Vengo de pasar el día -un día radiante sin una nube en el cielo- en la montaña de Montserrat, un lugar único y multiusos según sea el interés o intereses del visitante: religiosos, turísticos, excursionistas, geológicos, con recursos de interés para caminantes, escaladores y amantes de la naturaleza.
Los míos en el día de hoy han sido generales, una visita tranquila y familiar sin grandes caminatas ni visitas exhaustivas al santo lugar.
Montserrat es lugar de culto religioso, donde se venera a la Mare de Deu de Montserrat o Virgen de Montserrat, patrona de Catalunya, lugar de oración y peregrinación para los católicos de esta parte del mundo.
La naturaleza dotó de formas excepcionales a estas montañas y aunque uno no es un gran entendido en geología, viendo las fotografías adjuntas veréis de qué estoy hablando, en este caso mejor una imagen que mil palabras, desde la distancia la silueta de Montserrat resulta inconfundible.


El macizo montañoso de Montserrat es Parque Natural por lo que goza de protección desde hace unos años, además del peregrinaje religioso, también se produce un peregrinaje turístico de gran magnitud, ya que es uno de los lugares más visitados por los turistas en sus visitas a Catalunya, dada su proximidad y buena comunicación con Barcelona, está situado a unos 40 Kilómetros de la capital catalana.
Se puede llegar andando como prefieren los buenos excursionistas, en vehículo propio, o en tren hasta alguna de las estaciones cercanas y desde allí acceder a las cumbres y al Monasterio mediante el flamante tren cremallera o el teleférico, estos últimos con vistas y trayectos con mucho encanto.
En otras ocasiones recuerdo haber subido en el Aeri o teleférico con unas alturas por debajo de nuestros pies de cientos de metros.


En esta ocasión he preferido subir desde la estación de la población de Monistrol de Montserrat con el nuevo tren cremallera, renovado después de muchos años sin funcionar, una instalación ahora magnífica y el trayecto ha sido perfecto, evitando las curvas del tramo final de subidas a la montaña por carretera y la masificación de la zona del Santuario. El tren cremallera recorre 5 kilómetros en 15 minutos subiendo por las laderas de Montserrat y nos lleva junto a la plaza central de la Basílica.

Una vez que se llega a la parada final del tren cremallera, tenemos la posibilidad de hacer excursiones a pie por caminos bien señalizados o utilizar los otros funiculares que llevan a la cumbre superior de Sant Joan con vistas espectaculares desde las alturas o también podemos escoger el funicular que desciende hasta la Santa Cova, lugar donde se encontró originariamente la imagen de la Virgen de Montserrat que en la actualidad se venera en la Basílica, ambas visitas valen la pena. Hay billetes combinados para realizar las visitas que uno desee, según disponibilidad en tiempo y presupuesto.

Fachada de entrada a la Basílica