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Miguel Poveda cantó en la noche del sábado 27 de enero en la Sala Oriol Martorell del Auditori de Barcelona para presentar en su tierra de origen su "Tierra de calma", un concierto que había creado gran expectación entre su gente y para el que no quedaba ni una entrada desde hacía unos días.
Y en esta presentación en Barcelona, Poveda volvió a dejar claro que se encuentra en pleno esplendor artístico, y que este disco viene a refrendar esa plenitud, un disco magnífico con el que retorna a su música de partida, el flamenco, discográficamente hablando, ya que en directo ha seguido ofreciendo conciertos de cante durante todo este tiempo. Este nuevo disco debe especialmente su arquitectura musical al gran Juan Carlos Romero.
"Tierra de calma" fue estrenado en directo en la Bienal de Flamenco de Sevilla el 28 de septiembre en concierto en el Teatro Lope de Vega de la capital andaluza. En Catalunya lo estrenó el pasado 4 de noviembre sin previo anuncio en el concierto que ofreció en el Auditorio Atrium de Viladecans, concierto que fue grabado para su emisión televisiva al mismo tiempo que su anterior "Desglaç", pero de todas formas el concierto del Auditori era la presentación oficial en Barcelona, circunstancia especial por ser la tierra del cantaor. De nuevo se acompañó por grandes profesionales que hicieron que el desarrollo del concierto fuera como una seda de principio a fin, con Juan Carlos Romero y Paco Cruzado a la guitarra, Paquito González y Antonio Coronel a la percusión, Carlos Grilo, Juan Peña "Cantarote" y Luis Peña "Cantarote" a las palmas y la colaboración de Diego Amador al piano y acompañando al baile en algunas piezas la malagueña Rocío Molina, quien estrenó colaboración con Poveda dando buena muestra de su arte. 
EL REPERTORIO EN EL CONCIERTO DE BARCELONA:
*Tierra de calma (farruca)
*Calle del mar (malagueña/abandolaos)
*Alegría
*Náufragos del hambre (soleá)
*Como la luna en el agua (bulerías)
*Canto de la resignación (toná)
*Y en medio el río (sevillanas)
*Tientos/tangos
*La radio de mi madre (coplas)
*Alfileres de colores (bulerías)
*Buenas intenciones (tangos)
*Bulería de Jerez
*Detrás de la memoria (siguiriya y cabal)
En conjunto, una nueva ocasión para el disfrute absoluto de los sentidos.
El miércoles 31 de enero Miguel Poveda presenta el disco en el Teatro Albéniz de Madrid, en concierto incluido dentro de la programación del XV Festival de Flamenco Caja Madrid.
Encontraréis algunas entrevistas e informaciones en relación a estas dos presentaciones en los comentarios del post Miguel Poveda: Por el camino (2007).






Carles
29 ene 2007 | 04:37 PM
LA VANGUARDIA, 29 DE ENERO DE 2007
Crítica de Flamenco
EMOCIÓN CONTAGIOSA
Por Ramón Rodó Sellés
Tierra de calma, el último trabajo discográfico de Miguel es su retorno al cante, a los palos, pero no al flamenco. Insisto en ello, porque Miguel Poveda es y ha sido siempre un cantaor flamenco. Cantando tangos es flamenco; cantando copla es flamenco; cantando textos musicados, retazos del arte de los mejores poetas es flamenco...
La actuación de Miguel el sábado estuvo regida por la emoción. La expresividad del cantaor cautiva a la audiencia porque su cante es verdad, es un cante honesto y es un cante edificado sobre pilares básicos: conocimiento, facultades, entrega, estudio, tesón y buen gusto. Podríamos decir que es una mezcla de duende y trabajo; de alma y profesionalidad.
Qué bonito inicio tuvo el concierto, la farruca que da nombre a su disco más reciente la cantó con esa peculiar emoción que contagia. Junto a la guitarra de Juan Carlos Romero fue desgranando el texto con los matices del sentimiento.
Siguió una joya en forma de malagueña que nos encaminó, con enorme contraste, a unos abandoláos, auténtica explosión de poderío. Hizo un inciso en el repertorio de su disco con unas buenísimas alegrías para seguir después con un tema de triste actualidad como Náufragos del hambre. Las bulerías Como la luna en el agua dieron paso a uno de los momentos más aplaudidos de la noche: Canto de la resignación, una toná (voz a capella) de Poveda acompañado del baile de Rocío Molina.
Fue hermosísimo, la voz y el gesto en perfecto comunión de arte. Nos pareció muy meritorio el baile de Rocío con un braceo y una creatividad excelentes.
Siguiendo la noche por la bendita senda de la calidad, disfrutamos de una copla, o mejor dicho, de muchas coplas, en el tema La radio de mi madre. Genial idea acogida con enorme agrado por el público donde Miguel Poveda demostró el cariño y la pasión que tiene por ese género, del que es un consumado intérprete.
Bulerías Alfileres de colores; tangos Buenas intenciones; más bulerías; otra buena actuación plena de fuerza de la bailaora; Diego Amador al piano, qué bien logra trasladar al piano el toque de la guitarra; todo eso,más el buen arropamiento musical de todo su grupo, hicieron de ese concierto una de esas noches flamencas para recordar y la evidencia de otro paso de gigante en la hasta ahora brillante carrera de Miguel Poveda.
JAVIERRO
29 ene 2007 | 07:00 PM
Carles, y para tí ¿cómo estuvo?
Carles
29 ene 2007 | 07:11 PM
Javier, creía que lo había dejado claro en el artículo, un concierto perfecto y emocionante que se me hizo corto, corto.
Raúl
30 ene 2007 | 10:37 AM
Yo no tuve la oportunidad de ir al concierto, pero sí de escuchar varios de sus discos. Además, soy de Santa Coloma, una ciudad al lado de dónde él nació y por dónde ha pasado muchas veces.
A mí me encanta Poveda. Reconozco que siento admiración por el disco Desglaç, no paro de escucharlo. Me gusta Poveda cuando mezcla, cuando experimenta. Y me gusta que haya tantas personas en la red que le ayudemos con nuestros comentarios a empujar su carrera profesional.
Saludos, Carlos, y gracias por visitar mi blog.
JAVIERRO
30 ene 2007 | 06:53 PM
Jaja, Carles disculpa, es que estaba tan perfectamente bien redactado el artículo que pensé que provenía de la crítica de algún diario. Las cabezas que ya no rigen... jaja.
Un abrazo
Carles
31 ene 2007 | 04:54 PM
Crítica al concierto del Auditori de Barcelona publicada hoy 31 de enero en El País:
PONDERACIÓN Y ESTILO
Por Luis Hidalgo
Equilibrio, ponderación y estilo. Ni un gesto de más, ni un gesto de menos en la presentación del nuevo disco flamenco de Miguel Poveda, primero en muchos años. Con acento sobrio, gesto seguro y el apoyo de los suyos tanto en el escenario como en una platea que menudeó gritos de apoyo, el cantaor saldó con un éxito apabullante su hora larga de cante pespunteada por el baile de Rocío Molina y la puntual aportación del piano de Diego Amador. Un concierto más para apuntar en el haber de un talento que precisamente dada su juventud apenas ahora muestra cuáles son sus límites.
Su nuevo disco, Tierra de calma, fue el que vertebró el repertorio, estructurado en torno a la tradición. Dos percusionistas, tres palmeros y dos guitarristas -el principal ese Juan Carlos Romero que palpita tras el disco y dirige el espectáculo- condujeron la voz de Poveda a través de siguiriyas, bulerías, tangos y soleás, momentos en los que el protagonista dejó ir lo mejor de sí mismo en una nueva muestra de su talento, clase y poderío. Porque sí, pese a que cuando está en pie resulta algo inexpresivo con el cuerpo, que gana empaque al estar sentado, Poveda es un cantaor con poderío no explicitado tanto con potencia como con ductilidad, dominio y seguridad en lo que hace. Esa es la fuerza de Poveda, una fuerza pausada que, como la lluvia que se descuelga sin prisa del cielo, acaba empapando casi sin que se repare en ello. Hasta tener los huesos en remojo.
Ese fue Poveda en la sala 2 del Auditori, llena de seguidores que no hubieron de poner nada de su parte para que la actuación satisficiera en grado sumo. Sin mayor aspaviento que una voz que sabe adaptarse al compás para extraer el último significado, rebañando la letra hasta que nada queda por decir, Poveda mostró su fuerza evidenciando que se encuentra en uno de los momentos más dulces de su carrera. El ajustado acompañamiento de su grupo orló una actuación que no hace sino patentar que Miguel Poveda aún tiene muchos asombros que provocar. Casi ha llegado y todavía parece que le queda mucho. Artista que no se acabará en un tris.
Carles
1 feb 2007 | 05:21 PM
PRESENTACIÓN DE TIERRA DE CALMA EN MADRID - 31 DE ENERO 2007 - TEATRO ALBÉNIZ
Encontraréis la crónica, fotos y video de las "Alegrías" en el siguiente enlace:
http://www.flamenco-world.com/magazine/about/cajamadrid_2007/0102...
Carles
2 feb 2007 | 01:25 PM
Otra magnífica crítica a la presentación en Madrid de Tierra de calma, publicada hoy 2 de Febrero de 2007 en El País:
CRÍTICA: FLAMENCO Miguel Poveda
APOTEOSIS
POR ÁNGEL ÁLVAREZ CABALLERO 02/02/2007
Noche apoteósica para Miguel Poveda, que cantó en todo momento como transitado por ángeles y duendes flamencos. No sé dónde va a llegar este muchacho, que cada vez que actúa ofrece cosas nuevas muchas veces impensables. Esta noche comenzó tranquilo, como si no fuera a pasar nada, pero cuando nos quisimos dar cuenta estaba ya metido hasta las trancas en los avatares del más difícil todavía.
Pasará mucho tiempo antes de que nadie se iguale en el cante a Miguel Poveda. Con el piano de Amador por todo acompañamiento, por ejemplo, hizo los cantes de levante de manera asombrosa, forzando su voz hasta límites insostenibles. Fueron unos cantes hermosos, valientes, de plenitud. Cantes así no los puede hacer quien no esté bien ducho en este arte, y hoy por hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que sólo los puede hacer Miguel Poveda, acompañado por un piano de la categoría del menor de los Amador.
Con el baile de Rocío Molina, el cantaor hizo unos temas excelsos. Cantándole de pie junto a ella, dándolo todo de manera admirable. Hay que decir que la bailaora estuvo sembrada de arte, en una parte tan difícil como su salida la primera vez en medio de absoluto silencio. Después, Poveda se situó a su lado, y bordó un cante de una calidad extraordinaria, largo de extensión y sin un respiro que le aliviara. Fue memorable. Después, la bailaora intervino junto a Diego Carrasco en otro tema, donde mejoró su baile anterior si es que eso era posible, y por último intervino también en las bulerías finales. Bien por Rocío Molina, bien, bien.
Otro punto culminante fue la aparición de Diego Carrasco, con sus maneras características. Cantando y bailando, puso una nota de bien hacer a la altura de Miguel Poveda. Quien cantó -¡y bailó!- con él de manera admirable. La noche ya se veía cargada de unas novedades y una belleza imponderables, pues Carrasco siempre tiene algo nuevo que decir a la audiencia, y Poveda en esta ocasión no le fue a la zaga, cantando y bailando con rara precisión. Carrasco actuó de nuevo con la bailaora, rubricando su excelencia.
No fue esto todo, con ser bastante, lo que hizo Miguel. Queda su cante en solitario, verdaderamente excepcional, un cante que queda en la memoria de la audiencia. El número de los cuplés, por ejemplo, verdaderamente grande y nuevo, en que fue apuntando versos sueltos de diversas canciones españolas. O las siguiriyas finales, de una belleza sin precedentes. O el bolero que regaló a Pedro Almodóvar, quien se hallaba entre el público...
Delante actuó en concierto Serranito, quien recibió el galardón Calle de Alcalá de este año. Hizo un excelente toque, e incluso se cantó una copla, siendo muy aplaudido.
Carles
2 feb 2007 | 01:36 PM
Y también dejo por aquí el enlace a la reseña del concierto de la web esflamenco.com:
http://www.esflamenco.com/scripts/news/esnews.asp?frmIdPagina=642...
Carles
3 feb 2007 | 11:12 AM
La crítica al concierto de Madrid publicada hoy 3 de febrero en La Razón:
GRANDIOSO POVEDA
Por Juan Carlos RODRÍGUEZ
Festival Caja Madrid
Víctor Monge «Serranito» y Miguel Poveda con Juan Carlos Romero. 31-I-2007. Teatro Albéniz.
Hay cantaores que no se detienen, en los que aún es imposible vislumbrar dónde está el límite de su voz ni de su talento. Ocurre con Poveda, que en cada concierto sorprende porque cada noche es aún mejor. Apenas hay cantaores con esta capacidad de sorpresa. Entregado hasta el agotamiento físico, Poveda ha hecho de su portentosa voz una amplia y seductora gama de matices, proclamando el cante a dos o tres tonos por encima de lo que, desgraciadamente, andamos acostumbrándonos. Genial en el arranque por farruca y por alegrías, un palo que borda y que fue el único que interpretó que no está recogido en su último disco.
Porque el asunto era ése: presentar en Madrid «Tierra de calma», producido y dirigido musicalmente por Juan Carlos Romero, aunque éste ya lleva unos meses rulando entre los aficionados. Mejor así. Porque aun habiéndolo escuchado ya tantas veces, en el directo Poveda los mejora, los enriquece con una demostración de poderío, de ganas y de atracción por el cante añejo. Seguiriyas, soleá, malagueñas y abandoleaos rebrotaron con un eco primigenio, ése en donde el cante se te anuda en el corazón. «De vez en cuando/parece una fantasía», arranca la toná escrita por Ortiz Nuevo y recreada por Juan Carlos Romero, que de tan prolífico a veces se pierde, aunque en esta alianza con Poveda ha dado en el punto justo de sonidos nuevos para el cante de siempre.
De siempre, sí. Porque con Miguel siempre se espera ese arranque caracolero de las coplerías, que los grandes maestros siempren han cultivado, y él no puede ser menos. Lo hace en cada uno de sus discos y, ayer también, lo bordó sin tapujos con «La radio de mi madre», de Quintero, León y Quiroga, en esas preciosas sevillanas «Y en medio del río» o en la versión final por boleros aflamencados de Lucho Gatica. Diverso y ancho es su cante, tanto que compagina con el sonsonete de Diego Carrasco.
Serranito, que recibió el galardón Calle de Alcalá, previamente ya había dado a la noche su necesaria nostalgia. Tarantas, soleá, seguiriyas, granaínas y una farruca, «Llora la tarde», que quiso rescatar del arcón de sus sabias composiciones. Tan a gusto estaba que hasta se echó su cantecito por alegrías.
Carles
3 feb 2007 | 10:07 PM
Y la crítica al concierto de Madrid en la web deflamenco.com, con una bonita foto de Miguel Poveda junto a la bailaora Rocío Molina:
http://www.deflamenco.com/especiales/cajamadrid07/index070131.jsp...
Carles
4 feb 2007 | 10:05 PM
Y hoy 4 de febrero en el diario ABC, un apunte sobre el concierto de Madrid:
En la segunda parte, Miguel Poveda convenció una vez más a la afición. Su recital estuvo basado en el contenido de su nuevo disco. Una noche en la que el cantaor catalán demostró que le complace marcarse retos, como cantar tarantos al piano o adornarse con el baile. Rodeado de un elenco bien compenetrado -en el que destaca el polifacético Diego Carrasco-, Miguel Poveda lleva a cabo con «Tierra de Calma» un espectáculo dinámico y divertido.