Hace bastantes años tuve un amigo norteamericano de Syracuse, estado de New York, que vivió un año como estudiante en Barcelona para perfeccionar su castellano, fue un año divertidísimo en el que tuvimos mil y una vivencias en común, de esas que nunca se olvidan.
Un día me dejó sorprendido, de pronto empezó a recitarme de carrerilla y con su acento de Syracuse los "Versos sencillos" del cubano José Martí, todo un contraste, quedé sorprendido de su progreso en el idioma, sobre todo cuando recitaba la estrofa " Temblé una vez —en la reja, a la entrada de la viña— cuando la bárbara abeja picó en la frente a mi niña" con esa especial dificultad de pronunciación.
Un recuerdo para ti, Jeffrey, si lees estas líneas, seguro que estás siendo un gran papá.

VERSOS SENCILLOS
JOSÉ MARTÍ-1891

I-YO SOY UN HOMBRE SINCERO...

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes,
Y hacia todas partes voy:
Arte soy entre las artes,
En los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
De las yerbas y las flores,
Y de mortales engaños,
Y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
Llover sobre mi cabeza
Los rayos de lumbre pura
De la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros,
Volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
Con el puñal al costado,
Sin decir jamás el nombre
De aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
Dos veces vi el alma, dos:
Cuando murió el pobre viejo(*),
Cuando ella me dijo adiós(**).

Temblé una vez —en la reja,
A la entrada de la viña,—
Cuando la bárbara abeja
Picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
Que gocé cual nunca:—cuando
La sentencia de mi muerte
Leyó el alcalde llorando.

Oigo un suspiro, a través
De las tierras y la mar,
Y no es un suspiro,—es
Que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
Volar al azul sereno,
Y morir en su guarida
La vibora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
Cede, lívido, al descanso,
Sobre el silencio profundo
Murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
De horror y júbilo yerta,
Sobre la estrella apagada
Que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
La pena que me lo hiere:
El hijo de un pueblo esclavo
Vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
Todo es música y razón,
Y todo, como el diamante,
Antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
Con gran lujo y con gran llanto.
Y que no hay fruta en la tierra
Como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
La pompa del rimador:
Cuelgo de un árbol marchito
Mi muceta de doctor.

El poeta José Martí

(*) El padre de Martí quien murió el 9 de marzo de 1887, en Cuba.

(**) Se refiere a la despedida de María Cristina Granados, "La niña de Guatemala".

Las 2 fotos son en memoria del poeta cubano José Martí, y la autora fue mi amiga Mª Gracia de Sevilla, que pasó por la isla, la población es Trinidad.