Sin saber el motivo uno se siente atraído por ciertos paisajes, por ciertos ritmos, por determinadas sensibilidades, atrapado por esas formas, por unas ciudades determinadas, por sabores, por unos olores que nos resultan más familiares, por pequeños tesoros que son para nosotros tan especiales, por algunas personas que sentimos más próximas que otras, quizá por simple elección, por azar, por vivencias, por cercanía, por cuestiones de piel que nos llaman, por sensaciones mil, así siento mi relación que me une para siempre a la ciudad de Lisboa, a la que desde aquí rindo mi pequeño homenaje, siempre me siento, me sentiré cerca de Lisboa.
Las que siguen son algunas viejas fotos al azar de mis visitas a la capital portuguesa desde 1991 a 1995, más tarde volví y en cierto modo sigo todavía allí.