Desde mi adolescencia me gustaron las canciones y la trémula y siempre emocionante voz de Edith Piaf, quizá fue la primera cantante en francés que escuché, desde luego fue a la primera que me aficioné.
Aunque yo nunca la dejé de escuchar en casa, la Piaf está ahora de nuevo de actualidad gracias al biopic que podemos ver en el cine: La Môme (La vie en rose) de Olivier Dahan, con una magnífica Marion Cotillard en el papel protagonista, pude verla hace un par de semanas, sentía gran curiosidad por esta recreación fílmica pues aunque conocía la obra de La Môme, no conocía bien las curiosidades biográficas de su vida personal, así que no me la quería perder.

Complicado resumir una vida en poco más de dos horas de película, sin embargo y gracias a su peculiar estructura narrativa al final uno sale del cine con la impresión de tener una idea de lo que fue la vida de la Piaf en conjunto, aunque sea agrandes rasgos, me imagino que contada parcialmente y con grandes lagunas biográficas, pero de la que yo no conocía los detalles y como espectador me pareció bastante ilustrativa, la película además emociona por la interpretación y por supuesto por las magníficas canciones en versión original que le dan todavía más vuelo a la narración, sólo por escuchar una vez más su voz vale la pena ver la película. Una vida durísima, e incluso cruel desde su primera infancia y posterior adolescencia, una vida que va degenerando por los excesos, pero que tiene ese toque de genialidad y ese don que la hacen única, una vida en la que conoció amores y desengaños, una vida en rosa y negro la de la Piaf.

Edith Piaf (París, 19 diciembre 1915- Plascassier/Grasse, Alpes Marítimos, 10 octubre 1963) murió a los 47 años, su cuerpo desgastado por tanto sufrimiento se fue deteriorando prematuramente hasta no poder más, descansa en el parisino cementerio de Père Lachaise. Su voz estará viva para siempre.