El 2 de febrero falleció Delfí Abella (1925-2007), uno de los miembros históricos de la Nova Cançó, pionero de la música en catalán en tiempos difíciles, su contribución fue más simbólica que de un gran valor artístico, Abella fue miembro fundador de Els Setze Jutges.
Este recuerdo con algunas fotos de mi archivo de viejas fotos que acompañan a tres artículos publicados en El Periódico de Catalunya, obra de Jordi Bianciotto y Jordi Garcia-Soler, y el tercero obra de su compañero en Els Setze Jutges el escritor Josep Maria Espinàs.
Acompaña a los textos y a las fotos la canción original "Quan érem infants" (Cuando éramos niños) en la voz de Delfí Abella, canción que Joan Manuel Serrat versionó en el homenaje a sus compañeros de la cançó en su doble y magnífico "Banda sonora d´un temps, d´un país" en 1996.




El Periódico de Catalunya, 3-Febrero-2007

Muere Delfí Abella,voz sensible y satírica de Els Setze Jutges

-El autor de 'Quan érem infants' y 'Cap a futbol' falleció el jueves a los 81 años
Por JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA
Decía hace poco, con cierta indignación, Lluís Llach que Barcelona debería dedicar una calle a Els Setze Jutges por los servicios prestados. Si eso acaba ocurriendo, ya son dos de los miembros del colectivo de cantautores que no podrán verlo: tras la muerte, en el 2004, de Miquel Porter i Moix, el jueves nos dejó, el día antes de cumplir 82 años, Delfí Abella, un autor sensible e irónico que
Serrat reivindicó en 1996 con su adaptación de Quan érem infants, en el disco Cançons d'un temps, d'un país.
Como otros de los implicados en Els Setze Jutges, Delfí Abella fue, técnicamente, más un ciudadano comprometido que un músico, pero, aficionado al jazz y a la chanson, mostró creatividad y oficio en un repertorio propio. En 1962 se vinculó al grupo acudiendo a la llamada de Porter i Moix, Remei Margarit y Josep Maria Espinàs, alianza que mantuvo hasta su disgregación, en 1968. Era el jutge de mayor edad.
PSIQUIATRA DE PRESTIGIO
En aquel momento, Abella (Barcelona, 1925) ya era un psiquiatra reconocido, autor de L'orientació antropològica existencial de la psiquiatria, libro premiado por el Institut d'Estudis Catalans. De hecho, la Enciclopèdia Catalana destaca, en su entrada, esa faceta por encima de la de cantautor. Abella firmó la voluminosa obra Psiquiatria fonamental y fue director de psiquiatría del Hospital de Sant Pau, situándose al margen de la crisis que castigó a la cançó en los años 80.
Su obra grabada se limita a tres discos, de cuatro piezas cada uno, editados entre 1962 y 1965, con títulos como Cap a futbol y Barbaritats d'avui. Retratos costumbristas irónicos que alternó con traducciones del francés de Barbara (L'àguila negra, popularizada por Maria del Mar Bonet) y Brassens (La noia de duro, grabada por Serrat). En 1995, Cap a futbol revivía en el disco Edigsa: 1961-1983 mientras Abella disfrutaba de la jubilación y Els Setze Jutges se alejaban en la memoria. En el 2007, tras el inminente retiro de Llach, solo cuatro de sus 16 miembros siguen una carrera activa: Bonet, Serrat, Pi de la Serra y Rafael Subirachs.

La ironía tierna
Por Jordi Garcia-Soler

PERIODISTA
Aficionado al jazz y buen conocedor de la canción francesa, Delfí Abella fue uno de los primeros miembros de los Setze Jutges, el grupo pionero de la Nova Cançó. Creó pocas pero muy buenas canciones. También adaptó al catalán piezas de Barbara, Guy Béart o Anne Sylvestre. Hombre inteligente, sensible y culto, de una gran bondad, tenía una característica personal, presente en muchas de sus canciones: su fina ironía, a veces de una gran causticidad pero siempre con un fondo de ternura.
Como todos los fundadores de los Setze Jutges --Miquel Porter, Josep Maria Espinàs i Remei Margarit--, Delfí Abella dedicó a la canción parte de unos años de su vida y contribuyó a difundirla en tiempos difíciles. Además, tuvo un papel de guía humana y moral en la vida y la obra de Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet y Lluís Llach. "Ning, nang, com ressona la campana gran..."


Primer cartel de Els Setze Jutges: Remei Margarit, Miquel Porter, Delfí Abella, Josep Maria Espinàs y Francesc Pi de la Serra.

El Periódico, 6 Febrero 2007
Una voz en tiempos de entusiasmo
Por Josep Maria Espinàs

La muerte de Delfí Abella me lleva hasta 45 años atrás. Cuando aparecieron los Setze Jutges --cantantes por afición, defensores del catalán y de los derechos sociales y políticos negados por el franquismo-- y con ellos nacía la Nova Cançó. No puede pretenderse que los jóvenes de hoy en día sepan quién era Delfí Abella ni que conozcan las características y la influencia que tuvo aquella iniciativa. Los que la pusimos en marcha esperábamos que se añadiera gente más joven que nosotros --que ya teníamos nuestros oficios-- y con vocación de profesionalizarse como cantantes.
Maria del Mar Bonet, Pi de la Serra, Serrat, Llach son las afortunadas consecuencias de ese modesto pero obstinado impulso inicial. Paralelamente, Raimon surgía en el País Valencià. Puede comprenderse el entusiasmo de Miquel Porter, de Remei Margarit, de los que habíamos puesto una pequeña primera piedra cuando vimos cómo se construía el futuro de la canción en catalán. Abella, que había formado parte de un conjunto universitario de jazz, asistió a uno de esos primeros recitales y enseguida se apuntó.
Era un hombre --entonces joven-- que siempre estaba de buen humor, y ahora pienso que ese terceto o cuarteto del principio desconocía qué era la envidia, el afán de protagonismo, quizá porque nadie aspiraba a ser artista, sino a compartir una experiencia absolutamente nueva, apasionante, cargada de esperanza. Cuando empezamos, casi siempre nos pagábamos la gasolina de un 600 para ir al pueblo al que nos llamaban, y un bocadillo para cenar, aunque algunos beneméritos organizadores nos invitaban a pastas secas y vino dulce. Yo he visto, años después, cómo algunos cantantes de pop ya invertían mucho dinero de entrada en magníficos equipos de sonido. Así puede empezar una carrera. Pero un movimiento --esto fue la Nova Cançó-- quizá solo puede arrancar con modestia; en este caso, si uno está dispuesto a cantar gratis con el micrófono que cede el mosén de una parroquia.
Delfí Abella era psiquiatra. Pienso que a algunos parientes o colegas no les parecería demasiado "conveniente" que un psiquiatra saliera a cantar con una guitarra en los brazos. Yo, al contrario, creo que con esas canciones, esa naturalidad, sin ningún vedetismo y con humor, el profesional de la psiquiatría demostraba su salud mental y su calidad humana. Fue un excelente compañero de entusiasmos en tiempos difíciles. Descansa, amigo, en la paz de la música.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Josep Mª Espinàs, Delfí Abella, Xavier Elíes, Enric Barbat, Guillermina Motta, Remei Margarit, Maria del Carme Girau, Francesc Pi de la Serra y Miquel Porter i Moix.