Las visitas al interior de la abadía de Sant Martí del Canigó (Saint Martin-du-Canigou) son guiadas, de esta labor se encarga la Comunidad de las Beatitudes que cuida del templo, en la actualidad completamente restaurado. Consultar horarios aquí.
La historia de Sant Martí del Canigó se inicia en el año 1005, cuando por iniciativa del Conde de Cerdanya y de Conflent, Wifredo II, se inician las obras de construcción de la abadía para que la habitaran una comunidad de monjes benedictinos, los primeros llegaron desde Sant Miquel de Cuixà.
La iglesia abacial se construyó en dos etapas, la primera consagración fue el 10 de noviembre de 1009 y la segunda en 1014 o 1026, no se conoce la fecha exacta. La vida monástica se mantuvo hasta el siglo XVIII, en 1783 sólo quedaban en la abadía cinco monjes de edad avanzada que pidieron la secularización para abandonar el templo, de esta manera se acaba la vida benedictina en Sant Martí, desde ese momento entra en una época de abandono y la gente de los pueblos cercanos sube en busca de sus columnas y las piedras de sus muros para sus construcciones, el templo llega a ser una ruina, a excepción de la cripta.

La primera restauración se realizó entre 1902 y 1932 promovida por el obispo de Perpinyà Jules Carsalade du Pont, quien descubrió la existencia del templo a través del poema "El Canigó" de Jacint Verdaguer, amigo suyo. El obispado compró la abadía gracias a las donaciones de los catalanes de ambos lados del Pirineo, ya que tras la Revolución Francesa en 1789 se convirtió en una propiedad privada.
La segunda restauración tuvo lugar en 1952 y duró hasta 1982 y fue dirigida por el monje benedictino Bernat de Chabannes, que falleció en 1993. Antes de su muerte, en 1988 el obispo de Perpinyà Jean Chabbert pidió a la Comunidad de las Beatitudes que se instalase en el monasterio ya reconstruido para asegurar su futuro como lugar de oración y de acogida espiritual.




Localización de la localidad de Casteil (Castell de Vernet) desde la que se accede a Sant Martí del Canigó.






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