Woody Allen ocupa Barcelona. Después de casi un mes buscando localizaciones, el cineasta neoyorquino ya ha elegido las que tendrán el honor de representar a la ciudad en su última película. El rodaje, que empezó ayer, se llevará a cabo, esta semana, en una decena de emplazamientos concentrados principalmente en Ciutat Vella y Eixample.
Las necesidades de la filmación obligarán a realizar cortes de tráfico en muchos de los lugares elegidos, que además de congestionarse de vehículos se verán colapsados por turistas y autóctonos con ganas de ver de cerca a la llamativa Scarlett Johansson, la actriz principal, y al menos vistoso Allen. Está previsto que el rodaje en la capital catalana se alargue durante seis semanas.
El corte que más afectará al ritmo de la ciudad es el que se producirá en el paseo de Gràcia durante el mediodía y parte de la tarde del viernes 13 de julio. Las restricciones afectarán de forma intermitente a la calle Provença, justo al lado de la Pedrera, y de forma total entre las calles Aragó y València. El cierre de la zona del Born donde se encuentra Santa Maria del Mar previsto para la tarde-noche del jueves 12 de julio también puede sembrar el caos en las vías de adyacentes. En este último emplazamiento el director tiene previsto simular allí un inmenso correfoc para una de las escenas de la película, que aún no tiene nombre. Otras ubicaciones, en cambio, tendrán una incidencia menor en el tráfico rodado, ya que se restringirá la circulación en vías con poco tránsito o zonas que son de uso peatonal, es el caso de las afectaciones en las playas o la zona del puerto.
Ayer, la cámara de Allen se puso a funcionar a las ocho de la mañana. El lugar elegido fue el restaurante Barceloneta, en el barrio de pescadores del mismo nombre. La filmación prosiguió por la tarde en el Museu Picasso y en el paseo Marítimo y la playa Sant Miquel:
INICIO RODAJE 9 DE JULIO DE 2007
Woody Allen inicia el rodaje de su nueva película en el barrio de pescadores de la Barceloneta
"Presentaré Barcelona tal como la veo con mis ojos, de la misma forma que hice con Manhattan", afirma el cineasta.
09/07/2007
Barcelona. (EFE).- Con la estatua de Cristóbal Colón al fondo, señalando con su dedo a América, el norteamericano Woody Allen ha filmado en un restaurante del barrio pescador de Barcelona las primeras tomas de su nueva película, protagonizada por su musa Scarlett Johansson, hoy en el papel de turista.
La comedia que tiene que ser, en palabras de su director, "una carta de amor a Barcelona", empezó a tomar cuerpo sobre el terreno a partir de las 9.08 horas cuando llegaba a la Barceloneta un potente automóvil, del que descendía el menudo Allen, con su inseparable gorro de pescador, camisa blanca de manga larga y pantalón verdoso.
Muchos de los miembros de su equipo ya hacía más de una hora que deambulaban por el lugar, en el que habían plantado varios camiones y caravanas, donde se podía comer de 'catering', se han maquillado y vestido los extras que han participado en las escenas de la jornada, y por donde se cruzaba, de vez en cuando, un gato negro.
Junto con el director de fotografía, el multipremiado Javier Aguirresarobe, ha empezado a moverse Woody Allen por la terraza del restaurante Barceloneta cuando todavía no eran las nueve y media de la mañana y el camión de recogida de basuras del puerto estaba a punto de vaciar algunos de los contenedores de la zona.
Colocados en una punta de la pasarela que une este establecimiento con el edificio acristalado de "Marina Port Vell", han ordenado colocar un par de mesas, mientras charlaban sobre las tomas que posteriormente ha protagonizado Johansson, quien no se ha mostrado muy simpática con los periodistas cuando le han preguntado, a su llegada, cómo se encontraba ante su nuevo proyecto.
Fornidos trabajadores de una empresa de seguridad, con camisetas negras con búho estampado en la espalda, impedían el acceso al set de rodaje, donde las primeras imágenes gráficas se las ha llevado una doble de Scarlett, con quien el cineasta norteamericano ya ha rodado algunas vistas.
La siempre explosiva Scarlett Johansson -cabellera rubia al viento- no ha aparecido hasta las 12.30 horas, enfundada en una camiseta de tirantes, que ha acabado cubriendo con una cazadora tejana descolorida, y un pantalón marrón-caqui mientras, ajenos al espectáculo, unos albañiles, con chaleco reflectante rojo, trabajaban en el tejado de un edificio cercano.
Aunque de lejos, y con Allen grabando montado en una cámara, justo encima de unas escaleras, periodistas y curiosos han podido ver cómo la actriz, que actuaba como si fuera una turista en la capital catalana, se colgaba de su cuello una máquina de fotos y daba un beso de saludo a una mujer sentada en una mesa.
También han podido disfrutar de varias escenas de la joven paseando y disparando su máquina hacia el muelle del Reloj del puerto barcelonés.
Una hora más tarde, el equipo ha decidido poner el punto y final a la mañana y algunos, como el propio Woody Allen, han optado por bajar hasta el camión de 'catering', donde servían ensaladas en platos de plástico.
El cineasta ha partido, precisamente, del barrio de pescadores de la ciudad condal, mientras degustaba su sencillo menú, con tenedor desechable, dentro del mismo automóvil con el que había llegado a primera hora de la mañana, acompañado de tres personas de su equipo, que también comían a su lado.
La nueva película de Woody Allen, de la que todavía se desconoce su título y con un presupuesto de unos veinte millones de euros, contará con un reparto protagonizado por Scarlett Johansson, Penélope Cruz y Javier Bardem, arropados por actores como Rebecca Hall, Chris Messina y los locales Manel Barceló, que se pondrá en la piel de un médico, Lloll Bertran, Abel Folk o Lluís Homar.
El rodaje se prolongará durante siete semanas, con una semana de trabajo en Asturias y un día en Nueva York, y recibirá ayudas públicas del Ministerio de Cultura, del Ayuntamiento de Barcelona y de los departamentos de la Generalitat de Innovación, Universidades y Empresa y Cultura.
________________________________________________________________
Hoy, la cosa se complica. Allen y todo su equipo se trasladan a la rambla de las Flors, donde tienen previsto grabar desde las siete hasta las doce de la mañana. Durante ese tiempo se cortará el tramo central del paseo, por donde pasan los peatones, entre las calles Carme y Hospital. Allí, floristas y pajareros montarán un puesto mixto que el cineasta utilizará para la escena.
En la Rambla, no está previsto cortar los carriles de circulación, aunque seguramente el tráfico se verá afectado por el efecto mirón de los curiosos. Por la tarde, la zona perjudicada será el paseo Colom.
Los carriles centrales del paseo -por donde pasan los autobuses y taxis- se cortarán, así como el tramo comprendido entre la Rambla y el aparcamiento del puerto. Mañana, todas las escenas se rodarán en un mismo escenario: el Moll de la Marina.
El jueves el equipo finalizará el rodaje en el Moll de la Marina y luego se trasladará a la rambla Catalunya, al tramo comprendido entre Aragó y Consell de Cent, que permanecerá cortado al tráfico entre las once de la mañana y las cinco de la tarde.
Luego, entre las cinco y las siete, las escenas se grabarán en las calles Argenteria y Montcada, con la consiguiente restricción de tráfico. Precisamente en el Born, sobre las siete de la tarde, por exigencias del guión se montará un correfoc, que obligará a cerrar toda la plaza de Santa Maria del Mar y aledaños.
El corte de tráfico que puede acarrear más molestias a los ciudadanos es el que se producirá el viernes - entre las dos de la tarde y las seis de la tarde- en paseo de Gràcia entre Aragó y València. Allen tomará como escenario la Pedrera, por lo que también se producirán restricciones intermitentes en la calle Provença. Por la tarde, los cortes se trasladarán a la zona de la masía de Can Travi, en Horta.
TEXTOS:LA VANGUARDIA Y AGENCIA EFE
FOTOS:EL MUNDO, EL PAÍS, EL PERIÓDICO Y EFE

OTROS ARTÍCULOS SOBRE EL RODAJE DE WOODY ALLEN EN BARCELONA EN MI BLOG:
Woody Allen ya está en Barcelona




Carles
11 jul 2007 | 06:22 PM
El Periódico, 11-6-2007
WOODY ALLEN ESCOGE A SU MUSA SCARLETT PARA EMPEZAR A RODAR
• Un restaurante al aire libre de la Barceloneta fue el decorado de las primeras escenas del filme
• El equipo de la película se trasladó por la tarde al Museu Picasso, que abrió solo para la filmación
MARTA CERVERA / IMMA FERNÁNDEZ
BARCELONA
El rodaje de la nueva película de Woody Allen empezó ayer a las nueve de la mañana en un restaurante de la Barceloneta situado junto al puerto. Aunque las nubes grises presagiaban lo peor, el equipo del director neoyorquino preparó unos exteriores junto al edificio de la Marina del Port Vell. La localización, óptima para los más curiosos, fue rápidamente invadida por un montón de cámaras y de fotógrafos que siguieron de cerca la filmación.
Scarlett Johansson, la protagonista de Match Point y Scoop, fue ayer la única estrella del reparto que apareció en el rodaje. El resto --Javier Bardem, Penélope Cruz, Rebecca Hall y varios actores catalanes-- no acudieron al set. Johansson, la nueva musa del cineasta, interpreta a una turista que llega a la ciudad y conoce a un cocinero. La rubia platino, cámara en ristre, tomó fotos de Barcelona, con la estatua de Colón de fondo, mientras Allen observaba. La actriz --que se presentó primero con una chaqueta tejana-- volvió dos horas más tarde lista para rodar con otro modelito y la melena al viento. Repitió varias veces la escena ante la expectación de los que paseaban por el muelle y los cocineros y camareros del restaurante Barceloneta, donde se rodaron algunos planos en la cocina. Johansson ni siquiera saludó cuando llegó en una furgoneta con los cristales opacos que la transportó desde su caravana, situada a pocos metros del restaurante. A Allen, en cambio, no le importó alejarse a pie a las 13.30 para comer algo; parece haberse acostumbrado a la expectación que despierta.
La tripulación del lujoso velero atracado junto al set no daba crédito a su suerte. Desde una posición privilegiada se pasaron la mañana observando cómo Allen, junto al director de fotografía, Javier Aguirresarobe, daba explicaciones a la protagonista.
A las tres de la tarde una veintena de turistas, con las cámaras en alza, se arremolinaron en la calle Montcada a pocos metros del Museu Picasso. Iban a contemplar los lienzos del artista malagueño y, desconociendo que los lunes cierran, se toparon con la marabunta --técnicos, extras, mossos, guardias urbanos-- que rodeaba al pequeño cineasta.
"¿Qué pasa aquí?", "¿Por dónde se entra al museo?"... inquirían los guiris. "Hoy está cerrado", repetían los uniformados, que eran casi una decena para controlar al puñado de voyeurs. O sea que, sin mayores preocupaciones, los mossos se dispusieron a contemplar en primer plano a la bella protagonista del día.
Cuando Johansson apareció, los guardianes del set empezaron a despachar a los intrusos. A un mosso se le subió la placa a la cabeza y soltó con chulería: "Aquí mando yo y digo que no se puede estar aquí". Cortaron la calle y los turistas, muchos italianos, siguieron la bajada de claqueta desde la valla instalada en la calle Princesa. Desde allí un vecino arrebatado increpó a los guardias: "Este es un país de tontos. No se puede cortar una calle". Y lo mismo debió de pensar la cabreada propietaria de una tienda junto al set.
Al grito de ¡acción!, Johansson se dirigió a la entrada del museo, y en su papel de turista hizo unas fotos ficticias al entorno. Por suerte para los airados vecinos, la actriz solo repitió tres veces la toma, y apenas 20 minutos después el equipo entró en la pinacoteca para rodar otra escena sin curiosos a la vista. Mientras, en la calle, guiris y locales explicaban su película. Preguntaban por Javier Bardem y Penélope Cruz, confundían a Johansson con Cameron Díaz y hablaban de lo bajito y viejo que estaba Allen. Y ajenos al alboroto cinéfilo, dos japoneses preguntaban por Picasso.
Carles
16 jul 2007 | 12:14 PM
EL PERIÓDICO 14/7/2007
LA PELÍCULA DE ALLEN EN BARCELONA|LOS SECRETOS DEL RODAJE
DESMONTANDO A WOODY
• El enredo amoroso entre un pintor, su exnovia y dos turistas norteamericanas es el eje de la trama
• El cineasta, que ha cambiado el guión, ha exigido localizaciones cercanas al Hotel Arts, donde vive
FERRAN IMEDIO
BARCELONA
La primera semana de rodaje de la película de Woody Allen ha estado envuelta por el secretismo que ha impuesto el cineasta. Ni siquiera los actores conocen el guión definitivo de un filme que entrará en la sala de montaje a partir del 23 de agosto, el último día de filmación. Pese a la ley del silencio, este diario ha podido conocer el argumento de la "carta de amor a Barcelona", que reescribió hace unos meses por consejo de sus colaboradores catalanes. Había el peligro de que el director cayera en los topicazos de siempre
EL ARGUMENTO: Javier Bardem, el artista que iba a ser torero
Woody Allen ha reescrito el guión inicial, con el que pretendía dar una visión de Barcelona de lo más tópico. A saber: dos turistas conocen a un torero y descubren un ambiente folclórico de pandereta. Cuando sus colaboradores en España leyeron aquel borrador, le convencieron de que Catalonia is different, y le propusieron que la historia se acercara más a la realidad actual. Algunos representantes de las administraciones públicas catalanas le sugirieron que narrara como las dos chicas vienen a aprender catalán. Sin embargo, el guión, que se maneja con un secretismo absoluto, apunta en otra dirección: dos turistas llegan a Barcelona y una de ellas quiere aprender cocina. Aquí conocen a un pintor, que trata de seducir a ambas mientras su ex intenta evitarlo. En definitiva, una comedia romántica y turística. Un cuadrángulo amoroso «con poca sangre», como avanzó el director en Nueva York en marzo.
El título de lo que ahora se denomina WASP 2007 (son las iniciales de Woody Allen Spanish Project) es aún una incógnita, pero Allen contempla incluir en él el nombre de Barcelona -así lo ha comentado en círculos privados– como manera de agradecer el apoyo institucional que ha tenido para rodar el filme.
LOS ACTORES: Scarlett Johansson seduce con su dulzura y calidez
Javier Bardem, que ha alquilado un ático en el Born mientras rueda en Barcelona, es el pintor seductor –pese a que inicialmente iba a encarnar al torero– que trata de ligarse a las turistas (Scarlett Johansson y Rebecca Hall). Penélope Cruz, que como el actor se ha instalado en un piso del barrio de la Ribera, es la excelosa. Johansson y Hall, las turistas, se han alojado en un hotel en las afueras de la ciudad. Un chófer las recoge cada día hasta el lugar del rodaje. Mientras Hall pasa desapercibida, Johansson se ha ganado el corazón del equipo con su dulzura y sencillez, adornada con un punto infantil.
LAS LOCALIZACIONES: Problemas con el público y con los escenarios
La apabullante cantidad de personas que asiste a los rodajes está dificultando la idea de Allen de filmar con planos muy abiertos en los exteriores para que se vea bien la ciudad. Siempre hay gente en los balcones e incluso colgando de alguna farola, y personas que no respetan el silencio que exige una filmación de este tipo. Una sorpresa negativa para el director y su equipo, que tampoco lo ha tenido fácil para hallar las localizaciones ideales. Se han descartado por diversas razones varias residencias de estilo provenzal (el lugar donde debe trabajar el pintor).
En una ocasión, Allen rechazó la que posee la familia Artigas en Gallifa (Vallès Occidental) porque «estaba demasiado lejos» del Arts, el hotel donde se ha instalado. Lo curioso es que lo dijo cuando estaba a solo 400 metros del lugar, dejando plantados a los anfitriones. Tampoco agradó la del escultor Xavier Corberó en Esplugues de Llobregat. Así las cosas, se llegó a plantear la idea de rodar en la Provenza francesa porque ni a él ni al director de arte (es francés) les gustaba lo que iban viendo, sobre todo porque una de las condiciones del director es que las localizaciones deben estar en un radio de media hora desde el hotel. Finalmente, hallaron una casa en los alrededores de Terrassa. Tampoco les convenció la idea de ubicar el taller de Bardem en un local del Eixample o del barrio de la Ribera para que mostrara una Barcelona más auténtica. Al final aparecerá en pantalla una espectacular casa en Pedralbes.
Por lo visto hasta ahora, Allen trabaja con una máxima: manda la comodidad a la hora de rodar sobre el realismo a la hora de reflejar Barcelona. Por eso, recrea un chiringuito de playa en vez de utilizar uno auténtico de la Barceloneta, y rueda en un rincón de una sala anexa del emblemático restaurante Els quatre gats en vez de hacerlo en la sala principal, donde cuelgan preciosos cuadros modernistas.
Por eso mismo no tenía previsto filmar en el terrado de la Pedrera, donde le habían ofrecido todas las comodidades imaginables--. Solo iba a rodar una escena en la puerta, a ras de calle, pero en los últimos días se dejó convencer y accedió a subir a la última planta (lo hizo ayer). Tampoco quiere rodar de noche, pero acabó cediendo en la escena del correfoc que grabó el jueves. Imposible de día, como pidió él. Menos suerte tuvo con Ferran Adrià; el chef se negó a ceder su taller en la calle de Portaferrisa.
EL ESTILO DEL CINEASTA: Cortesía distante con un equipo casi 100% español
Si hay algo que ha sorprendido gratamente a los miembros del equipo con el que trabaja (todos son españoles excepto los que se encargan del sonido) es la confianza que Allen ha depositado en ellos desde el primer día. De hecho, el director solo se pone tras la cámara para ver como va a filmarse una escena; cuando se escucha el grito de ¡acción! y cae la claqueta, se sienta junto al operador que se encarga de filmar y observa. Delega muchísimo, realiza algunas observaciones de vez en cuando y, de momento, suele aprobar el trabajo previo al rodaje --es conocido por su capacidad de improvisar y cambiar el guión sobre la marcha--.
Apenas habla con los actores. Acaso algunas indicaciones, especialmente a su musa, Scarlett Johansson, con la que le gusta bromear de vez en cuando. A Rebecca Hall, por ejemplo, apenas le dirigió una palabra durante el rodaje de una escena nocturna en la plaza de Santa Maria del Mar el pasado jueves.
Introvertido, casi ausente, permanentemente reconcentrado en sí mismo bajo el sombrero verde que acabará haciendo célebre en Barcelona, trata con cortesía distante a todo el que se le acerca a pesar de que ha dejado caer en su círculo más cercano que le incomoda la extraordinaria expectación que ha levantado su estancia en la ciudad. Al menos, se deja fotografiar por los pocos fans que se le acercan --siempre está custodiado por un guardaespaldas-- e incluso ha firmado autógrafos.
LA FAMILIA ALLEN: Entre el Hotel Arts y el barrio del Born
Papá Allen y su mujer, Soon Yi, se alojan con sus dos hijos, Brechet y Manzie Tio, en un apartamento del Hotel Arts que ocupa toda una planta. También allí se hospeda su séquito (niñeras, asistentes, etcétera), que a veces asiste a los rodajes. Hasta ahora, el director siempre se había alojado en el antiguo Ritz. Mientras él se va a trabajar y sufre con el calor, ella recorre encantada el barrio del Born --siempre acompañada por un guardaespaldas-- y compra exquisiteces en tiendas gastronómicas del barrio. Cuando acaba el rodaje, Allen regresa rápidamente al hotel. No quiere saber nada más de la ciudad hasta el día siguiente, cuando vuelve a filmar en lugares emblemáticos. La suya es una manera distinta de ver Barcelona.
ESCENA 22, TOMA 1
• La plaza de Santa Maria del Mar acoge la filmación de un breve paseo de Scarlett Johansson y Rebecca Hall ante un 'correfoc'
FERRAN IMEDIO
BARCELONA
"¡Escena 22, toma 1!". Grita la ayudante de dirección, cae la claqueta, se escucha el obligado "¡acción!", retruenan los tambores, se encienden las carretillas. Scarlett Johansson muda la sonrisa nerviosa de pánico que le produce el fuego y comienza a andar con Rebecca Hall sobre unas cintas blancas pegadas en el suelo. Mientras, la cámara las sigue en un trávelin de apenas 10 metros. Se trata de una escena de transición de poquísimos segundos en la que las dos actrices, que interpretan a unas turistas estadounidenses de vacaciones en Barcelona, pasean ante la basílica de Santa Maria del Mar en pleno correfoc. Un par de tomas y 20 minutos después, acaba la larga jornada de trabajo: han sido más de 11 horas al pie de la cámara.
Allen, apagado, declina amablemente la invitación del propietario del bar La vinya del senyor para tomar algo tras la filmación ("estoy bien, gracias") y enfila el camino del hotel con su mujer, Soon Yi, sus hijas y el séquito de asistentes que le acompaña durante estas semanas. Todos ellos han asistido al breve rodaje en el que el director combina vida familiar y laboral: se deja fotografiar por su dicharachera esposa, charla con las niñeras, mira de reojo como se recolocan actrices y extras, y da alguna instrucción a Scarlett Johansson, que se ha acercado a saludar a Soon Yi y a regalar unas carantoñas a sus hijas. Rebecca Hall hace lo mismo, pero queda claro que la musa del cineasta neoyorquino es la rubia. Solo habla con ella.
Allen, ausente, no hace caso a los vecinos que se asoman al balcón con sus cámaras; también es verdad que los espectadores no gritan su nombre ni levantan un "¡oooh!" de admiración como el que dedican a la actriz cuando aparece en la plaza. Esta saluda a las gradas y se dispone a rodar una escena que ha sido preparada previamente ante el director con dos figurantes de la misma altura y con el mismo color de pelo que Johansson y Hall. Allen tampoco las mira; la rubia no es Scarlett.
BCN CONFIDENCIAL
ERNEST ALÓS
EL CINEASTA DE MODA
Woody Allen aprovechará un lunes para rodar en la Fundació Miró cerrada, sin interferir su actividad. Cuando lo visitó mientras rastreaba localizaciones, demostró una vez más su capacidad para improvisar frases punzantes. Ausente la directora de la Fundació, Rosa Maria Malet, la subdirectora le atendió. Al recibir excusas porque Malet estaba de viaje, preguntó: "¿Pero los cuadros están, verdad?"
LAS MEJORES FRASES
Los interesados en recordar algunas de las mejores frases del cineasta tendrán en los próximos días en las librerías una recopilación (Desmuntant Woody Allen, del periodista Víctor Fernández). Obtener la autorización --solo en catalán, de momento-- para un libro con pasajes extraídos de películas, libros, discursos y entrevistas, no ha sido fácil. Los representantes del director llegaron a plantear que se les hiciese llegar el texto, retraduciendo del catalán al inglés las páginas que habían sido traducidas antes del inglés al catalán.