Recogiendo el guante que lanza desde su web el cantautor catalán Albert Fibla, os dejo una canción magnífica de su autoría que tiene como protagonista a la ciudad de Barcelona, Un nom de dona (Un nombre de mujer) que se incluye en su segundo disco "El vals de la ingenuïtat" (Picap, 2006), esta canción obtuvo el Premio Cerverí a la mejor letra de canción en lengua catalana.
Ya os había hablado de Albert Fibla hace unos meses en el posteo "Albert Fibla, contra viento y marea" y hoy volvemos a traerlo por aquí para comentar la precariedad en la que sobrevive la música en catalán y quienes viven de ella, y todos tenemos en parte responsabilidad en su continuidad: artistas, escritores, industria musical, medios de comunicación, consumidores...no podemos descuidar esta cadena de la música, y con más razón si hablamos de un mercado pequeño como el del consumo de música en catalán o en cualquier otra lengua minoritaria.
*Encontraréis algunas canciones y otros detalles de Albert Fibla, además de en su web oficial, en my space.
UN NOM DE DONA (ALBERT FIBLA)
No sé per on començaré
la propera cançó d'amor.
Potser em perdré pels teus carrers
fins que apareguin els acords.
O faré igual que fan els gats
quan la lluna no els deixa quiets,
i pujaré dalt del terrat
per veure què bonica que ets.
I no caldrà que busqui un nom de dona,
tindré prou amb el teu: barcelona.
Escampats pels teus racons
hi ha els petons
que no he pagat,
els amors que no he tingut,
les històries que no puc explicar…
i mentre em quedi un fil de veu
i em quedin coses per cantar,
quan em busqueu em trobareu
entre el besòs i el llobregat,
A Meridiana, a Diagonal,
del Tibidabo cap al mar,
cap a Colon, Rambles avall
O baixant de la Font del Gat…
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Traigo también un fragmento de un artículo del periodista Joaquim Vilarnau que ilustra el tema con una comparación histórica muy acertada:
QUEREMOS CANCIONES DE SERGI PÀMIES
Por Quim Vilarnau
La Nova Cançó surgió de manera natural en la sociedad de la que formaba parte y encontró complicidades en la clase intelectual de la época. En el País Valencià, Joan Fuster escribió innumerables textos de presentación de cantantes, de Raimon a Carles Barranco, de Al Tall a Marià Albero. En Catalunya, Maria Aurèlia Capmany ayudaba a escribir letras a Lluís Llach, entre otros. Salvador Espriu escribia textos expresamente para que los musicaran Raimon o más tarde Marina Rossell. El editor de Miquel Martí i Pol pasaba los poemas de un libro aún inédito a Ramon Muntaner, que los empezó a cantar antes de la publicación del poemario. Joan Miró se prestaba a pintar para portadas de discos de Raimon y Maria del Mar Bonet. Y estos no eran casos únicos, la lista sería mucho más larga: Estellés, Pere Quart, Jaume Vidal i Alcover, Josep Maria Espinàs… La intelectualidad se mezclaba con la Cançó y el resultado son discos que, más de treinta años más tarde, continuan teniendo vida y sentido. Eso, con la llegada de la democracia también se rompió. (…) Los artistas que aparecieron a partir de los 80 no han contado con ningún apadrinamiento de este tipo. El único intento lo llevó a cabo Duble Buble (…) con la colaboración de Quim Monzó, Jaume Vallcorba, Ramon Barnils y Maria Jaen. (…) Dónde están los nuevos intelectuales, los nuevos artistas plásticos, los nuevos poetas…? Por qué nadie ha vuelto a cantar canciones de Quim Monzó? Por qué Quim Monzó no ha escrito –que se sepa– más canciones? Dónde están los textos de presentación de Salvador Cardús? y las portadas de Jordi Labanda? Me reafirmo: Queremos canciones de Sergi Pàmies.
(Fragmento del texto publicado por el periodista Joaquim Vilarnau en su blog el 5 de enero de 2007).
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Y otro artículo más antiguo de Quim Monzó en el que el reconocido escritor también le daba vueltas a este asunto, pero centrándose en una figura histórica de la cançó:
PI DE LA SERRA COMO SÍNTOMA
En cualquier país sólido, un tipo como él sería hoy un puntal de referencia
Por Quim Monzó - 14/01/2004
A partir de mañana, 15 de enero, Francesc Pi de la Serra dará una serie de cuatro recitales en el Teatre Nacional. En cada uno de ellos subirá al escenario con alguien. Mañana le acompañará el grupo magrebí Nass Marrakech; el viernes, la Big Mama y Pau Cumellas; el sábado, Ginesa Ortega. En el último recital, el domingo, quienes le acompañarán serán unos gitanos búlgaros que actúan en las calles de Barcelona. Si son los que imagino, en una ocasión los vi tocando en la confluencia de Santa Anna con Canuda y son una maravilla.
Dice Miquel Jurado en la entrevista que hace a Pi de la Serra en “El País” que el músico “ha decidido abandonar el semirretiro en el que ha vivido estos últimos tiempos para saltar una vez más al primer plano de la actualidad”, y esa frase me ha dado que pensar. Porque no sé si de verdad Pi de la Serra ha vivido en un semirretiro, ni si ahora, con esta serie de recitales, salta al primer plano de la actualidad. Ve por ahí y pregunta a la gente si sabe quién es Pi de la Serra. Habrá algunos que sí sepan quien es, claro, pero la apabullantee inmensa mayoría te mirará con cara de pasmo y te contestará con otra pregunta: “¿Quién...?”. Y no sólo los muchachos con perilla y jersey estrecho o los analfabetos funcionales de mediana edad, sino también los alfabetizados con tres másters y opciones a ocupar poltrona administrativa, y no me refiero sólo a los que han vivido y viven en este país convirtiendo en un acto de militancia la actitud de ignorarlo. En cualquier país sólido, un tipo como Pi de la Serra sería hoy un puntal de referencia, un clásico a partir del cual –de su estudio, de sus probaturas, de sus dudas– emprender nuevos caminos. Y las épocas en las que no sube al escenario nunca serían consideradas “un semirretiro”, sino uno de esos periodos en los que todo creador sensato deja de dar la cara para recapacitar, investigar en el laboratorio y luego continuar adelante.
¿Hace falta repetir que Pi de la Serra es un músico de primera, que ha escrito letras de una dimensión irónica y una redondez narrativas inhabituales? Quizá sí, si el sistema genera cada pocos años una nueva generación de becarios a la que cada vez hay que enseñarle el alfabeto; y ya no es que no sepan quién era Franco, sino que Felipe González les suena a Cánovas del Castillo. Concluidos estos lustros de pujolismo sería un buen momento para analizar qué ha sucedido con Pi de la Serra en particular y con la canción catalana en general. En los sesenta y los setenta vivió efervescente, pero en los ochenta llegó la debacle. El regionalismo se había instalado en el Govern y, supongo que para marcar distancias, las izquierdas decidieron equiparar “lo catalán” con “lo convergente”, en el mayor regalo que una oposición ha hecho nunca a unos gobernantes y que ha permitido a éstos perpetuarse veintitrés años en el poder. Se crearon los despectivos “catalanufo” y “catalanet”, y hasta los convergentes se apuntaron a usarlos para demostrar que también ellos se distanciaban de la purria “catalaneta”.
¿Era Pi de la Serra “catalanufo” y, por lo tanto, pujolista?¿Eran “catalanets” pujolistas Rafael Subirachs, Toti Soler o Maria del Mar Bonet? Salta a la vista que no, pero el maniqueísmo no atiende a sutilezas y los colocó a todos en el bando de los deleznables. Tras lo cual, creadores de opinión y medios de masas transmitieron la buena nueva a la ciudadanía. El resultado es que, hoy, músicos y cantantes de primera categoría viven en una marginalidad desoladora, y constituyen una muestra ideal para colocar en el microscopio y observar qué país heredamos.






Carles
9 ene 2008 | 02:27 PM
Presentación. El nuevo disco de Albert Fibla se presentará el domingo 20 de enero, a las siete de la tarde, en la sala Luz de Gas.
Las canciones de ‘El món es mou’, el nuevo disco de Albert, se podrán escuchar en la sala Luz de Gas el próximo domingo 20 de enero. La actuación, incluida en el festival BarnaSants, empezará a las siete de la tarde y tendrá un coste de 15 euros (entrada anticipada) y 18 euros (taquilla).
Albert Fibla actuará acompañado por cinco músicos: Josep Traver (guitarra), Guillem Aguilar (bajo), Valentí Adell (teclados), Jordi Belza (guitarra y voces) y Tito Busquets (bateria). Esta será la primera de las actuaciones que llevarán al cantante badalonés por toda Catalunya durante los próximos meses.
Las entradas para el concierto del próximo 20 de enero en el Luz de Gas ya se pueden encontrar en el Telentrades de Caixa de Catalunya. Su precio es de 15 euros. Los que esperen al día de la actuación y las compren en la taquilla de la sala pagarán 18 euros.