Durante mi estancia en la isla de Tenerife escogí Puerto de la Cruz como base para realizar mis visitas por buena parte de la isla, todo lo que pude ver y dieron de sí diez días, pero mis noches tinerfeñas fueron en Puerto de la Cruz.

Puerto de la Cruz es una gran ciudad de larga y reconocida tradición turística, pionera en el sector en las Islas Canarias, asentada sobre las extensas laderas que descienden hacia el océano desde el Valle de La Orotava, a los pies del Teide.

La ciudad cuenta con muchos lugares con encanto conservados dentro de su centro histórico: Plaza del Charco, Ermita de San Telmo, Casa de Aduanas, Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Francia... en contraste con los no tan estéticos bloques de hoteles y apartamentos turísticos surgidos del desarrollismo de las últimas décadas del siglo XX, al estilo de los levantados en otras costas de las islas y también en las peninsulares.

Sin duda el naturalista alemán Alexander von Humboldt eliminaría de su visión actual esos enormes bloques de cemento que seguramente no resistirán ni cien años, no hay mal que los resista ni tampoco obra de arquitecto con mal gusto, o al menos eso esperamos por el bien común del paisaje. Humboldt visitó el Valle de La Orotava hace poco más de doscientos años al inicio de su viaje hacia el continente americano y quedó prendado por la belleza natural del mismo, en su honor el Mirador de Humboldt le rinde homenaje en un lugar privilegiado del centro del valle.

En un término medio entre lo conservado y lo derribable en el municipio portuense se aprecian edificaciones con más dignidad arquitectónica y elementos turísticos y urbanos de interés como el magnífico Jardín Botánico o el Lago Martiánez, obra del desaparecido y genial artista lanzaroteño César Manrique, el atractivo turístico -además de su Carnaval- por el que es especialmente conocida la ciudad internacionalmente marcando buena parte de su litoral. El Lago Martiánez es un gran complejo de ocio a la vez escultórico y acuático, con piscinas artificiales y zonas de descanso que ocupa una extensa área situada en el frente costero principal.

Puerto de la Cruz tiene además de diversión, rica y variada gastronomía y compras mil, muchos otros elementos turísticos que complementan su oferta, muchos de sus visitantes disfrutan visitando los parques temáticos como el centro zoológico Loro Parque o el Canarias en miniatura que es Pueblo Chico, sin embargo otros visitantes prefieren ir descubriendo o profundizando en su cultura y en su historia visitando las muestras y bellezas de su pasado, otros en cambio prefieren disfrutar del sol y de sus encantos naturales, de sus playas cercanas (Playa Jardín, Playa Martiánez, Playa del Bollullo...) o de todas estas maravillas en su conjunto.

Otro de los alicientes complementarios puede ser visitar otras localidades con encanto de la isla como La Orotava, La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Garachico, Icod de los Vinos...o disfrutar de la naturaleza con actividades al aire libre como deportes, actividades y senderismo por sus parques naturales y rurales, en fin, un mar de opciones que ofrece la isla de Tenerife para disfrutar de las vacaciones según sean los intereses y aficiones del viajero visitante.

Foto de cabecera: Lago Martiánez con el Teide al fondo. Además he editado una serie de fotos propias que hice durante mi estancia en Puerto de la Cruz, reflejando parcialmente la esencia de la ciudad, podéis verlas a continuación en el cuadro adjunto, son fotos propias a excepción de las 2 aéreas y el mapa. Espero que os gusten.