Barcelona me recibe con un 15 de agosto poco habitual, un día gris y lluvioso con una temperatura de 20ºC que contrasta con el ambiente cálido de los pasados días de sol y playa en Gran Canaria.
Ha sido una visita bien aprovechada, pocos días de los que me traigo una visión general de la isla, recorrida de norte a sur, de este a oeste, con la agradable sorpresa de la riqueza y contraste en sus paisajes, con la sensación final de haber visitado un continente en miniatura.
De las dunas en el desierto de Maspalomas a las cumbres de los valles centrales de la isla, de los palmerales del sur a las plantaciones de plataneras del norte, de los grandes y blancos arenales del sur a los acantilados espectaculares del oeste, sus playas rocosas y negras, sus riscos y cimas, sus miradores, su belleza agreste. Los pequeños pueblos colgados de los barrancos y las grandes urbanizaciones turísticas, todo contrastes. Una visita a vuela pluma con bonitas estampas que os iré ofreciendo en sucesivos posteos. Espero os gusten.






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