Melón y papaya
Marinos ansiando la calma de septiembre
preparan sus redes en un día de lluvia,
mar inquieto en puerto y todas las nubes,
es la espera.

Casitas salpican todos los valles,
mantos que en el mar se precipitan,
pinceladas de palmas, verdes laderas,
los acantilados van desfilando
por nuestras miradas.

Tórtolas turcas picotean migas
en calles repletas de masas inquietas,
anuncios de neón alumbran
alegrías cálidas entre sombras,
dulces secretos duermen en cuevas…
pasiones surgen en pieles ajenas,
sensaciones juegan con la brisa,
la mar salpica de espumas
coladas de lava vieja.

...más tarde, un zumo de melón y papaya
calma la sed de la tarde...

© Carlos Gracia Escarp