Empezamos este recorrido fotográfico por la Rambla de Canaletes, el punto en que la Rambla se une a la Plaza de Catalunya y la Calle de Pelai, desde ahí iremos en dirección hacia el puerto. Hace unos años se reformó con formato de rambla la acera de la Plaza de Catalunya que sigue el tramo hacia la superior Rambla de Catalunya, pero esa es otra rambla a la que ya le dedicaremos otro retrato.
Como comentaba en el anterior artículo estas son las Ramblas populares y universales, las que tienen más historia, las que fueron testigo de las primeras muestras de libertad en los años de la transición hacia la democracia, allá en los años 70, estas son las Ramblas que nos ocupan hoy y los próximos días, desde la Plaza de Catalunya hasta el mar.
Las Ramblas son un lugar ideal para la contemplación de la ciudad en su ir y venir cotidiano, para observar como se mueve y se mezcla en sus contrastes, con su cara cosmopolita y su cara deprimida, con sus bellezas y sus miserias. Por las Ramblas la vida de la ciudad discurre a todas horas reflejada en una variada y colorista fauna urbana, día y noche, rambla arriba o rambla abajo, a veces sin rumbo por el simple disfrute de pasear, de mirar o de ser vistos.
La Rambla cambia su aspecto y su público según el momento en que la transitemos, ya sea un domingo, una mañana de lluvia o una madrugada, en ocasiones saturada de humanidad, una marea humana llena cada metro de su espacio en las fiestas populares, en las celebraciones deportivas, en las manifestaciones ciudadanas.
En la actualidad la mayor parte del día es territorio turístico, miles de turistas la descubren y se encantan a cada paso, pero también hay espacio para encontrar en el paseo a ciudadanos de a pie, a mirones, carteristas, estatuas humanas, artistas, kioscos, floristas, terrazas, cafeterías (cada vez menos, lástima), el Mercado de la Boquería, el Teatro del Liceu, comercios con historia (cada vez menos también)... Las Ramblas son un paseo único que viste con carácter propio el espíritu de la ciudad de Barcelona, pocas calles en el mundo poseen un verbo particular para denominar su uso y disfrute por los ciudadanos: "Ramblear" (ramblejar), patrimonio de los barceloneses y de los ciudadanos de todo el mundo.

















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