
"La verdad, el amor y el sueño son las tres puertas del corazón que invoco desde este trabajo que considero mi obra más personal y que es el fruto de 38 años de búsqueda, los que tengo"
Dulce Pontes
O coração tem três portas
Teatre Auditori- Sant Cugat del Vallès (Barcelona)
1 de junio de 2007
Voz, piano y dirección musical: Dulce Pontes
Guitarra braguesa, guitarra acústica, flautas y gaitas: Amadeu Magalhães
Oboe: Oscar Viana
Violoncello y bajo acústico: David Zaccaria
Percusiones: João Simões
Guitarra acústica: José Soares
Guitarra portuguesa: Felipe Lucas
Guitarra acústica: Paulo da Costa
Las ochocientas butacas del Teatre Auditori de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) se llenaron ayer noche para recibir a Dulce Pontes en la presentación de su disco O coração tem três portas, en su primer concierto de esta nueva gira por España que la llevará por diferentes escenarios, aunque ya había llevado el nuevo trabajo a finales de 2006 y principios de 2007 a otras ciudades.
Tengo que decir que fui al concierto sin los deberes hechos, es decir, sin haber escuchado el disco previamente, por lo que fue una primera audición del mismo en directo y no puedo profundizar en los diferentes temas como debería, sin embargo haré un recorrido de lo que me pareció el espectáculo en general. Hay que empezar diciendo que es en conjunto una gran obra de sorprendente y gratificante belleza para los sentidos.
Dulce Pontes inició el concierto de una forma pausada con tres temas tocando personalmente el piano, abrió en solitario con Há festa na Mouraria, para después seguir ofreciendo la mayor parte de los temas del nuevo disco acompañada de sus siete músicos, con gran profusión en acompañamiento de cuerdas, con envolventes sonidos y perfecto resultado musical.
Con una escenografía sencilla pero muy bella consiguió dividir el espectáculo con la ambientación perfecta para cada una de esas tres puertas del corazón: verdad, amor y sueño, reflejando el ánimo oportuno con diversas figuras reflejadas muy adecuadamente en cada caso con un efectivo colorido sobre tres plafones verticales que cubrían el fondo de la escena. Únicamente resultó molesta la inclusión en uno de los temas de unos haces de luz intensísima que desprendían unos faros en color rojo proyectados sobre la platea y que cegaban por completo la vista, innecesario.
Pero en su conjunto la escenografía y el desarrollo cambiante en el ritmo de las tres diferentes partes de la presentación hizo disfrutar de un sorprendente y emocionante espectáculo.
A destacar el inmenso mérito de Dulce Pontes al haber llevado todo el peso del proyecto en cada uno de sus aspectos: productora, arreglista, pianista, compositora y corresponsable de las mezclas del sonido y premasterización. Un proyecto bien concebido y bien desarrollado en escena.
Riquísima variedad de matices en cada una de las bellísimas melodías que conforman esta obra tan personal, en ocasiones dulce, otras barroca, con sonidos de origen celta, con algunos temas próximos al fado más tradicional, un trabajo impregnado de folclore y tradición de una manera muy original y creativa y que demuestra la madurez artística de su autora, una obra difícil y de gran calidad musical.
Su voz no hizo en ningún momento ejercicios de exceso ni virtuosismos fuera de lugar como en parte de las dos últimas ocasiones que la había visto en directo, estuvo comedida y con todas sus energías y grandeza vocal al servicio de un equilibrio artístico preciso en cada tema.
Dulce también bailó en alguno de los temas de aire más folk, con gran acierto como la danza ritual del tema Folclore, sin embargo sigue sin convencerme su expresión corporal excesiva en algún tema más, a mi entender no es precisa tanta teatralidad en esos otros momentos puntuales, no me resultan muy elegantes esos movimientos un tanto extraños, sinceramente. Sin embargo, estuvo también más comedida en ese aspecto y no sobreactuó como en sus presentaciones de O primeiro canto o Focus, al menos en Barcelona.
Dulce vino a presentar el nuevo trabajo e hizo pocas concesiones a sus éxitos de antaño, sólo tres temas antiguos sonaron, los tres de su disco Lágrimas (1993): Os índios da Meia Praia, y en los bises Canção do mar y Laurindinha con la que cerró la noche. Dulce tampoco hizo uso del recurso escénico del diálogo con el público, prácticamente no habló, sólo cantó, pero cantó con emoción.
Por último también hizo un guiño a la tierra interpretando la canción tradicional catalana La dama d´Aragó que ya había cantado en otras presentaciones por estas tierras anteriormente, y que agradó por la cortesía al público de Sant Cugat.
Dulce Pontes sigue experimentando, creciendo artísticamente y sorprendiendo de nuevo con este nuevo y elaborado trabajo musical, una joya, mucho más que saudade.
Para cerrar os dejo con Os amantes, adaptación de Les amants de Teruel de Mikis Theodorakis, pieza recogida en el disco y que también había cantado anteriormente Edith Piaf.






El Carmo
3 jun 2007 | 06:10 PM
Ouvir e ouvir Dulce Pontes não cansa, porque não cansa a doçura e a maviosidade. Dulce traduz em seus trabalhos toda a síntese da alma portuguesa. Tudo quanto de latino, gótico e mouro em a al portuguesa está ali refletido. Este povo que, enquanto o resto da Europa se escondia sob as batinas da Igreja, se lançou aos mares conquistando terras e povos desconhecidos. Seus heróis hão de ser lembrados para exemplo e grandeza do presente, porque o presente é a síntese do passado. Canta, canta Dulce que tua pátria merece e o mundo te escuta. El Carmo. http://el.carmo.blog.uol.com.br
Edmundo Tavares
4 jun 2007 | 02:30 AM
Vários comentários me suscitam estes últimos "posts" sobre Dulce Pontes. Fico-me, para já, em dois, de carácter muito distinto:
1) Aprecio as qualidades de Dulce Pontes, porém, do mesmo modo que se podem observar excessos na sua expressão corporal, também se podem observar excessos na sua interpretaçõ vocal. Falta-lhe um ponto de contenção...;
2) José Afonso e Amália Rodrigues representam duas figuras muito distintas pelo representam na música portuguesa. Ambas de primeira grandeza, é certo. Mas, não se pode considerar José Afonso um "fadista" - apesar de oriundo do "Fado de Coimbra" (bem distinto do de Lisboa...) - desde cedo se tornou um expoente da música de intervenção política e social, um "cantautor" em que as influências "folk" superaram as da "canção de texto". Amália, pelo seu lado, permaneceu como o paradigma da "fadista" e esteve, de um modo geral, do lado do poder instituído.
Carles
4 jun 2007 | 07:19 PM
El Carmo, gracias por tu bonito comentario.
Y a Edmundo, gracias también por la puntualización sobre José Afonso, a veces en la distancia uno pierde un poco ciertos matices de interés, los detalles, importantes detalles. Y de acuerdo en el primer punto sobre la contención de Pontes, pero yo díria que en una época intermedia de su trayectoria, en esta nueva producción parece que ha vuelto a encontrar ese punto de equilibrio en su interpretación, como digo en este artículo no explota su voz hasta límites excesivos como ocurrió en dos espectáculos que le vi anteriormente y que comento en el anterior artículo sobre su carrera, eso sí, en la expresión corporal, como dices, sigue con algunos fallos también en mi opinión. Saludos.