En agosto de 2005 disfruté durante una semana de los maravillosos contrastes que ofrece al visitante la ciudad de Estambul, esa mezcla fabulosa de razas, culturas y religiones casi única en el mundo, en definitiva un puente inigualable entre oriente y occidente.

Foto: Vista de la Gran Mezquita de Suleiman el Magnífico (Süleymaniye Camii) desde el Bósforo.
Ciudad a la vez moderna y tradicional, una ciudad entre dos continentes separados por el estrecho del Bósforo (Boğaziçi), de un lado Europa y del otro Anatolia, Asia, aunque el estrecho no es más que la mayor y más espectacular avenida de Estambul. Hay dos grandes puentes que cruzan el Bósforo, al norte de la ciudad de Estambul, el menor se llama puente del Fetih Sultan Mehmet y el grande, puente de Atatürk.

Foto:Vista desde la Torre Gálata, al fondo los barrios asiáticos de Estambul, Üsküdar.
El estrecho del Bósforo une el oriente del Mar Mediterráneo -su pequeño Mar de Mármara- con el vecino Mar Negro, un estrecho bordeado a lo largo de todo su recorrido por magníficas mansiones y pueblos encantadores que uno se queda con ganas de visitar por falta de tiempo, aunque tuve tiempo de echar un vistazo en mi recorrido en ferry, recorriendo todo el Bósforo en su extensión hasta el Mar Negro, aunque de esa tema ya hablaré en un segundo posteo.

Foto: El Bósforo en dirección al Mar de Mármara, en primer término los jardines de Topkapi, en la parte europea de Estambul.

Estambul, llamada Bizancio hasta 330, y Constantinopla hasta 1453, nombre con el que se la llamó generalmente en Occidente hasta 1930. Durante el período otomano los turcos llamaban a la ciudad İstanbul alteración de la frase en idioma griego: is-tan-polís (ir a la ciudad), pero oficialmente se usaba el nombre Qustantaniyyeh (قسطنطنيه) ("Ciudad de Constantino" en árabe). El nombre oficial de İstanbul fue impuesto el 28 de marzo de 1930.
Istanbul cuenta en su inmensa área metropolitana con más de doce millones de habitantes y aunque la capital de Turquía es Ankara desde 1923, Estambul es la gran ciudad turca, capital cultural y económica del país. Estambul es además capital administrativa de la Provincia de Estambul, en la llamada Rumelia o Tracia Oriental, os remito a la práctica descripción de la wikipedia para más detalles.

Foto:Vista de la Mezquita azul, entre arbustos floridos.
Algunas de las visitas imprescindibles en la ciudad, por citar sólo algunas, Estambul es enorme, espectacular y tiene miles de encantos:
SULTANAHMET - La vieja Estambul
La parte europea de Estambul está dividida a su vez por los 8 kilómetros de estuario del Cuerno de Oro (Haliç), que separa la parte más antigua de la ciudad -donde se encuentra la mayor concentración de atractivos turísticos- de la parte más moderna en dirección a Taksim y otros barrios, la orografía de la ciudad es complicada y la comunicación entre un extremo y otro puede ser difícil en hora punta, los ferrys con muchas líneas por vía marítima solucionan muchos de los recorridos diarios en la ciudad, especialmente hacia la zona asiática de Üsküdar.

Foto: Vista del Cuerno de Oro desde el Café de Pierre Loti en Eyüp, al fondo a la derecha la vieja ciudad, Sultanahmet.

La mejor manera de desplazarse por los barrios antiguos de la ciudad es hacerlo por la avenida principal (Ordu Caddesi y su continuación Yeniçeriler Caddesi-Divan Yolu) que recorre un moderno tranvía, muy práctico para ir de un extremo a otro de Sultanahmet y que lleva desde mucho más allà del barrio de Laleli y Aksaray hacia Sirkeci, el embarcadero de Eminönü y el puente de Gálata para acercarnos hacia la otra parte de la ciudad, con sus barrios más modernos, y muchos otros puntos de interés, Estambul es espectacularmente inabarcable en una visita y es preciso e imprescindible un buen mapa que nos guíe por la ciudad.

Foto: Vista de Santa Sofía.

Foto: La Mezquita Azul vista desde el interior de Santa Sofía.
Hay tanto para ver que tendremos que seleccionar y escoger qué queremos ver dependiendo de los días de visita, pero por ejemplo el conjunto histórico formado por el Palacio de Topkapi (Topkapi Saray) y sus jardines, Santa Sofía (Ayasofya) y la Mezquita Azul (Sultanahmet Camii) es imprescindible.

Fotos: Vistas de la Mezquita Azul.

Otro lugar que os sorprenderá por su belleza y originalidad es la Cisterna Sumergida (Yerebatan Sarnici), un aljibe bizantino con un bosque de columnas subterráneo inmenso que también se conoce como Yerebatan Sarayi (palacio enterrado) o aljibe de la basílica, no os lo perdáis.
Foto: Una de las entradas al Gran Bazar desde Beyazit.
Tampoco os podéis perder el viejo barrio de Beyazit que reúne la mayor mezquita de Estambul, la Gran Mezquita de Suleiman el Magnífico (Süleymaniye Camii), de extraordinaria belleza, además en las cercanías el no menos evocador Gran Bazar (Kapaliçarşi), un lugar de ensueño, y el más pequeño pero bellísimo Bazar Egipcio o de las Especias (Mısır Çarşısı), colorido y aromas de oriente en estado puro, aunque también se han convertido en el lugar más pervertidamente turístico de la ciudad con todo lo que eso conlleva.

Foto: Una de las entradas al Bazar Egipcio o de las Especias (Mısır Çarşısı).
Todo ese espacio es la mayor extensión comercial que he visto en mi vida, jamás vi tanta gente comprando y vendiendo al mismo tiempo, el bullicio y el ajetreo urbano es en ocasiones casi desconcertante, pero además de trepidante, está lleno de emociones, humanidad en continuo movimiento. Foto: Alrededores del Gran Bazar.
Pero si uno quiere desconectar de tanta aglomeración puede visitar uno de los hammam o baños turcos históricos de la zona, algunos excesivamente turísticos pero que nos relajarán en un ambiente muy novelesco, como el Hammam Çemberlitaş, la experiencia es sin duda interesante y muy agradable.

Foto: Alrededores del Bazar de las Especias con la Mezquita Nueva.
Si no nos convecen los baños turcos, podemos entrar en alguno de los cafés y tomar un té o un café turcos mientras vemos como fuman o fumamos en narguile o pipa de agua. Descubrí una tetería muy original en Yeniçeriler Caddesi, la continuación de Ordu Caddesi hacia Topkapi, una tetería abierta sobre el solar de un antiguo cementerio, en un patio lleno de viejas lápidas, allí se puede fumar narguile tranquilamente, dejando pasar el tiempo, ocupando nuestro paladar en saborear una de esas delicias turcas.
En Estambul todo se compra y se vende, al salir del Gran Bazar o del Bazar de las Especias nos podemos perder por el barrio de Sirkeci y Eminönü, entrar en la Mezquita Nueva (Yeni Camii) de formas estilizadas junto al bullicio de coches, tranvías, estambulinos y turistas.

Foto: Entrada a la Mezquita Nueva.
Es de gran entretenimiento pasear por los embarcaderos que llevan al Bósforo y a otros puntos del Cuerno de Oro (Haliç), y contemplar la multitud que viene y va sin cesar, pero siempre prestando atención a la cartera sin sufrir excesivos síndromes stendhalianos que nos quiten el sentido hasta el punto de olvidarnos de que aprovechando la multitud siempre hay quien anda buscándose la vida con el despiste ajeno como pasa en tantas otras grandes ciudades, en Barcelona sin ir más lejos, en el viejo Estambul es el pan de cada día.
Veremos miles de transeúntes de paso en dirección a la vieja ciudad o por el contrario cruzando el puente de Gálata hacia Karaköy y Beyoğlu para continuar hacia la ciudad más moderna en Galatasaray, Taksim y otros barrios de la gran Estambul, colinas arriba.

Foto: Vista desde Eminönü del Puente de Gálata y al fondo la Torre de Gálata.
Una de las mejores vistas de Estambul, aunque hay cientos de ellas desde diferentes puntos elevados, la encontraremos desde la Torre de Gálata, una vez pasado el puente del mismo nombre. Al atardecer las vistas son deliciosas 360º a la redonda, perdida la mirada y Estambul en un lejano horizonte, una visión que no olvidaremos jamás si coincide con los sonidos de la llamada a la oración desde las cientos de mezquitas de la ciudad. Deliciosa Estambul.

Foto: Vista de Sultanahmet y la vieja Estambul desde Torre Gálata.