Y del conjunto que hemos venido describiendo, traigo hoy la pieza principal, el Duomo, Santa Maria del Fiore, catedral de Florencia, en la que destaca su monumental cúpula del genial Filippo Brunelleschi.

El sistema que ideó el arquitecto para levantar su obra fue todo un prodigio en su época en tamañas proporciones, la inmensa y a la vez ligera mole es el referente visual máximo desde cualquier punto de la ciudad, y nada mejor que subir a su cima para hacerse una idea de su sistema de construcción y para contemplar una imagen privilegiada de la ciudad desde su mismo centro histórico.

En mi época de estudiante, hace ya algunos años, realicé un documentadísimo trabajo para la asignatura de historia del arte sobre el Duomo de Florencia, quizá por ese motivo cada vez que me reencuentro con la obra aprecio con tanto cariño y al detalle toda su grandeza artística. La aparente austeridad de su interior en contraste con su fachada tan ornamentada, el colorido inconfundible de sus mármoles, o las grandes historias contadas en las pinturas por fin restauradas que embellecen el interior de la cúpula, o la luz que en contadas ocasiones atraviesa el aire y llega a lo más hondo de la nave central, uno casi espera de pronto ver descender desde las alturas esa presencia divina, o esas cientos de escaleras que ascienden hasta la linterna en espiral, y giran y giran hasta alcanzar lo más alto, y el cielo de Florencia. Con lo que disfruto especialmente es cuando paseando por las calles de Florencia, al girar una esquina, de pronto aparece sin buscarla la cúpula de Brunelleschi, entonces si uno andaba distraído -es fácil quedarse embelesado en Florencia- vuelve a ser consciente de que está sin duda alguna paseando por Florencia. El tributo que paga la ciudad por sus grandezas artísticas es el del turismo masivo global que tan de moda está en aquellos lugares o ciudades reconocidos mundialmente por sus bellezas, aunque también la economía de la ciudad se beneficia de esta visita diaria de turistas y parece que ya ha asimilado resignadasu constante presencia en el centro histórico de la ciudad como un elemento más del habitual paisaje urbano.