Y con un pequeño recuerdo recorriendo parte de la ciudad de Amberes-Antwerpen-Anvers cierro mi pequeño recorrido belga por Bruselas y Flandes, dejaremos Valonia para una próxima ocasión, cuatro días de visita no me dieron para más...

Amberes es la capital de la provincia del mismo nombre, una dinámica, interesante y muy comercial ciudad que vale la pena visitar y que está hermanada con Barcelona desde 1997. La ciudad no es quizá tan espectacular, tan de postal como Brujas y Gante turísticamente hablando, pero sin embargo merece la pena el viaje, es una gran ciudad de animadas avenidas llenas de comercio y de humanidad, por ejemplo desde la estación ferroviaria podemos tomar la vía que va por Keyserlei, pasando por Leystraat, y sigue por Meir como eje comercial central y que nos lleva directos hasta el barrio con más encanto, su centro histórico en la parte más cercana al puerto del margen del río Escalda (Scheldt).

Sus viejas calles estrechas con tranvías, o sus deliciosos cafés, o la iglesia barroca de San Carlos Borromeo, o su gran Catedral (su montaña-catedral como diría Brel) junto a Groenplaats son algunas razones para la visita.

Y las imprescindibles fachadas de las casas gremiales de su plaza mayor (Grote Markt) que es el espacio cívico más popular y reconocible.

En Grote Markt encontramos el espectacular ayuntamiento abanderado (Stadhuis) de influencia italiana y la fuente dedicada a Brabo. Paseando por el centro podemos buscar también la casa natal de Rubens, otro de los muchos encantos de Amberes. También tienen su interés el gran barrio judío situado entre el Parque de la ciudad (Stadspark) y la estación central de trenes (Centraal Station), una estación neoclásica monumental, de unas proporciones enormes, recién restaurada, se me antoja un lugar spectacular, escenario estación, para rodar decenas de películas de todo tipo. En fin, estos son sólo unos reflejos de la ciudad de Amberes, os invito a conocerla personalmente, aquí os dejo algunas fotos que hice en mi breve estancia.