OTEANDO HORIZONTES
Siempre me gustaron las ciudades con atalayas desde las que observar su entramado urbano en conjunto, a vista de pájaro, ya fuera el punto de observación una colina, un castillo, una torre o un campanario, una noria o cualquier otro punto elevado que diera cierta perspectiva.
Con esa mirada a una cierta distancia es como si por un momento uno pudiera hacer un retrato del alma de la ciudad, de su paisaje cotidiano, empapándose a ojos llenos de su manera de ser, de su manera de hacer, de sus formas únicas, de sus sonidos, de sus colores, especialmente de sus colores. De un vistazo cazar al vuelo una impresión pictórica casi definitiva para nuestra memoria, el alma robada de la ciudad, para nuestros sentidos, para siempre.
Podemos incluso desde ese punto estratégico imaginar las millones de historias que en ese instante tienen lugar un poco más abajo, entre sus calles, dentro de sus casas, en cada rincón vivo de la urbe...
Siempre que visito una nueva ciudad no puedo resistir subir a lo más alto, siempre voy a la búsqueda de ese punto de vista que da cierta distancia, es precisa cierta altitud, y me empeño en subir montañas, o subir escaleras, o subir en ascensor para así poder disfrutar de mi atalaya, una atalaya es el mejor regalo para el visitante con ansias de beberse de un sorbo una geografía de momento desconocida, una atalaya es un magnífico complemento de la curiosidad humana, por lo menos de la mía.
Contadme de atalayas en vuestras ciudades o en vuestros pueblos, vuestros paisajes cotidianos, por si un día nos pasamos por allí, toda información será bien recibida.

En la siguiente vista la ciudad de Barcelona, con el Tibidabo al fondo, visión desde Montjuïc.

Barcelona entra dentro de esa categoría de ciudades ideales para el observador, hablando de miradores...aquí os mostraré unos cuantos, y sobre todo sus vistas, claro.
Abrimos esta serie no consecutiva de vistas que iré mostrando por aquí de vez en cuando, una serie dedicada a los miradores de Barcelona. La ciudad vista desde diferentes ángulos, desde la distancia: a veces corta, a veces medios planos, a veces vista como un todo, con una panorámica global de la misma.
Todas las visiones tienen su interés, es evidente que las bellas por sí mismas, pero también las que muestran las cicatrices de la ciudad como consecuencia de malos tiempos y de peores gustos.
Sin duda, los mejores lugares para esta visión de panorama global en Barcelona son la pequeña y mágica colina de Montjuïc, desde la que tenemos una visión cercana de la ciudad, y el segundo lugar ideal para otear sus horizontes es la que cierra la ciudad hacia el interior, el monte Tibidabo y sus múltiples miradores en la Sierra de Collserola, también tendremos ese otro punto de vista y otros muchos (desde la Sagrada Familia, desde el Park Güell...), los podréis ir descubriendo siempre que sigáis visitando este rincón, hecho desde Barcelona...
Disfrutaremos así de la cualidad de Barcelona como ciudad coqueta que es, a la que le gusta ser mirada desde sus difentes atalayas, tiene tantas como sea preciso y a elección ya que la ciudad se encuentra rodeada de montañas de pequeña altura y por el Mediterráneo, cimas y puntos de vista desde los que uno puede echar un vistazo a ese horizonte cercano en continua metamorfosis.
Esos cambios son especialmente apreciables si hace un tiempo que no se visitan esas mismas alturas, seguramente notaremos la presencia de alguna nueva silueta, una de esas nuevas caras de la ciudad que reclaman la atención del que mira, como me ha pasado a mi en esta nueva visita a Montjuïc, hacía unos años que no subía y hay algunos cambios en el paisaje de Barcelona, lo que en inglés llaman el "skyline" de la ciudad, sus perfiles en el horizonte, nuevos horizontes para la ciudad, y por supuesto la inmortal ciudad de siempre.

Os daré también alguna información práctica de cómo llegar al punto de observación desde el que contemplar la panorámica ofrecida aquí.

Empezaremos con las vistas desde Montjuïc, una de las mejores opciones para subir a Montjuïc es usar el transporte público, pues ya tendremos tiempo de andar hasta cansarnos por la montaña, arriba y abajo. Para llegar hasta ella se puede tomar el metro y llegando a la estación de Paral.lel (líneas 2 y 3), sin salir al exterior tomar el Funicular de Montjuïc que tiene allí mismo su estación inferior.

Llegaremos a la estación superior en tres minutos, si al salir nos dirijimos hacia la derecha llegaremos a lo más alto de la montaña, podremos visitar la zona de Miramar, con vistas cercanas de la ciudad, los Jardines de Joan Brossa en los terrenos del antiguo Parque de Atracciones, podremos llegar al Castillo situado en la parte más alta, el Mirador de Migdia con vistas hacia el mar, el puerto y el aeropuerto, el Mirador del Alcalde con buenas vistas del puerto y la ciudad.
Si al salir del funicular vamos hacia la derecha llegaremos a la Fundación Joan Miró, Jardines de Laribal, Teatre Grec, Ciudad del Teatro, Estadio Olímpico, Palau Sant Jordi, el Pueblo Español, y la zona monumental del Palau Nacional con el magnífico MNAC (Museo Nacional de Arte de Catalunya), las Fuentes de Montjuïc, entre otros atractivos culturales y paisajísticos: otros museos, más jardines, etc., y es que esta montaña tiene mil encantos para el visitante.
MIRADOR DEL ALCALDE

En este caso al salir del funicular nos dirigimos hacia la derecha y tras recorrer un tramo de la avenida prinicipal subiremos por una pronunciada cuesta para llegar hasta el Mirador del Alcalde, camino del Castillo de Montjuïc, frente al monumento a la sardana, desde el Mirador del Alcalde tendremos magníficas vistas de la ciudad y el puerto:
Vista general de la zona marítima de Barcelona

El centro histórico

En primer término, el Paseo de Colón, Barceloneta, y al fondo la zona de nuevo desarrollo de Diagonal Mar, en dirección a Badalona, en la lejanía

Port Vell, Barceloneta y World Trade Center

Desde la parte alta del mirador del Alcalde, zona del Puerto comercial en expansión, con el área de Can Tunis en primer término