Mi entusiasmo fue tal haciendo fotos de todas las cascadas y rincones verdes del parque que posteriormente me quedé sin batería en la cámara fotográfica para retratar como merecía el monasterio cisterciense, apurando me llegó para hacer estas dos fotos en el corredor del claustro, ya mi paseo por la tarde por las calles de la ciudad de Calatayud fue sin luz ni taquígrafos (por la falta de batería), lástima, aunque será buen motivo para volver algún día...

Eso sí, con lo que me quedé muy gusto previamente es inmortalizando ese rincón paradisíaco llamado Lago del Espejo, la paz y la gloria en verde. Si fuera cantante me iba ya mismo a rodar allí una canción romántica...y seguí disfrutando y retratando más agua y más cascadas y más verde que te quiero verde, pasen, pasen y vean, y si tienen ocasión no se lo pierdan en directo, el Monasterio de Piedra es un inesperado y sorprendente festival de aguas.

Anécdota final: Se me ocurrió grabar el ensordecedor alboroto (supongo que será una minucia en comparación con las grandes cascadas del mundo) y el recorrido en su descenso de la Cascada Cola de Caballo y lo he subido al youtube como podéis ver a continuación. La anécdota de la que por suerte no hay ni fotos ni imágenes es que a los pocos segundos de rodar este video casi me parto la crisma resbalando de espaldas por los húmedos y embarrados escalones de la Gruta Iris, unas cuantas duras y remojadas escaleras del tirón, en fin, que éstas fueron casi mis últimas imágenes, ja, ja, a pesar de mi torpeza y la mala pata no me hice ni un rasguño, y salí encantado del Monasterio de Piedra.