
Con motivo del estreno en concierto hoy 28 de septiembre en el Teatro Lope de Vega de Sevilla del nuevo disco de Miguel Poveda "Tierra de calma", traigo aquí esta interesante entrevista publicada por el Diario de Sevilla hoy.


XIV BIENAL DE FLAMENCO
"QUERÍAMOS INNOVAR EN EL FLAMENCO PERO DESDE DENTRO"
Poveda vuelve a su faceta más flamenca (Foto José Ángel García)
por INMACULADA SÁNCHEZ
Sevilla. Miguel Poveda busca el marco de la Bienal de Sevilla para lanzar oficialmente su último disco, Tierra de calma, un álbum que nos devuelve su faceta más flamenca. El artista catalán comparece hoy en el Lope de Vega tras dos más que notables colaboraciones (con Israel Galván en Arena y con Isabel Bayón en La puerta abierta) que animan las apuestas de los que aguardan la cita como una de las grandes noches del certamen. El arrope de tres puntales como Dorantes, Eva Yerbabuena y Diego Carrasco –convocados por la maestra de ceremonias, la escenógrafa Pepa Gamboa– anima los más optimistas augurios.
–Tras muchos y variados proyectos, por fin sale a la luz este nuevo disco, Tierra de calma.
–Sí, es cierto que se ha retrasado un poco. Me metí en una espiral de trabajos que me han tenido muy ocupado. Porque cantar coplas con Martirio era algo a lo que no podía decir que no, así como a la gira de tangos con Rodolfo Mederos, o el trabajo sobre los poetas catalanes, cuya grabación se demoró nueve meses, o al de los poemas del exilio de Rafael Alberti en colaboración con Enric Palomar [que por cierto se presentó en la pasada Bienal]. Después de todo eso, al final he vuelto al flamenco, a Sevilla, a casa.
–¿Por eso ha decido darse un tiempo y una Tierra de calma?
–Exacto, es como cuando uno vuelve a casa después de mucho lío. Yo ahora vuelvo a lo mío, que es el flamenco. Es mi homenaje particular, y lo digo sin peloteo ninguno, a Sevilla.
–Y para ello recurre de nuevo a Juan Carlos Romero, recuperando ese tándem que tan buenos resultados ha dado.
–Juan Carlos y yo tenemos un concepto muy similar del flamenco, somos dos enamorados de la buena música, él con su talento y creación y yo con mi voz. Es él quien ha hecho toda la música, quien concibió la idea de cómo tenía que ser el trabajo. Yo no soy más que el intérprete.
–¿Cuál es la principal aportación de este disco?
–Juan Carlos se ha arriesgado mucho al componer sobre palos que ya no se trabajan como la seguiriya, la malagueña o la farruca, que tienen sus estándares y letras fijadas. Porque siempre se recurre a la bulería o el martinete, pero los demás cantes se tratan igual.
–Se observa pues una renovación pero desde dentro.
–Como dice Romero, se trataba de ahondar en el flamenco pero sin incorporar cosas de fuera, innovar desde dentro, sin recurrir a otras músicas ni estilos. Queríamos meternos en sitios complicados.
–Y para ello no han dudado en recurrir a otros artistas.
–Con Diego Carrasco interpreto unas bulerías dedicadas a los toreros, Alfileres de colores. Con Dorantes hacemos unas sevillanas, Y en medio del río, que recuerdan a las del siglo pasado. Todos ellos han querido estar esta noche conmigo.
–También le acompañará una bailaora que aunque no participa en el disco sí guarda muy buena relación con usted, Eva Yerbabuena.
–A Eva la admiro mucho desde que trabajé para ella en A cuatro voces. Pero ahora se han cambiado las tornas y le pedí que colaborara ella en mí espectáculo bailando lo que yo le proponía.
–¿Y de qué se trata?
–Es algo especial que le he pedido y que no suele hacer. Es una sorpresa, mi regalo a Sevilla.
–¿Es mucha la presión por estrenar en la Bienal? Las expectativas suscitadas son muy grandes.
–La crítica y el público son muy exigentes en Sevilla, así como el visitante que coge un avión desde Suecia y se presenta aquí. Quiero crear buena impresión esta noche.
–En sus anteriores comparecencias hemos observado una evolución muy larga como cantaor.
–Eso es lo que trato. Si me sintiera estancado me quedaría en casa. Es un crecimiento natural porque no me relajo en ningún aspecto. El trabajar continuamente te enseña a una velocidad más rápida.
–Y después de esto, ¿qué?
–No lo sé, porque el flamenco no lo he dejado nunca aunque discográficamente no sacara nada desde hace seis años. Pero a los festivales y recitales no he faltado nunca. Actualmente, mi afán es trabajar con este disco y seguir en esta línea. Tener un tiempo de calma y volver a lo que es lo mío.
*************************************************

También podéis escuchar alguna pieza del nuevo disco y una entrevista de presentación del espectáculo que dió ayer en rueda de prensa Miguel Poveda en Canal Sur Radio, entrar en el programa Flamencología y cuando aparezca el calendario escuchar el programa de ayer día 27 de septiembre, la entrevista empieza sobre el minuto 36 de la emisión. Gracias María ;)
Programa
1. BUENAS INTENCIONES (tangos)
2. TIERRA DE CALMA (farruca)
3. COMO LA LUNA EN EL AGUA (bulería)
4. CALLE DEL MAR (malagueña y abandolaos)
5. Y EN MEDIO EL RÍO (sevillanas)
6. NAÚFRAGOS DEL HAMBRE (soleá)
7. ALFILERES DE COLORES (bulería)
8. DETRÁS DE LA MEMORIA (seguirilla y cabal)
9. LA RADIO DE MI MADRE (coplerías)
10. CANTO DE LA RESIGNACIÓN (toná)
FICHA ARTISTICA
MIGUEL POVEDA: VOZ
JUAN CARLOS ROMERO: COMPOSICIÓN, DIRECCIÓN Y GUITARRA
PAQUITO GONZALEZ: PERCUSIÓN
ANTONIO CORONEL: PERCUSIÓN
CARLOS GRILO: PALMAS
LUIS PEÑA ‘CANTARROTE’: PALMAS
JUAN ‘CANTAROTE’: PALMAS
COLABORACIÓN ESPECIAL: EVA YERBABUENA, DIEGO CARRASCO, David Peña Dorantes y Paco Jarana






Antonio Alviárez
28 sep 2006 | 04:19 PM
Es una música eterna, llena de pasión, por esta razón nunca morirá.
Saludos
Carles
29 sep 2006 | 09:11 AM
Bellísima y magnífica la crítica del concierto por Juan Vergillos en Diario de Sevilla.
Diario de Sevilla, 29-9-2006
XIV Bienal de Flamenco
EL CANDILILLO DEL GOCE, EL DE LA PENA
por JUAN VERGILLOS
Hay dos candilillos que iluminan el alma. El candilillo de la pena. Que ilumina una herida abierta. El canto de la resignación: se me daba cuidao/yo me creía que había sio un ensueño/ y a lo pasaíto pasao. Una herida que mana: agachar la cabecita/decir que lo blanco es negro. Ese es el canto andaluz. Un pueblo con la lágrima fácil que a veces no quiere mirarse en el espejo porque en el fondo de él está enamorado de sí mismo. El canto de la resignación que dijo ayer Poveda por tonás justo en el epicentro del recital. Con Yerbabuena imposible, insufrible. Iluminando la herida. El epicentro del recital, del flamenco presente y pasado. Porque de eso se trataba. Eso es Tierra de calma. Un intento de componer en presente el cante flamenco, un repertorio hecho a finales del XIX. El que lo ha intentado es Romero, siguiendo a otros (Morente, Isidro Muñoz, y otros cientos en lo que se refiere a los palos de fiesta). El canto de la resignación, con músicas de Romero y letras de Ortiz Nuevo. Dándole nueva luz a una vieja herida. El dolor del hombre. De todo hombre. Una tonada al estilo primitivo, directa, sin excesos dramáticos ni melismáticos. Y, acompañando, un baile depurado hasta el extremo, Yerbabuena pura, ácida, directa, redonda, verdadera.
El candilillo del goce. El grupo enlaza la toná con un piropo a la ciudad con su seguidilla más propia. Y Sevilla se embebece mirándose. Goza y se goza de la luz, de las manos de Eva, el nombre de la mujer primera, el baile hecho carne. Serena y sentimental. Libre porque ya ha abandonado la pena en el cante a palo seco de la toná. El piano de Dorantes subrayando el cielo claro desde la calle del Agua que evoca la letra de Romero.
El candilillo del placer: gustarse en el compás. Diego Carrasco descomponiendo el ritmo y devolviéndolo en forma de guasa. Y el aire se hace, otra vez, trasparente. Los sentidos abiertos para el baile, para el claro fraseo de Poveda. Más luz, más luz. Las alegrías, otro de los momentos más aplaudidos de la noche. Poveda irradia júbilo desde la escena. La música está pulida hasta en sus mínimos elementos. La malagueña nueva es un cante de hoy, pero que se va al ayer, que se recoge en lugar de desbordarse. La soleá toma préstamos de otros cantes. La farruca es un cante nuevo sólo con un mínimo ajuste tonal. Los tangos en tono mayor, socarrones, bailables. También las luces y la escena están pulidas como piedra de río. De forma que sólo cabe una cosa: abandonarse a los sentidos, disfrutar del claro fraseo, del melisma como juego verdadero, de la luz que impone Poveda desde la escena.
Mª Gracia
30 sep 2006 | 12:08 PM
El concierto que hizo el jueves Miguel Poveda en el Lope de Vega de Sevilla fue grandioso. Es difícil explicar lo que se siente en un espectáculo como este, es diferente a cualquier otro tipo de concierto, se crea un clima particular, es como si el teatro no estuviera separado en un escenario y un público, cuando se consigue romper esa barrera el público se convierte en parte del espectáculo y Miguel Poveda lo consiguió.
Ese concierto fue algo muy especial, Miguel Poveda se la jugaba, estaba en un teatro emblemático, en el corazón de la ciudad de Sevilla, presentaba su disco “Tierra de Calma” que significa una vuelta a su origen artístico, el flamenco. Unos días atrás había dado una rueda de prensa, había hablado de la responsabilidad que suponía para él presentar este disco y este espectáculo en la Bienal del Flamenco y en Sevilla, me hizo mucha gracia algo que dijo y es que tenía que darlo todo, que tenía que triunfar aquí, y lo hizo con una frase muy andaluza y sobre todo muy sevillana, dijo que lo tenía que hacer (con perdón) “por cojones”…..y es que Miguel Poveda además de catalán también es sevillano, lo tiene que ser para que en un teatro de Sevilla toda la gente se le ponga en pie con el vello de punta ante unas “sevillanas” tan bien cantadas y acompañadas al piano por Dorantes y al baile por Eva la Yerbabuena, algo muy difícil de conseguir.
Iba vestido como los clásicos, de oscuro con la chaqueta abrochada por un solo botón, la camisa de color y su cara de niño travieso le daban un aspecto inusual. Sentado en una silla de enea hizo un repaso por muchos palos del flamenco, solo un especialista puede hacer una crítica artística, mi visión es la de una simple aficionada, pero delante del cante de Miguel Poveda no hace falta ser una entendida, despide arte, se nota su poderío, como se suele decir “va sobrao” y lo demuestra desde el principio hasta el final.
Para mi fue impresionante el mano a mano entre Miguel Poveda y Diego Carrasco, entre los dos hicieron “Alfileres de colores” y el teatro parecía que iba a derrumbarse del estruendo del público.
El público era curioso, una gran parte estaba formado por gente que viene de los países mas variopintos, había gente de todos los colores, son aficionados al flamenco que vienen exclusivamente a ver a sus artistas en un festival grandioso como es la Bienal, su comportamiento es mas frío que el de la gente de aquí, el resto del público estaba formado por aficionados al flamenco, mas o menos entendidos, y una buena parte era gente del mundillo flamenco. Muy cerca de mi estaba una artista de solera, Matilde Coral, yo la observaba porque era como si ella estuviera encima del escenario en vez de abajo, se le iban las manos y los pies y todo su arte.
Si hay algo que me sorprende siempre en los espectáculos flamencos auténticos es como el público acompaña a su artista, sabe jalearlo en el momento preciso, nunca se sale nadie de tono. Hubo momentos en que parecía como si el público y el artista fueran lo mismo, se notaba como se iba calentando el ambiente hasta que hirvió y se puso al rojo vivo, eso lo he visto pocas veces, pero lo vi el jueves pasado, lo hizo Miguel Poveda en Sevilla.
Un saludo de la "corresponsal" de Carlos en Sevilla
Carles
30 sep 2006 | 12:17 PM
Gracias María, por la corresponsalía ;) y por lo bueno del artículo y por esas pequeñas cosas. Besos.
Carles
Victor Solano
1 oct 2006 | 02:33 AM
Hola, yo no pude estar pero he leído esto:
http://www.flamenco-world.com/magazine/about/bienal2006/resenas/2...
http://www.deflamenco.com/especiales/bienal/28.jsp
Un abrazo!
Carles
1 oct 2006 | 12:04 PM
Gracias por la información Víctor, un abrazo.
Carles
Carles
3 oct 2006 | 12:57 PM
Reportaje publicado el pasado sábado 30 de septiembre en el suplemento Babelia de El Pais, por Miquel Jurado:
REPORTAJE: Miguel Poveda
"NO QUIERO TRABAJAR PENSANDO EN LAS MODAS"
Después de un par de experiencias en las que probó asociar su voz a otro tipo de músicas, el cantaor Miguel Poveda vuelve a las esencias flamencas con su nuevo álbum Tierra de calma, realizado junto al guitarrista y compositor Juan Carlos Romero. Una forma de actualizar la tradición.
MIQUEL JURADO
BABELIA - 30-09-2006
Tierra en calma es bastante más que un título elocuente. Es un deseo, casi una declaración de intenciones. Y el contenido es todavía mucho más explícito: el reencuentro consigo mismo de un artista que, después de caminar por los senderos más dispares, ha decidido regresar a la paz del hogar. Miguel Poveda, cantaor de corazón y explorador musical por vocación, por necesidad, vuelve a pisar fuerte en el terreno que es más suyo: el flamenco. Y, además, en el flamenco más directo y despojado de cualquier toque de superficialidad o sofisticación: voz, guitarra, palmas, jaleos y percusiones. ¿Para qué más? Sólo el piano de Dorantes, en un tema, rompe esa unidad sin romper el equilibrio.
"Volver a la calma significa, para mí, volver al flamenco", explica Miguel Poveda. "En los últimos años he participado en proyectos muy diversos, incluso alejados del flamenco, pero en el fondo yo soy y sigo siendo un cantaor". Proyectos tan dispares como Qawwali Jondo (con músicos sufíes paquistaníes), tangos con Rodolfo Medereos, copla con Martirio, poemas de Alberti a medio camino entre el jazz y la música contemporánea, flamenco sinfónico con Joan Albert Amargós o su visión de la poesía catalana actual convertida en canción y aún se podrían añadir otros de menor calado. "Tenía ya ganas de volver al flamenco y de hacer un disco sencillo".
En ese momento aparece la imagen de Juan Carlos Romero con ese flamenco sencillo y directo que Poveda deseaba. El guitarrista ha producido y dirigido el nuevo disco del cantaor barcelonés añadiendo también su guitarra y muchas de las canciones que suenan en el plástico. "Sabía muy bien lo que no quería grabar pero no lo que quería grabar. Juan Carlos fue el factor determinante aportando el mismo sonido y sabor de los antiguos cantes pero con su propio sello, más sofisticado. Nos hemos mirado en los cantes antiguos pero sin repetir nunca nada. Tengo muy claro que ése es el camino. Puedo equivocarme pero quiero luchar por lo que me gusta. No quiero trabajar pensando en las modas o en lo que podría sonar en la radio. Estoy en una tesitura en la que puedo permitirme cantar lo que quiera".
Qawwali, canción, copla, jazz, tango... ¿vías de escape o un recorrido meditado? "Nunca he planeado nada. Los proyectos han ido apareciendo solos. Para mí han sido una fuente de experiencias y de conocimientos. He podido conocer desde dentro otros lenguajes, otras disciplinas, y aportar mi granito de arena como flamenco porque, eso sí, haga lo que haga siempre me sale la vena flamenca, no puedo dejar de ser un cantaor aunque esté con una orquesta o cante una canción en catalán. Nunca he querido esconder, ni he podido, mi parte flamenca. Si tuviera que calificarme a mí mismo diría que soy un cantaor con la inquietud de hacer otras cosas. Todos esos proyectos también me han aportado disciplina en el trabajo porque si vas a dar un recital de cante con tu guitarrista, ya sabes lo que vas a hacer y no tienes que preparar casi nada. Adaptarte a otro género, en cambio, es muy difícil y requiere mucha concentración y trabajo. No sé si les recomendaría ese camino a otros cantaores, no sé si trabajar tanto en otros géneros te ayuda a ser mejor cantaor. Tal vez no, pero te ayuda a ser mejor artista".
Desde hace tres años, Miguel Poveda reside en un tranquilo barrio sevillano, lejos del ajetreo de la urbe barcelonesa que le vio nacer musicalmente (Poveda nació en la ciudad de Badalona en 1973, pero ya de niño se trasladó a la capital catalana donde vivió hasta hace tres años). "Si haces algo importante en Barcelona sólo se enteran en Barcelona pero, de todas formas, el flamenco tiene otro prestigio, no se ve como una fiesta de pueblo. Me gusta la forma de ver la música en Barcelona, pero me sentía atrapado, ahogado, en la ciudad y decidí cambiar de aires. Podía haberme ido a vivir a Granollers pero el sur me encanta y no por la música, por el flamenco, sino por su luz, por su paz, por su tranquilidad".
En Tierra de calma, Miguel Poveda ha mirado hacia atrás sin nostalgia, con los pies bien plantados en el presente, pero ¿cuál es el presente del flamenco? "Cada vez hay menos prejuicios, gente de otros géneros artísticos se acercan al flamenco y se nos abren las puertas de programaciones hasta en teatros de ópera. Hemos ganado muchísimo pero si miro hacia los años cincuenta o sesenta veo que había mucha más gente con personalidad, con cosas interesantes por decir. Ahora hay gente interesante pero parece que todo el mundo tiene prisa, todos quieren tener un videoclip pero sin haber trabajado lo suficiente. Tenemos que ser conscientes de que ésta es una carrera de fondo y es necesario tener mucha paciencia".
Carles
5 oct 2006 | 05:52 PM
Gracias a mi amiga Mª Gracia incluyo la foto del programa de mano del estreno en Sevilla. Saludos.
Carles
10 oct 2006 | 08:53 PM
Que ganas tengo de escucharle en directo "Canto de la resignación", el tema que cierra el disco "Tierra de calma", una toná cantada sin otro instrumento que su voz flamenca, a capella (¿se dice a capella en el flamenco?), en fin, una maravilla, no os la perdáis.
Carles
16 oct 2006 | 01:30 PM
Hoy Miguel Poveda presenta "Desglaç" en el Ateneu Barcelonès de la calle Canuda de Barcelona, a las 20 horas, por invitación y sólo para socios del Ateneu.
El viernes 20 concierto en el Auditori de Sant Cugat, donde también trae su "Desglaç", ya tengo mi entrada en fila 5, así que espero hablar de su actuación y otros detalles en este rincón.
Por otra parte, el sábado 15 de octubre apareció la crítica a su nuevo trabajo "Tierra de calma" en La Vanguardia de Barcelona, escrita por Esteban Linés:
Con razón se lee en la portada del disco, junto al del cantaor badalonés, el nombre del guitarrista Juan Carlos Romero, que aquí se encarga del toque, la producción y la composición de algunas de las piezas. Poveda regresa a las esencias del género que le encumbró, tras sus admirables aventuras con la música contemporánea, la copla o la poesía en catalán, y ahora se atreve con palos en los que, según él, no se ha profundizado lo suficiente, como las siguirillas o las farrucas. Pese a los augurios sobre su complejidad, el resultado es un disco que rezuma flamenco directo y sencillo, gracias a la mano maestra de Romero, ora sofisticada, ora carnal, llenando de actualidad los cantes más antiguos.
Desde Barcelona
21 oct 2006 | 10:28 AM
...Aunque desde septiembre tiene un disco posterior en el mercado, el flamenco "Tierra de calma", ya estrenado en la Bienal de Sevilla y que presentará en Barcelona el próximo 27 de enero de 2007 en la Sala de Cambra del Auditori de Barcelona...
Carles
23 oct 2006 | 11:08 AM
OTORGADOS LOS PREMIOS GIRALDILLOS DE LA BIENAL
• Giraldillo al cante: Miguel Poveda.
• Giraldillo “Momento Mágico Bienal 2006”: A las sevillanas del espectáculo Tierra de Calma (Miguel Poveda, Eva Yerbabuena, Dorantes, Paco Jarana).
• Giraldillo al baile: Eva Yerbabuena.
• Giraldillo al toque: Paco Jarana.
• Giraldillo a la maestría: Javier Barón.
• Giraldillo “revelación”: Luisa Palicio.
• Giraldillo a la innovación: La Francesa y Malgama, Circontemporáneo y Compás “Ex Aequo”. Con la concesión “Ex Aequo” la Bienal quiere premiar no sólo la capacidad que ha tenido La Francesa de conocer la tradición para desobedecerla y crear un nuevo lenguaje expresivo, sino también el anuncio de un nuevo camino creativo, como el caso de Malgama, que contempla a los niños ante un mensaje de color, sonido y plasticidad como nuevos destinatarios del arte flamenco.
• Giraldillo al mejor espectáculo: La Puerta Abierta de Isabel Bayón.
• Giraldillo a la mejor dirección escénica: Mario Maya por Andalucía, el Flamenco y la Humanidad.
• Giraldillo a la mejor coreografía: “Ex Aequo”. Al conjunto de la obra coreográfica del Maestro Granero y en especial a “La Rondeña” y a la reposición de la coreografía de Bodas de Sangre.
• Giraldillo a la mejor música: Pedro Sierra por La Francesa.
• Giraldillo a la interpretación musical: “Ex Aequo”. Antonio Coronel y Bobote.
Bienal de Sevilla
POVEDA Y YERBABUENA, ENTRE LOS GIRALDILLOS
EFE
Sevilla. El cantaor Miguel Poveda, la bailaora Eva Yerbabuena y el guitarrista Paco Jarana, fueron distinguidos ayer como los ganadores de los premios Giraldillo de este año, que concede la Bienal de Flamenco de Sevilla.
El galardón a la maestría se lo llevó Javier Barón; el premio revelación fue para Luisa Palicio; y el de la innovación fue otorgado a la Francesa y Malgama, Circontemporáneo y Compás Ex Aequo. Con esta concesión la Bienal quiso premiar "no sólo la capacidad que ha tenido La Francesa de conocer la tradición para desobedecerla y crear un nuevo lenguaje expresivo, sino también el anuncio de un nuevo camino creativo".
El Giraldillo al mejor espectáculo fue para La Puerta Abierta de Isabel Bayón, y el de la mejor dirección escénica para Mario Maya por Andalucía, el Flamenco y la Humanidad. La mejor coreografía fue ex aequo, al conjunto de la obra coreográfica del Maestro Granero y en especial a La Rondeña y a la reposición de la coreografía de Bodas de Sangre. Mejor música recayó en Pedro Sierra por La Francesa y el premio Giraldillo Momento Mágico Bienal 2006 fue para las sevillanas del espectáculo Tierra de Calma ( Miguel Poveda, Eva Yerbabuena, Dorantes, Paco Jarana). El Giraldillo a la interpretación musical se lo llevó Ex Aequo Antonio Coronel y Bobote.
Carles
2 nov 2006 | 02:20 PM
La crítica al CD "Tierra de calma", publicada en el Diario de Sevilla, 2 de noviembre de 2006, aunque no puedo indicar el autor porque en la edición digital del Diario no lo incluye, lo siento.
RENOVAR CON O AL MARGEN DE LOS CLÁSICOS
El guitarrista y compositor Juan Carlos Romero y el cantaor Miguel Poveda triunfan con un disco de revisión de los cantes tradicionales
¡Cómo reluce en esta obra el Canto de la resignación, una tonada tan amable como radical! Amable en su forma, porque no es la tragedia sino el drama medido, rural, de las tonás campesinas. Resignado como las tonás del campo. Una melodía de Juan Carlos Romero y el poema de José Luis Ortiz Nuevo. Y la voz. La de Miguel Poveda. Una voz en soledad, en la soledad del hombre asombrado y resignado.
Juan Carlos Romero se ha embarcado, y ha embarcado a Poveda, en el reto de acuñar nuevas melodías y letras de cantes clásicos. Como los tangos, uno de los estilos que más aportes musicales y literarios ha sufrido en los últimos tiempos. La guasa en tono mayor, que hermana la composición, titulada Buenas intenciones, con los estilos trianeros de este palo. También la letra hace referencias al antiguo arrabal sevillano. Gran estribillo, con una música muy pegadiza, y la guitarra buscando sin que se note.
Más estilos festeros: tres bulerías. Las primeras con el soniquete de Jerez, cantes ligados. Las segundas con Diego Carrasco, una copla taurina de este juglar jerezano, sobre un poema de Diego Rivero. Lógicamente es el corte más lúdico del disco, pues a la voz de Carrasco se une la guitarra de Moraíto, otro mago del compás de Santiago, el barrio jerezano que practica el culto de la bulería. El contrapunto de la voz corta y valiente de Carrasco se encuentra con la melodía desarrollada y soñadora de Poveda. Es uno de los momentos de este disco. El tercer corte buleaero es una copla de Quintero, León y Quiroga. La fiesta se cierra con unas sevillanas que, con buena lógica musical, son un piropo a esta ciudad, con un adorno potentísimo de Dorantes al piano.
Nos adentramos en los terrenos graves en una farruca de nuevo cuño, brillante, una contribución al género que consiste en introducir algunos juegos en los modos del estribillo y la melodía de la copla. En la malagueña ha optado Romero por frases musicales cortas, que conectan con el origen fandanguero del cante, aunque introduce de nuevo juegos armónicos de hoy mismo. Remata el cante Poveda por abandolaos populares con arreglos de percusión metálica de crótalos, lo que acerca el cante a sus orígenes maravillosos de cultos solares que propuso Romero Esteo hace unos años. La soleá de fuerte acento rítmico, monótona y juego melódico plano. Y la seguiriya, finamente hilada, muy elocuente, y con unas variaciones de guitarra sentimentales y directas. Y el fin de fiesta ya lo saben, porque es el comienzo: el Canto de la resignación por tonás.
Destacar, sobre la pulcritud de la producción que firma Romero, el soniquete poderoso del Bo, Luis Cantarote, Carlos Grilo, Paquito González y el poderoso tejido rítmico de Antonio Coronel que soporta todo el disco.
Una obra que pretende renovar un canon que parece inamovible, y que está siendo cada día ampliado por composiciones que se presentan sin apellidos en discos de Morente o Manolo Sanlúcar, por poner dos ejemplos a vuela pluma.
Carles
5 nov 2006 | 01:30 PM
Hoy domingo 5 de noviembre en la revista dominical de El Periódico de Catalunya se ofrece un magnífico reportaje de "La Sevilla de Miguel Poveda", con texto de Luis Miguel Marco y cálidas fotos de Sergio Caro, un bonito reportaje con entrevista en la que Miguel Poveda descubre su Sevilla más personal, lleva por título "Cuando Miguel Poveda se arranca por sevillanas".
Carles
14 nov 2006 | 09:52 AM
La crítica de El País-Andalucía al estreno en Sevilla de Tierra de calma:
CRíTICA: XIV BIENAL DE FLAMENCO
LA FIESTA DE MIGUEL
Por FERMÍN LOBATÓN
EL PAÍS - 30-09-2006
Tierra de Calma
Voz: Miguel Poveda. Guitarra: Juan Carlos Romero. Percusión: Paquito González, Antonio Coronel. Palmas: Carlos Grilo, Luis Peña, Juan Cantarote. Colaboración Especial: Eva Yerbabuena, Diego Carrasco, David Peña Dorantes, Paco Jarana, Pepa Gamboa. Sevilla. Teatro Lope de Vega, 28 de septiembre.
El espectáculo fue una fiesta. O la fiesta fue un espectáculo. Las dos apreciaciones son válidas, porque la presentación del nuevo disco de Miguel Poveda tenía a priori mucho de celebración. El artista, nacido en Cataluña, lleva tres años viviendo en Andalucía y a esta tierra que le ha dado la calma ha dedicado su última grabación. Y la presentaba dentro de la Bienal en una cita que tenía mucho de festivo. Y fiesta hubo, pero también espectáculo, puesto que esa reunión de amigos que eran los artistas invitados estuvieron dispuestos con un orden propio de la mejor función.
Tierra de calma es una grabación llena de la inspiración cantaora y compositiva de sus dos protagonistas, Poveda y Romero, que parecen atravesar un momento dulce en su carrera. Sobre el escenario del teatro, los valores del disco cobraron una vida nueva, la de un directo impecable a la que se sumaron las colaboraciones que ya estaban en el disco y las otras de Yerbabuena y Paco Jarana que lo enriquecieron visual y musicalmente. Todo un regalo para ojos y oídos que el público recibió con enormes dosis de complicidad y entrega casi desde el mismo inicio.
Inició Poveda su actuación con la farruca que da nombre a la grabación, diciendo el cante con cuidado y haciendo gala de esa cualidad suya de hacer flamenco lo hermoso de unos versos, lo mismo que es capaz de hacer bellos los cantes más flamencos. Templanza que se prolonga en la malagueña que cobraría alas con los aires del abandolao. Luego las alegrías, interpretadas en su tempo creciente, con cortes medidos que provocan aplausos entre los tercios y un recuerdo final a los maestros gaditanos. Una soleá contenida fue el prólogo a las bulerías de La luna en el agua. Cinco estilos de una tacada con unas guitarras que derramaban perfume en cada acorde. En ellos, el cantaor sólo había expuesto una parte de la variedad de las querencias cantaoras reunidas en la grabación. El resto irían cayendo con la aparición de los artistas invitados para configurar momentos de manifiesta apoteosis.
A palo seco atacó Miguel el martinete y Yerbabuena apareció en escena de forma tan silenciosa como majestuosa para dar forma corpórea a los versos del Canto de la resignación de José Luis Ortiz Nuevo. Sin solución de continuidad, la bailora se entregó a unas sevillanas en las que transitó de Triana a Sevilla, de un baile sobrio e interior al señorío que marcaba el piano de Dorantes. Inmediatamente, el pianista acompañaría al cantaor en la interpretación de unos tientos-tangos tan tradicionales como originales en su acompañamiento.
El público era ya un clamor cuando Poveda se permitió un respiro para saludar y tomar resuello, que la intensidad mantenida así lo merecía. Antes de recibir a Diego Carrasco, el cantaor se quiso acordar de la radio de su madre con el homenaje a la copla sintetizado en el popurrí de Quintero, León y Quiroga. El cantaor hace cabriolas uniendo en un collage trozos de coplas con el sonido del viejo dial que busca las emisoras. Hasta en ese pequeño detalle fue exquisita la producción.
Las taurinas bulerías del jerezano señalan el tiempo de la amistad cómplice, yo te canto, tu me cantas, y nos marcamos una pataíta. Flamencura, compás y desparpajo. Como en casa. Los tangos de Buenas intenciones que abren el disco estaban destinados a anunciar un final que también estaba dispuesto como parte del espectáculo. Vuelve Carrasco soñando con el vuelo del pájaro y la bulería toma mil formas en el cuerpo de Yerbabuena. Todos los artistas abandonan sus puestos y se reúnen en corro para sumarse a la fiesta. Palmas sordas en familia y un Poveda que, indesmayable, no para de cantar.
No sé cuánto duraron los aplausos y las despedidas, pero estaba claro que la cosa no se quedaba ahí. Poveda hubo de volver, pero como artista inteligente que es, decidió poner punto final con el sosiego de la seguiriya rematada en cabal. Puede que no fuera el mejor momento, pero, tan buen artista como persona, su generosidad le puede.
Carles
14 nov 2006 | 05:20 PM
en la web http://flamenco-news.com contaron así el estreno en Sevilla:
29-09-2006
LA PLENITUD DE UNA CARRERA
Por Pedro Callejas
Tierra de calma. Miguel Poveda, cante. Juan Carlos Romero, composición, dirección y guitarra; Paquito González y Antonio Carbonel, percusión; Carlos Grilo, Luis Peña Cantarote y Juan Cantarote, palmas. Con colaboración especial de Eva Yerbabuena, Diego Carrasco, David Peña Dorantes y Paco Jarana. Sevilla, 28 de septiembre de 2006. Teatro Lope de Vega. Aforo: completo.
Tener la oportunidad de gozar del cante de Miguel Poveda, en Sevilla y poniendo voz, por primera vez en directo, a los cantes de su último disco es una oportunidad casi impagable hoy día. Asistir al recital del catalán fue todo un privilegio que seguro quedará en la memoria de todos los que fuimos a escucharle porque fue de los que hacen historia.
Pero es que, además, antes de sentarse en la butaca de un recital del catalán, uno tiene esa tranquilidad de saber lo que se va a encontrar, que no es otra cosa que un cantaor en la plenitud de su carrera, una plenitud en todos los sentidos. Sólo con observar la tranquilidad con la que se enfrenta al cante ya se denota su gran experiencia y conocimiento porque ya ha alcanzado su madurez artística. Por eso, no hay lugar para la duda. Estamos ante uno de los grandes cantaores del momento y lo mejor es que queda Poveda para rato.
Un Poveda que ha querido rendir homenaje al sur, en especial a Sevilla, ciudad en la que se ha instalado y en la que ha encontrado su tierra de calma. Lo hizo con ganas y el público sevillano –que según los datos representa poco más del treinta por ciento– acabó rindiéndose a su arte, empleado en la mayoría de los palos fundamentales a los que insufló grandes dosis de aire fresco.
Aunque es por Cádiz y Jerez donde el catalán encontró –y ha encontrado en los últimos tiempos– su lugar, con permiso del Levante. Y de paseo por la Bahía saltaron los primeros olés intensos de la noche. Por alegrías estuvo pletórico de fuerzas, con brío y mucha gracia, marcándose al final un recuerdo a los grandes del género: Camarón, La Perla, Aurelio Sellez, etcétera. Y ya que andaba por Cádiz, se fue para Jerez por bulerías junto al mago flamenco, Diego Carrasco, en busca de alfileres de colores y vaya si los encontraron.
Pero no sólo fue alegría y fiesta lo único que ofreció este catalán del sur. La hondura y el sentimiento profundo tuvieron también lugar destacado, sobre todo por tonás al baile de una de las grandes, la Yerbabuena, todo un tributo al arte flamenco el que se marcaron los dos artistas. Seguidamente, otro regalo, en este caso para Sevilla, de ambos con el piano de Dorantes. Sevillanas y la Yerbabuena que saca su abanico, para moverlo con serenidad, como si fuera la prolongación del brazo más allá de las manos. Y también la malagueña que sonó tan nueva y vieja a la vez. Y, finalmente, la seriguirilla con la que puso fin a su recital, que tras la alegría del final, obligó a contener una vez más la respiración.
Todo fue goce para los oídos porque Miguel Poveda, un cantaor que atesora unas cualidades extraordinarias para el cante, se encuentra en la plenitud de su carrera.
Carles
16 nov 2006 | 11:27 AM
Una buena entrevista a Miguel Poveda sobre los detalles de su "Tierra de calma" en la web Flamenco-world, en la que al final adelanta lo que podría ser un proyecto discográfico para el futuro, flamenco y de calado:
MIGUEL POVEDA, ANTOLÓGICO
Aún es sólo un proyecto que le ronda la cabeza, pero cada vez le obsesiona más. Miguel Poveda está cada vez más convencido de que podría dedicar los próximos tres o cuatro años a grabar una antología. Por un lado, según explica Miguel Poveda, “pensaba que podía ser muy pretencioso por mi parte”. Sobre todo, por cuestiones de edad. Pero, por otro lado, sabe que “no es una enciclopedia sino, simplemente, recoger una serie de cantes que me apetece interpretar en un disco doble”. Aunque lo quiere abordar con el mayor rigor posible: “Lo voy a trabajar bien durante unos años, con gente que me ayude, me voy a documentar. ¿Por qué no? Como cantaor flamenco, tengo el compromiso de hacerlo. A mí me encantaría que otros compañeros lo hicieran también”. Y en esa reflexión incluye una alabanza a un trabajo clave para el flamenco: “Yo agradecí mucho la antología de Carmen Linares, es un disco para la historia”.
Ver entrevista completa en:
http://www.flamenco-world.com/artists/poveda/epoved15112006-2.htm...
Carles
4 dic 2006 | 11:06 PM
Una buena reseña del CD "Tierra de calma":
http://www.aireflamenco.com/resenas/tierradecalma.htm
Desde Barcelona
28 ene 2007 | 11:03 PM
... height="230" class="imgcen" />"Tierra de calma" fue estrenado en directo en la Bienal de Flamenco de Sevilla el 28 de septiembre en concierto en el Teatro Lope de Vega de la capital andaluza...
Carles
6 jun 2007 | 10:35 AM
MIGUEL POVEDA PRESENTA TIERRA DE CALMA EN CÓRDOBA
GRAN TEATRO DE CÓRDOBA - 3 DE JULIO
El Festival de Córdoba Guitarra 2007, que se desarrollará del 2 al 14 de julio y cuenta con 1.032.000 euros de presupuesto, apuesta este año por las grandes cabezas de cartel (representadas por Paco de Lucía y Sabina y Serrat) y las disciplinas del flamenco, el jazz y la guitarra clásica. A estos dos grandes recitales se suman los espectáculos que ofrecerán Miguel Poveda (que presentará su trabajo Tierra de calma), Eva Yerbabuena con su montaje El huso de la memoria y el guitarrista Juan Carlos Romero (que trae su trabajo Suena a Romero) en el ámbito del arte jondo.
Diario de Córdoba
Carles
3 jul 2007 | 08:49 AM
PRESENTACIÓN EN CÓRDOBA DE TIERRA DE CALMA
ABC CÓRDOBA 3-7-2007
Miguel Poveda viaja a la esencia del cante flamenco con «Tierra de calma»
ABC
CÓRDOBA. Miguel Poveda es el encargado de abrir los conciertos del Festival de la Guitarra que tendrán lugar en el escenario del Gran Teatro. El cantaor barcelonés presentará hoy su último y reconocido trabajo, «Tierra de calma», un álbum que demuestra por qué su autor está considerado como una de las nuevas voces flamencas con más solera y prestigio del panorama actual.
Con la inestimable colaboración del famoso guitarrista Juan Carlos Romero, -creador de la música y de la mayoría de las letras y al que también habrá oportunidad de ver en el Festival en solitario con su espectáculo «Suena a Romero»-, Miguel Poveda se embarca en «Tierra de calma» en un viaje a las entrañas de los cantes primigenios y las formas clásicas del flamenco: «Es un disco», explica, «con un cierto compromiso con el género en cuanto a seguir creando música dentro de los palos más tradicionales, pero conservando la esencia sin que se note el paso del tiempo». En el escenario del Gran Teatro, la voz de Miguel Poveda estará acompañada por las guitarras de Juan Carlos Romero y Paco Cruzado, la percusión de Paquito González y las palmas de Carlos Grilo y Luis Cantarote.
*********************************************************
DIARIO DE CÓRDOBA, 3-7-2007:
El cantaor Miguel Poveda lleva ´Tierra de calma´ al Gran Teatro
3/07/2007 REDACCION
El cantaor barcelonés Miguel Poveda es el encargado de abrir los conciertos del Festival de la Guitarra en el escenario del Gran Teatro, con la presentación de su último y reconocido trabajo, Tierra de calma .
En este disco demuestra por qué está considerado como una de las nuevas voces flamencas con más solera y prestigio del panorama actual. Poveda se embarca en un viaje a las entrañas de los cantes primigenios y las formas clásicas del flamenco: "Es un disco --explica-- con un cierto compromiso con el género en cuanto a seguir creando música dentro de los palos más tradicionales, pero conservando la esencia sin que se note el paso del tiempo".
Memoria y frescura son, así, el armazón de una obra que destila la pura esencia del flamenco a través de unos tangos, seguirillas, abandolaos, bulerías, malagueñas, soleás y farrucas compuestas e interpretadas con esmero y firmeza por este joven cantaor.
Carles
4 jul 2007 | 10:19 AM
ABC Córdoba, 4 Julio 2007
LA REINVENCIÓN DEL FLAMENCO
POR DAVINIA DELGADO
CÓRDOBA. Con los primeros acordes del guitarrista Juan Carlos Romero, el público del Gran Teatro viajó anoche hasta las entrañas del flamenco a través de la voz quebrada, pero sin llegar a romperse, del cantaor catalán Miguel Poveda, que presentó en el Gran Teatro su último trabajo, «Tierra de calma».
Acompañado, además, por la seis cuerdas de Paco Cruzado, la percusión de Paquito González y las palmas de Carlos Grilo y Luis Cantarote, Poveda hizo un recorrido con afinación precisa y timbre claro por los palos más tradicionales, como tangos, seguirillas, abandolaos, bulerías, malagueñas, soleás y farrucas, entre otras, que componen su disco.
Y es que, tras flirtear con el tango argentino, la música contemporánea y la poesía catalana, el cantaor ha vuelto a las raíces del cante puro, pero con una renovada elegancia que fusiona a la perfección tradición e innovación.
Ayer volvió a demostrar que por su manera de cantar no se le puede encasillar en ninguna escuela; ha escuchado a Marchena, La Paquera y Morente, y le gustan las formas de Jerez y de Lebrija, pero cuando canta crea su propio estilo.
Con el gesto compungido, el artista supo transmitir su quejío con verdad y llegó a levantar el vello de los presentes con su contundente timbre.
Comenzó su repertorio con el tema que da nombre a su trabajo, «Tierra de calma». Su voz madura, bien afinada y melódica, sus altibajos, su dulce fraseo y sus pellizcos controlados, junto con su entrega sin concesiones y su conocimiento y permanente estudio, engrandecieron la puesta en escena de esta farruca, que interpretó solo con el acompañamiento de Romero.
Entre un patio de butacas abarrotado, sonaban olés cómplices, que iban sacando lo mejor del artista. Y es que el calor del público le hacían sentirse arropado; no tanto el de los focos, que le hicieron quejarse y dar más de un sorbo seguido a la copa que tenía a sus pies.
Se presentó a Córdoba modesto, esperando «no defraudar a casi nadie», y muy contento de regresar a la tierra de Manolete, «donde he estado pocas veces y de manera fugaz. Por eso, hoy tengo muchas ganas de explayarme». Y así lo hizo.
Con «Alfileres de colores», unas bulerías que le presta Diego Carrasco para este disco, despertó el sentir de un teatro entregado. Continuó interpretando uno a uno los temas de una «Tierra de calma» que hizo volar a los espectadores.
Miguel se rompió en una actuación que ya quedará para siempre en el recuerdo. Todo un regalo.
Carles
19 jul 2007 | 10:13 AM
El Día de Córdoba, 19 de Julio de 2007
Cultura y Espectáculos
POVEDA TRIUNFA GRACIAS A SU BUEN CANTE
Cultura y Espectáculos
05/07/07
TIERRA DE CALMA
Cante: Miguel Poveda. Guitarras: Juan Carlos Romero y Paco Cruzado. Percusión: Paquito González. Palmas: Carlos Grilo y Luis Cantarote. Lugar: Gran Teatro. Fecha: Martes, 3 de julio. Lleno.
Por FRANCISCO MARTÍNEZ
Alegría personal por ver triunfante a Miguel Poveda, por contemplar lleno el Gran Teatro y por compartir la entrega total de un animoso público hacia un cantaor al que hace años se le llegó a tildar de falsa promesa del cante, estigma propiciado por bastantes de los que hoy le dan palmaditas en la espalda. Sí, los mismos aficionados y críticos que congelaban a Poveda porque -para ellos- se trataba de un artista frío y alejado de… no sé de qué. No supieron captar las intenciones y actitudes flamencas de Poveda en sus comienzos; su destacada intervención en la película La Teta y la luna (1994) del director Bigas Luna y sus primeras grabaciones que marcaban la trayectoria de, para quienes saben leer entre líneas, quien ya era lo que hoy es una realidad: un cantaor en mayúsculas que aporta frescura, naturalidad y sapiencia al cante actual.
Por fin se han caído vendas y tapones de oído, reconociéndosele a Poveda los méritos y cualidades artísticas que posee. Lo suyo del pasado martes en el Festival de la Guitarra resultó de una generosidad cantaora pasmosa, un recital/concierto en el que el artista se reivindicó de la mejor manera posible: cantando extraordinariamente bien, siendo profesional y aficionado a la par, flamenco sin tapujos.
El directo de Tierra de calma resultó exquisito y para que se lograra esta situación idílica hay que señalar también a Juan Carlos Romero, por el tratamiento armónico que hizo de cantes como la farruca, las guajiras, las seguiriyas..., en fin, de todo lo que le vino en gana. El tocaor/compositor onubense fue el otro cachito del alma musical que Poveda proyectó con voz entera, seguro en infinidad de registros, sin dar muestras de flaqueza, manteniendo la tesitura tonal requerida para cada instante, destiladas inflexiones de voz por parte de un cantaor que mantuvo firme el compromiso flamenco de darlo todo para alcanzar la comunicación deseada. Ante tal evidencia de arte a raudales, el público no tuvo más remedio que entregarse, que jalear a estos flamencos que tienen para sí las llaves del buen gusto, también del conocimiento más exigente por clásicos.
Miguel Poveda impuso su bondad flamenca, la que le permitió entrar de lleno en cada uno de los palos interpretados, sin que se desequilibrara la balanza en la actitud. Desde los tangos Buenas intenciones a la bulería Alfileres de colores -huérfana de Diego Carrasco en el directo- los cantes que fueron transitando en el Gran Teatro tuvieron el marchamo para ser escuchados con atención, con deleite. Así las sevillanas Y en medio del río quedaron prefijadas en expresión flamenca que no desmereció de otros estilos con tradicional calado estético, como la malagueña con remate de abandolaos Calle de la mar.
Todo el disco de Poveda y Romero fue desmenuzado y disfrutado, incluso por el resto de acompañantes; Paco Cruzado como segundo guitarrista, Paquito González en la percusión y Carlos Grilo y Luis Cantarote como palmeros. Hubo sintonía, buen rollo entre los artistas y esa situación resultó contagiosa, por lo que el público no quiso dejar marchar a Poveda sin que cantase más.
Y manos a la obra, de nuevo la voz a punto, manteniendo el tipo de artista que nos había dejado un buen puñado de cantes, como la amplia serie de tonás para reflexionar acerca de la valía de estos palos y su vigencia en voces de nuestro tiempo. Las coplerías de toda la vida, el guiño a un pasado de obras inolvidables, intemporales, pero con la posición artística en un presente del que Miguel Poveda, como Juan Carlos Romero, es protagonista. Sólo hay que escucharlos y dar gracias.
Carles
19 jul 2007 | 10:17 AM
diario CÓRDOBA, 5-7-2007:
CRITICA.
MIGUEL POVEDA,UN TRIUNFO SIN PALIATIVOS
05/07/2007 FRANCISCO DEL CID
MIGUEL POVEDA. ´TIERRA DE CALMA´
Lugar: Gran Teatro de Córdoba
Día: 3 de julio 2007
Miguel Poveda obtuvo en el Gran Teatro de Córdoba un triunfo sin paliativos en la presentación de su último trabajo, Tierra de calma , dentro de la programación del Festival de la Guitarra.
Este joven cantaor catalán --¡qué raro suena esta definición por estos pagos!-- ha sentado plaza en tierras sevillanas, que lo ha acogido con "toda naturalidad" para envolverse en su clara luz y vivir en flamenco, después de experimentar en otros caminos ajenos a lo jondo.
Ofreció un recital impecable. Dos horas ininterrumpidas sin darse ni un leve respiro, con un planteamiento esquemático basado en lo de siempre: cante, guitarra y palmas, y una percusión que no molestó en ningún momento las piruetas emocionales del amplio registro sonoro de Poveda. A la farruca que abriría el camino de la noche flamenca, le siguió la malagueña que remató con cantes abandolaos. El público, mayoritariamente joven y de antemano predispuesto a rendirle pleitesía desde el primer momento, se fue entregando de forma paulatina a medida que iba desgranando los cantes.
Las alegrías de Córdoba de desacostumbrada viveza rítmica, en el recuerdo de la letra todavía palpitante de Curro de Utrera "Pregúntale al platero que cuanto valen-", darían paso al vendaval rítmico que culminaría con otras, alusivas a los maestros gaditanos.
La soleá, las bulerías La luna en el agua , los cantes de Levante, que nos retrocedió al año 1993 cuando se alzó con el Premio de la Unión interpretando la minera de Pencho Cros que remataría con la cartagenera de forma magistral, la soleá, el guiño a Sevilla con unas bellas sevillanas arrítmicas para el baile, la seguirillas de Silverio, Campanillas de plata, reloj de marfil , que remató por cabales, el amplio recorrido por bulerías, un aparte para las taurinas de Diego Carrasco, la toná campesina, y el martinete, La radio de su madre en una profusión coplera de amplio espectro popular y sentimental, los tientos-tangos.
ACOMPAÑANTE
Todo ello bajo la sabia supervisión del excelente guitarrista acompañante, Juan Carlos Romero, responsable de este trabajo, fraguado en largas noches de vigilia flamenca con este cantaor, ya ciudadano andaluz por mor de esta querencia hacia este Sur, donde aún es posible encontrarse con el eco de Pastora y Tomás, en los recovecos de cualquier esquina de su nuevo barrio sevillano que lo ha acogido como un hijo que hubiera regresado de la emigración portando como principal activo, el delicado equipaje del arte flamenco. Fue una noche de buen cante en la que el público, de forma unánime, mostró su conformidad reverenciando al artista con unos aplausos que nos parecieron suficientemente elocuentes en la valoración de esta nueva figura de nuestro arte.
Carles
19 jul 2007 | 10:21 AM
diario CÓRDOBA
FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA GUITARRA
MIGUEL POVEDA SUMERGE AL GRAN TEATRO EN UN ´TIEMPO DE CALMA´
El cantaor barcelonés da a conocer en Córdoba el trabajo que tantos éxitos le ha reportado.
Los guitarristas Juan Carlos Romero y Paco Cruzado asumieron el acompañameinto musical.
04/07/2007 J. G. H.
El cantaor barcelonés Miguel Poveda inundó anoche con su voz flamenca el Gran Teatro de Córdoba con Tierra de calma , un trabajo que le reportado grandes éxitos. Su concierto ha sido el primero de los previstos en este escenario dentro del Festival de la Guitarra 2007.
Poveda es uno de los nuevos artistas con mayor solera y prestigio del panorama actual. El catalán desgranó su creación adentrándose en los cantes primigenios y las formas clásicas del flamenco. Tierra de calma , según sus propias palabras, conlleva "un compromiso con el género en cuanto a seguir creando música dentro de los palos más tradicionales, pero conservando la esencia sin que se note el paso del tiempo".
MEMORIA Memoria y frescura fueron el armazón de una obra que destila la raíz pura del flamenco a través de unos tangos, seguirillas, abandolaos, bulerías, malagueñas, soleás y farrucas compuestas e interpretadas con esmero y firmeza por este joven cantaor.
En el escenario del Gran Teatro, su sobrecogedora voz estuvo acompañada por las guitarras de Juan Carlos Romero y Paco Cruzado, la percusión de Paquito González y las palmas de Carlos Grilo y Luis Cantarote.
Tierra de calma ha supuesto el regreso de este cantaor al flamenco después de indagar en la música contemporánea, el tango argentino y la poesía en catalán. La propuesta goza ya de un largo recorrido, pues se estrenó en directo el año pasado en la Bienal de Flamenco de Sevilla. Entre los reconocimientos figura la propuesta a los Premios de la Música como mejor canción por Buenas intenciones y al de mejor álbum de flamenco. Su planteamiento, como era de esperar, enamoró también a Córdoba.