primera fila con el sol resucitado, sentarme en la barandilla y ver qué hay del otro lado. Y cuanto más voy pa' allá más lejos queda, cuanto más deprisa voy más lejos se va", sigue Serrat.
Cuenta la leyenda que fue precisamente en esta bahía donde la mitológica ciudad de Ys, Is o Ker-Is en bretón fue engullida en la antigüedad por las aguas del océano, la historia ha ido enriqueciéndose con el tiempo y tiene muchas versiones y circunstancias que según dicen precipitaron el fin de Ys atendiendo a la diversa tradición oral, a las canciones populares y a la posterior literatura sobre el mito. Si en algo coinciden es en su ubicación, ahí dicen que estuvo, donde hoy vemos el mar azul de la Bahía de Douarnenez, un mito al fin: "Allí nacen las leyendas y se ocultan los secretos y se alcanza a dibujar con las estrellas en el firmamento", también nos canta Serrat en El horizonte.
Durante el paseo sobre la arena de la playa vemos un ligero manto de algas verdes que es claro síntoma de contaminación, en mayores cantidades que las que se aprecian en estas fotos, fenómeno creciente en algunas playas aunque está siendo tratado en parte, teniendo que ser retiradas mecánicamente por su alta toxicidad.
Nos encontramos ante la proliferación del alga ulva armoricana en amplias "mareas verdes" en los últimos 35 años favorecidas por los nitratos vertidos al agua de ríos y acuíferos por la agricultura y la ganadería intensiva en buena parte de Bretaña, en el territorio un delicado y preocupante tema de controversia medioambiental: "Sueño con encaramarme a sus amplios miradores para anunciar, si es que vienen, tiempos mejores", esperanzador deseo de Serrat y el mío también para finalizar la canción y el artículo. Ojalá, así sea.










En Serrat y Sabina - A vista de pájaro (T&B Editores, 2012) el escritor Luis García Gil escruta en detalle con tino, paciencia y ardua dedicación lo esencial de los universos de Joan Manuel Serrat y de Joaquín Sabina.












Hoy que Joan Manuel Serrat cumple 67 años sin duda puede ser un gran día para anunciar la edición de una novedad bibliográfica que repasa y analiza minuciosamente sus canciones, el conjunto de su obra poético-musical. Se trata del libro "Serrat, cantares y huellas" que ha publicado la Editorial Milenio y que ha escrito mi buen amigo el escritor gaditano Luis García Gil con prólogos de José Ramón Pardo e Ismael Serrano.
Joan Manuel Serrat - Hijo de la luz y de la sombra. Barcelona (Teatre Grec, 5 de julio de 2010).
Mientras escribo estas líneas Joan Manuel Serrat estará nuevamente guitarra en mano sobre un escenario, por ese motivo hoy sin duda es un gran día, Serrat inicia este 23 de abril en Elche su gira de presentación de su segundo disco dedicado a la figura poética de Miguel Hernández: 




