Vida de barranco
Sol entre roquedales,
mares pétreos, caliente el aire
de fuego viejo en su paisaje,
orden de piedras entre ecos,
salitre de aroma reseco
en aire de sur, sin pena.
Pies curiosos de barranco,
sudan las pieles sin asfalto,
entre cardones van pasando
con brisa compañera de solanos,
fauces de roca atentas observan
pasos ociosos de caminantes.
Miradas se cruzan sin respiro
con alientos voraces de paisajes
entre abismos resecos de coraje,
mientras en los riscos las rapaces
convierten en arte sus oteos
buscando presas y consuelo.
En cada pausa del camino
hierve el aire en tonos rojos...
y lucen lagartos más bellos
que muchos hombres de charco.
Los lagartos-sol mudan en piel,
infierno es su vida sin barranco.
© Carlos Gracia Escarp






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