En mi reciente viaje a Carcassonne, también visité Perpiñán (Perpinyà) y Colliure (Cotlliure), y el gaje de turista despistado al que hago referencia en el título consiste en lo siguiente:
Creyendo ir como siempre preparado con mi cámara fotográfica dispuesta a inmortalizar algunos momentos y lugares del viaje para después poder compartirlos, me encuentro con la desagradable sorpresa de que tenía la batería de la cámara prácticamente agotada, en reserva, y que además no llevaba encima el cargador. Así que de vez en cuando, y exprimiendo al máximo de la capacidad energética del aparato pude hacer las fotos que véis de Carcassone, en Perpinyà pude hacer una sola foto y en Collioure no tantas como quise, aunque mañana os mostraré las que pude hacer en el delicioso pueblecito de la Côte Vermeille, que no son muy buenas, pero menos es nada, dadas las circunstancias, gajes de turista despistado.

Hoy os muestro la ciudad moderna de Carcassone, la primera foto del post muestra la ciudad desde la distancia, a través de las murallas de su Cité. En segundo lugar, la fuente central de la Place Carnot, la principal y más popular de la ciudad, lugar de encuentro y de la vida social local. A continuación un paseo arborizado, concretamente se trata del Boulevard del Cdt. Roumens, después una vista del río Aude que da nombre a la provincia con capital de Carcassone, a su paso por la ciudad, con el Pont Vieux al fondo y finalmente un campo de viñedos vestido con los colores del otoño.


Espectaculares, aunque no se aprecie en la única imagen de viñedos que pude hacer, son los colores del otoño en las hojas verde pálido, ocre y rojizo de las inmensas viñas del Languedoc-Roussillon, la región en la que se encuentran Carcassonne, Perpignan y Collioure. Prometo volver algún día a por mejores fotos, especialmente de Perpignan, una ciudad muy cuidada y deliciosa en su centro histórico.