El País 25-11-2006
50 AÑOS DE LA CANCIÓN DE AUTOR
PALABRAS PARA UNA MÚSICA
MONCHO ALPUENTE 25/11/2006

La canción de autor española nace en París en 1956, entre el exilio y la inmigración, cuando Paco Ibáñez pone música y voz a una letrilla de Góngora, La más bella niña, bajo la influencia del que sería luego su amigo y maestro Georges Brassens. Esta fecha fundacional la suscribe Fernando González Lucini en el preámbulo de su documentada obra de reciente publicación ...Y la palabra se hizo música, que recorre al detalle 50 años de canción de autor en España. El periodo embrionario de la nueva canción se sitúa entre 1956 y 1959, cuando Raimon compone su emblemática y metafísica, Al vent, tras un inspirador viaje en moto entre su Xàtiva natal y Valencia. La censura franquista y la frontera de los Pirineos, que nos separan de Francia, como rezaba la cantinela escolar de aquellos años, impiden la difusión de las canciones de Paco fuera de los circuitos internos de la intelectualidad y la clandestinidad, mientras que la nova cançó catalana, apoyada por una industria cultural propia y centrada en la defensa de la lengua, consigue traspasar las fronteras interiores y preautonómicas y transforma en inesperado acicate el presunto inconveniente de la diferencia lingüística. La cançó servirá como punto de referencia a nuevos cantores vascos y gallegos apadrinados muchas veces por la discográfica catalana Edigsa.
La novedad y la vitalidad de la nueva canción suscitará, a finales de los años sesenta, el interés de las compañías discográficas nacionales que siempre habían desconfiado de lo que despectivamente llamaban "canción protesta", acertando casi siempre, porque la mayor parte de los cantantes-autores (el apócope cantautor aún no ha sido acuñado) se vinculan en lo personal y en lo artístico con la izquierda antifranquista.
El retorno de Paco Ibáñez en 1968 y el éxito impredecible de su Andaluces de Jaén, sobre un poema de Miguel Hernández, marcan el momento álgido del movimiento de la canción de autor, promovido y representado por agrupaciones como Els Setze Jutges en Cataluña, Ez Dok Amairu en Euzkadi, Voces Ceibes en Galicia o Canción del Pueblo en Madrid. La industria discográfica intentará explotar la veta con la invención de nuevos artistas y espúreas denominaciones de origen: "nueva canción castellana", "extremeña"... Una nueva etiqueta importada de Estados Unidos, folk, propiciará la aparición de solistas y grupos provistos de instrumentos acústicos y dispuestos a buscar las raíces del folclore sin entrar en controversias políticas ni tentar a la censura que se ceba con los supuestos cantantes de protesta. Con Paco Ibáñez el arco de poetas musicables se amplía, de Góngora y Quevedo a Gabriel Celaya, Blas de Otero, Cernuda o José Agustín Goytisolo pasando por Lorca, Hernández y Machado, introducido en el repertorio del gran público por las versiones de Joan Manuel Serrat.
Entre la clandestinidad de los recitales en universidades y centros obreros y el éxito popular de algunos de los suyos, la canción de autor evoluciona y amplía sus referencias, la influencia de Brassens, Brel y los cantantes poéticos franceses deja paso al influjo del folk estadounidense revitalizado y puesto al día por Bob Dylan y Joan Baez, herederos de la tradición luchadora de Woody Guthrie y Pete Seeger. La pauta la marcará otra vez Barcelona con el Grup de Folk, miscelánea agrupación de la que surgirán artistas como Maria del Mar Bonet, Pau Riba o Sisa. Hay una línea divisoria, imperceptible a primera vista, que separa los productos del folk comercial, como María Ostiz, de los genuinos representantes de la "protesta" cantada. En todos los rincones peninsulares e insulares cantantes autores, musicadores de poetas y recuperadores del folclore compiten en igualdad con las corrientes en boga de la música ligera, con el rock, el pop y sus múltiples variantes. En el inicio de la década de los setenta la canción de autor ofrece una importante nómina de artistas, a los "clásicos", Raimon, Serrat, Ibáñez, se les suman Llach, Aute, Víctor Manuel, Pablo Guerrero, María del Mar Bonet, Ovidi Montllor, Carlos Cano... en los pequeños circuitos y en los grandes escenarios, los cantautores se reproducen en vísperas de un cambio de régimen alentado y adelantado por ellos con sus obras.
A la muerte del dictador los cantautores se sitúan en la cresta de la ola, las canciones prohibidas se corean en público y los artistas perseguidos reciben su desagravio en loor de multitudes y participan activamente en la primera campaña electoral en apoyo de coaliciones y partidos de izquierda. Para muchos de ellos será el canto del cisne, pronto el término cantautor perderá su prestigio, identificado, confundido, con una forma de hacer en la que el fondo prevalece sobre la forma, la letra sobre la música. A su significado estricto: cantante que interpreta sus propias composiciones o pone música a versos ajenos, la palabra cantautor incorpora una pesada rémora hasta el punto de que muchos de sus representantes más característicos y carismáticos huirán y se desdecirán de su condición.
En los años de la movida la canción de autor sobrevive reducida otra vez a pequeños escenarios urbanos donde no caben los instrumentos electrónicos y los decibelios de los grupos de la moda juvenil. A contracorriente y desde las catacumbas una nueva generación de cantautores sin etiquetas se prepara para un nuevo asalto guitarra en ristre combinando músicas y palabras incipientes, el éxito de Joaquín Sabina, irónico y ecléctico, alienta a los catecúmenos y derriba incómodas e injustas barreras.
Ensalzada y vilipendiada, perseguida y celebrada, la canción de autor española de la segunda mitad del siglo XX, al margen de su no siempre reconocida relevancia artística, ha sido parte integrante y vital de los movimientos sociales que lucharon contra la dictadura y a favor de una libertad de expresión que hoy siguen defendiendo activamente nuevos y numerosos cantautores que hacen memoria de este tiempo como dice el poeta Luis García Montero, citado en el libro de Fernando González Lucini: "...La memoria vive en las huellas que deja el tiempo sobre la arena, o en los estribillos que dejan las canciones sobre la historia".

14-11-2006 EFE
'... Y la palabra se hizo música', 50 años de música de autor

El pedagogo y musicólogo Fernando González Lucini hace en '... Y la palabra se hizo música' un 'recorrido por todo lo que ha supuesto la canción de autor en estos últimos 50 años en España', con el objetivo de que 'se lea, no desde la nostalgia, sino desde el reconocimiento de un fenómeno que sigue vivo'.
González Lucini, que lleva toda su vida 'escribiendo sobre la canción de autor', ha dedicado otro año y medio 'en exclusiva' a la redacción de '... Y la palabra se hizo música', más de 1.000 páginas que incluyen, según comenta en una entrevista con Efe, no sólo 'nombres conocidos, también otros que han pasado más desapercibidos, pero que interesa que la memoria los recupere'.
'Tenía ganas de escribir un libro así, aunque era muy difícil', afirma el experto en música popular. 'Lo que fue un deseo se convirtió en una necesidad porque iba viendo cómo desaparecían cantautores: Imanol, Gato Pérez, Manuel Picón...'
'A esta necesidad se unió un dato, y fue que, en 1956, Paco Ibáñez puso música al poema 'La más bella niña', de Luis de Góngora'; esto, unido a la publicación de 'Pido la paz y la palabra', de Blas de Otero, y 'Cantos íberos', de Gabriel Celaya, obras que 'sugerían que la poesía social llegara a la inmensa mayoría, hacía de este 2006 el año ideal para resumir esos 50 años del fenómeno de la canción de autor'.

Así, González Lucini, que ya dedicó a la música social títulos como 'Veinte años de canción en España (1963-1983)' o 'Crónica cantada de los silencios rotos. Voces y canciones de autor 1963-1997', ha cumplido su deseo gracias a la Fundación Autor, que edita este libro.
Aunque el pedagogo siente que su obra le ha 'desbordado porque estaba obsesionado porque faltara lo menos posible', no ha podido evitar dejarse cosas en el tintero, como que 'a los cinco días de acabarlo, Inma Serrano sacara un nuevo CD'.
El libro se adentra en el género social clasificado por Comunidades Autónomas, comenzando por la Nova Cancó catalana, 'cuna y referente de la canción de autor española', ya que, como recoge González Lucini en su libro, 'el inicio casi paralelo a Paco Ibáñez aparece en Cataluña con Els setze jutges (los siete jueces)', entre los que se encontraban Llach o Serrat.
Sin embargo, en su opinión, 'el punto de referencia de la canción catalana, aunque era valenciano, fue Raimon, que actuó como una especie de vaso comunicante exportando la música social por todas las regiones'.
Además del de Raimon, de todos los nombres que recoge los dos volúmenes de '... Y la palabra se hizo música', González Lucini se siente en la obligación de elegir al menos uno por región: Lluís Llach en Cataluña, Mikel Laboa en el País Vasco, Benedicto en Galicia, Carlos Cano en Andalucía, Hilario Camacho y Chicho Sánchez Ferlosio en el área castellana y madrileña, y Pablo Guerrero en Extremadura.
Todos ellos coincidieron en el final de la dictadura y el comienzo de la Transición, lo que para el musicólogo fue 'la Edad de Oro de la canción de autor, en la cual se unieron todas estas voces con el objetivo común de la libertad y la paz, sin que importaran las nacionalidades.'
Pero el pedagogo insiste en que 'hoy los jóvenes están continuando el fenómeno sin la contaminación de la dictadura: cantan al amor, a la esperanza... No tiene nada que ver con los 'triunfitos' ni con el éxito fácil. La cultura no es producto, y considerarla como tal me parece lamentable'.
González Lucini afirma sentirse 'sorprendido' con la enorme cantidad de cantautores que hay en la actualidad y que se han despojado de la etiqueta de aburrido, como es el caso de Ismael Serrano, Pedro Guerra o Rosana, que han contribuido a configurar una 'Edad de Platino, que es más caro pero brilla menos que el oro'.
Incluso se ha atrevido a incluir a Melendi. 'Decidí que tenía que romper con todos los esquemas: en un mundo multicultural como este no tiene sentido hacer parcelas'. Así, con el tema del artista asturiano 'Cuestión de prioridades' descubrió 'que con una música tremendamente popular ha escrito el poema más valiente sobre el problema del hambre en el mundo'.
En 2007, González Lucini publicará el tercer volumen de '... Y la palabra se hizo música', dedicado en esta ocasión a los cantautores latinoamericanos.

La Fundación Autor resume en trece discos la historia de la canción de autor en España
24/03/2006
La colección ‘La palabra más tuya’ contiene temas interpretados por más de medio centenar de cantautores en los últimos 50 años

Una de las manifestaciones más características de la llamada canción de autor, surgida en España a partir de 1956, fue la protagonizada por aquellos creadores que se decidieron a musicar y a interpretar –en forma de canción– textos de nuestros grandes poetas. Cantautores y grupos que, como renovados trovadores o juglares, sacaron la poesía a la calle, rescatándola del silencio de los libros de poemas, para que todo el mundo pudiera encontrarse con ella y disfrutarla. A ellos –músicos y poetas– y a esas canciones, está dedicada la colección genéricamente titulada La palabra más tuya, compuesta por 13 discos y editada por la Fundación Autor.
Esta serie, que recupera la voz de quienes hicieron posible el acontecimiento cultural que supuso que la palabra de nuestros poetas se hiciera música y fuera un poco más de todos, como palabra solidaria y compartida, estará en todas las tiendas a partir del 20 de marzo. La distribución de los poetas por discos es la siguiente:

1.- Antonio Machado.


2 - Miguel Hernández.


3.- Blas de Otero y Gabriel Celaya.


4.- Federico García Lorca.


5.- Rafael Alberti.


6.- José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma y Ángel González.


7.- Nicolás Guillén, José Martí y Mario Benedetti.


8.- Pablo Neruda.


9.- León Felipe, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre.


10.- Carlos Álvarez, Jesús López Pacheco, Luis Cernuda y José Bergamín.


11.- Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.


12.- Agustín García Calvo, Luis García Montero, Agustín Millares y Pedro Lezcano.


13.- Alfonsina Storni, María Zambrano, Elena Martín Vivaldi, Dulce María Loynar, Violeta Parra, Mercedes Escolano, Fanny Rubio, María Elena Walsh, Isabel Escudero, Gloria Fuertes, y Gabriela Mistral.


Los versos de estos autores llevan las voces de artistas y grupos como Joan Manuel Serrat, Paco Ibáñez, Imanol, Luis Pastor, Adolfo Celdrán, Alberto Cortez, Aguaviva, Enrique Morente, Aurora Moreno, Miguel Ríos, Camarón, Javier Bergia, Vicente Soto, Miguel Poveda, Javier Ruibal, Soledad Bravo, Rosa León, Ana Belén, Calixto Sánchez, Víctor Manuel, Fracisco Curto, Carlos Cano, Mercedes Sosa, Víctor Jara, Benito Moreno, Manuel Toharia, José Menese, Hilario Camacho, El Pele, Enrique Montoya, Luis Emilio Batallán, Fuxan os Ventos, Taburiente, Rogelio Botanz, Amancio Prada, Manzanita, Nacha Guevara, Enrique Moratalla, Patxi Andino, Moncho Otero, Esteban Valdivieso, Juan Luis Pineda, Enric Hernàez, Pedro Guerra, Silvia Comes y Lidia Pujol.

MÚSICA Y POESÍA
Coincidiendo con este lanzamiento, la discográfica Sony-BMG puso en el mercado el día 16 de marzo de 2006 el doble álbum La palabra más tuya (50 años de canción de autor), que contiene 32 canciones que reflejan la íntima relación entre música y poesía, entre cantantes y poetas durante este último medio siglo.
En el recopilatorio aparecen temas ya legendarios como Cantares, La paloma, La muralla, Poetas andaluces, Verde, Del pasado efímero/Españolito, Vientos del pueblo, Nana del caballo grande, Palabras para Julia, La saeta, El sur también existe, Adiós ríos adiós fontes, Libre te quiero o Nanas de la cebolla, que forman parte de la banda sonora de varias generaciones. Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Pablo Milanés, Víctor Manuel y Ana Belén, Camarón, Pedro Guerra, Miguel Ríos, Mercedes Sosa, Imanol, Luis Pastor, Aguaviva, Hilario Camacho o Jarcha interpretan los poemas de Rafael Alberti, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Antonio Machado, Blas de Otero, Violeta Parra, Miguel Hernández, Agustín García Calvo, José Martí, Gustavo Adolfo Bécquer o León Felipe, entre otros.