La voz de Camarón de la Isla resuena en esta tierra reseca y cuarteada, devolviendo vida a un pueblo abandonado que un día murió y durmió entre las aguas, eco de ondas sonoras y acuáticas en estas sepulturas vacías que un día se llenaron de peces y calaveras huecas, donde todavía hoy resuena la muerte. Campanas húmedas y sordas, muros ajados que con los años crecen de nuevo en el aire, en pie entre recuerdos perdidos y gritos de niños jugando, paredes del hombre y campos rotos mojados en este invierno, sólo si llueve: Como el agua