Seguimos con nuestra ruta por la isla de Tenerife, hoy llegamos a la localidad de Icod de los Vinos, situada sobre una suave pendiente en el noroeste de la isla que lleva desde las cotas más altas hasta su Playa de San Marcos, desde esta histórica población se contempla una de las mejores vistas del Teide.
Icod de los Vinos es particularmente conocida por su ejemplar de Drago milenario que abre el reportaje y es el protagonista de las primeras fotos del post, el árbol más longevo de su especie y Monumento Nacional desde 1917, es el símbolo de la ciudad y aparecía antiguamente en los billetes de mil pesetas, en la actualidad el drago está rodeado de un cuidado parque ornamentado con plantas autóctonas.
Icod es una ciudad con una relevante actividad comercial y económica, destacando turísticamente su rico patrimonio histórico y artístico, con un casco histórico muy bien conservado como muestran algunas de las instantáneas que tomé durante mi paseo, como los antiguos edificios de la deliciosa Plaza de La Pila, el Convento Agustino y la Iglesia de San Sebastián, el Convento Espíritu Santo o el de San Francisco, o el Parque del Drago con la Iglesia de San Marcos y el monumento al general José Antonio Páez, prócer de la independencia venezolana y biznieto de un icodense.






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