No descubriremos nada nuevo si decimos que Venecia es una ciudad única en el mundo y tan fotogénica como se muestra en estas panorámicas, una pequeña muestra de las más de 250 fotos que hice en dos días, casi no hay que esforzarse para retratarla con ese aire casi de decorado, un magnífico escenario que alcanza su cima en la Piazza de San Marco. Con dos noches en Venecia tendréis tiempo de recorrerla y conocer gran parte de la ciudad, es aconsejable que el hotel esté dentro del casco histórico, yo me alojé en el Hotel Marconi, justo al lado del famoso Puente de Rialto, en la Fondamenta del Vin, con entrada por el Gran Canal y con una parada de vaporetto justo enfrente para desplazarnos hasta el Piazzale de Roma, gran plaza de entrada a Venecia desde donde salen los autobuses que llevan al aeropuerto, desde esa plaza la circulación en automóvil no es posible. El precio de un billete sencillo en vaporetto por el Gran Canal es de 5 euros.

Decir que el precio de los hoteles en Venecia no es barato debido a la gran demanda turística que recibe la ciudad de los canales a lo largo de todo el año, así que conviene reservar con varios meses de antelación para poder seleccionar localización del hotel y buen precio.
Muy recomendable el Hotel Marconi, de tres estrellas, un hotelito de estilo clásico, con habitaciones pequeñitas pero bien acondicionadas y con una decoración muy barroca, al estilo veneciano, el desayuno es completísimo, y la localización inmejorable, justo en el punto más céntrico de Venecia que permite un cómodo desplazamiento por todos los barrios de la Venecia histórica.

Todo un sueño salir del hotel con una colección de góndolas en la puerta, una imagen de cine, aunque sinceramente no me parece indispensable su servicio, que es carísimo y yo no utilicé más que como objeto de mis instantáneas.

Podemos observar claramente dos ciudades y dos ritmos, el de los lugares de todos conocidos y abarrotados de turistas, lo que sería un poco el "parque temático", mucho más acusado que en el caso del centro de Barcelona, del que ya hablé hace dos días, y el ritmo de la ciudad adormecida, tranquila, casi un pueblo con canales desiertos y bellos palacios abandonados, me quedo con el encanto de la segunda.
Empecemos por el trasiego inevitable de la zona más turística, prepárense para un buen rato de espera hasta acceder a la Basílica de San Marco, de imprescindible visita, gratuita en la parte baja, y poco más de un euro para subir a la terraza de la fachada con vistas imcomparables a la Piazza de San Marco y el embarcadero, muy recomendable.
Una vista inigualable es la que podemos contemplar desde lo alto del Campanile, el ascensor cuesta 6 euros, pero la vista desde el alto campanario es única, global y nos permite hacernos una idea completa de la extensión y las maravillas de las diferentes islas que conforman la ciudad, los tejados de San Marco, Castello, Santa Elena, el Dorsoduro, San Polo, Santa Croce y el Cannaregio, que conforman los barrios de la Venecia histórica, también veremos las islas de la Giudecca, la fotogénica San Giorgio Maggiore, la grandeza de Santa Maria della Salute, en la lejanía las siluetas de las islas del Lido, Burano, Murano, en fin, no os perdáis estas vistas, aunque tendréis que hacer otro ratito de cola.
Fueron los dos únicos lugares en los que entré, ya que me dediqué más a callejear y perderme por cualquier rincón, pero ya sabéis que la ciudad posee una colección artística de primer orden: palazzos, edificios religiosos, pinacotecas, otros museos, tantos como gustéis y según vuestros intereses, un clásico es la pinacoteca de la Scuola Grande de San Rocco, pero ya lo dejo para consulta en guías.

Hablemos de otros detalles, un par de restaurantes económicos y muy buenos, huyan de los lugares más céntricos y busquen en los barrios menos concurridos, encontré dos trattorias dignas de recomendación, aunque mejor a la hora de la cena, mucho más agradable, la primera Trattoria da Silvio en la calle San Pantalon 3748-3818, con entrada también por la calle Crosera, en el barrio histórico de Dorsoduro, entra la iglesia de San Pantalon y la Scuola Grande de San Rocco, para que la localicéis en el plano. Una trattoria con una gran patio jardín la mar de agradable, comí unos spaghetti con langostinos de primera, un tiramisú de cine y el sorbete de limón líquido para acabar, una delicia, pero toda la carta es suculenta.

Y la segunda recomendación es la Trattoria Antica Mola que se encuentra no muy lejos de la iglesia de la Madonna dell´Orto, en el barrio de Cannaregio, concretamente en la Fondamenta degli Ormesini, adjunto foto, es el local con varias banderas italianas, un local humilde con terraza al canal y jardín interior, además de contar con un comedor decorado como en los años 60-70, en el que nada ha cambiado, un lugar que te transporta al pasado, de los que ya casi no quedan, un lugar auténtico que además ofrece una cocina típica veneciana de primera, probamos un arroz negro delicioso, o la sepia con polenta, una pasta de harina de castaña típica en Italia, en fin que cualquier plato que salía de la cocina era tentador, al gusto de cada cual. El servicio y la cocinera de las de toda la vida, y además con un buen precio.

Una zona muy agradable para pasear y mezclarse con los venecianos, menos masificada por el turismo son los alrededores del Campo de Santa Margherita, una de las mayores plazas de la ciudad con bares y restaurantes donde acude la población local, mejor ir al atardercer, no dejéis de probar el típico aperitivo local, el spritz, una bebida que puede ser rojiza o amarilla según la variedad pero siempre alcohólica, dejaremos los ingredientes como misterio a descubrir. La siguiente imagen se tomó antes de anochecer en el Campo de Santa Margherita, cercana a la Trattoria da Silvio, aunque podéis escoger entre la gran oferta de ese barrio.

En pleno mes de julio se puede pasear tranquilmaente por Venecia si no estamos en la zona de San Marco o las cuatro calles que llevan a los lugares clave de la ciudad directamente, las zonas de referencia con carteles que nos señalan a cada paso el recorrido son San Marco, Rialto, Puente de la Accademia y Piazzale Roma, siguiendo la dirección adecuada y aunque nos vayamos perdiendo en el laberinto veneciano, todo un placer, siempre acabaremos encontrando el camino de regreso, aunque no os dejéis el plano en el hotel.
Encontraréis barrios deliciosos como el de los alrededores de la la iglesia de Santa Maria della Salute, con la pinacoteca moderna Peggy Guggenheim, o al otro lado de la ciudad el Ghetto judío, el barrio hebreo de Venecia, los alrededores de San Giacomo dell´Orio con otra gran plaza, en fin piérdanse un poco, vale mucho la pena.

En la parte externa de la ciudad, en la Fondamenta Nuove, a la que se llega tras recorrer el barrio que hay tras la iglesia de San Felice y la Strada Nova, podéis coger un vaporetto que os llevara circundando el núcleo urbano y pasando frente a la isla cementerio, y dejando a la izquierda el Lido, hasta entrar en la Piazza San Marco, pero con un recorrido externo muy original, un buen recorrido con vistas antes de llegar al muelle de la Riva degli Schiavoni muy evocadoras, tenéis que bajar en la parada de San Zaccaria.

En fin, espero vuestros comentarios, y vuestras otras recomendaciones cuando viajéis a la mágica ciudad de los canales, estos han sido sólo algunas de mis vivencias, espero os puedan ayudar un poco en vuestro viaje. Lo dicho, en Venecia vale la pena perderse.

Y un último detalle curioso que he observado, aunque ajeno a la visita turística, decir que como ciudad viva Venecia va a menos, en seis años el descenso de población en el centro histórico es casi alarmante, en 1989 los barrios del centro tenían poco más de 79.000 habitantes, en 2005 sólo 62.000. La zona de las islas del Estuario que sería la segunda corona tenían en 1989 47.000 habitantes y en 2005 sólo 31.000, y lo que sería la Terraferma o Venecia periférica en la zona continental (Mestre, Marghera, Favaro, Carpenedo, etc.) pasó de 193.000 en 1989 a 176.000 en 2005, según la estadística del Comune di Venezia, datos que no hacen más que confirmar que Venecia como escenario es muy visitable, pero como ciudad poco habitable o eso es lo que dicen los números.