Llegué casi por casualidad a la población de Culross en busca de un unicornio de piedra del que tenía referencia, sin esperar mucho más del lugar, y finalmente fue una de esas gratas sorpresas que depara el camino al visitante curioso. No podía haber mejor canción para acompañar la visita que el Unicornio del trovador cubano Silvio Rodríguez.
Culross es una antigua ciudad real (royal burgh) enclavada en el West Fife dentro de la región o reino de Fife en Escocia, a orillas del fiordo o estuario del río Forth (Firth of Forth) y situada entre dos puentes que cruzan el Forth, a 4 millas del Kincardine Bridge y a 12 millas del Forth Road Bridge.
En los siglos XVI y XVII Culross se desarrolló gracias a la riqueza del comercio del carbón y de la sal, tras atravesar un largo período de decadencia económica, a partir de los años 30 del siglo XX se empezó a dar valor a la estructura urbana propia del siglo XVI y a restaurar sus más destacables edificios públicos, así como su caserío tradicional, por lo que hoy en día resulta un conjunto arquitectónico histórico que guarda la esencia de una ciudad escocesa del siglo XVI y XVII, parece como si el tiempo se hubiera detenido en la vieja Culross.
Con bellos edificios como su casa consistorial de influencia flamenca, la Culross Town House, edificada en 1625 con una torre de 1783, muy cerca y tras el monumento en honor al Almirante Thomas Cochrane, héroe naval escocés nacido en la localidad, veremos el Palacio de Culross con su fachada amarilla que fue mandado construir en 1597 por el mercader Sir George Bruce de Carnock. El otro hito monumental de la población es la reconstruida iglesia de la Abadía cirsterciense de Culross fundada en 1217 según se cree en honor a San Mungo que nació en Culross y tras su abandono restaurada en 1823 y 1905, junto a los restos de su estructura original.
Las deliciosas calles empedradas de Culross parecen detenidas en el tiempo, conservando perfectamente la arquitectura tradicional de sus casas ricas en dinteles grabados, frontones almenados, florones decorativos, escaleras, puertas y ventanas con molduras, piedra blanca tallada y morillos.
Un rincón con mucho encanto es Mercat Cross, placita en la que encontramos el crucero del unicornio que vine a buscar, datado en 1902 y a imagen de otro unicornio ubicado en la ciudad de Stirling. Desde allí y subiendo por Tanhouse Brae se llega hasta el encantador entorno de la vieja Abadía de Culross, otro de los lugares recomendados en esta interesante y sorprendente visita a la población de Culross con la que cierro mi recorrido de cinco días por Escocia.
Acompaño mis imágenes de Culross con la canción Unicornio de Silvio Rodríguez.

Unicornio (Silvio Rodríguez)
Mi unicornio azul
ayer se me perdió.
Pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información
bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió.
No sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información.
Cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción.
Saberla compartir
era su vocación.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió
y puede parecer
acaso una obsesión,
Pero no tengo más
que un unicornio azul
-y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel-.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
(1980)






