A las imágenes me remito para la elección del título, la Villa de La Orotava fue una magnífica sorpresa en mi visita a Tenerife, una ciudad que mima su historia, cuidadosa hasta el más mínimo detalle de su casco urbano histórico, de las formas, de los colores llenos de vida y calidez, de los elementos urbanos que complementan sus calles, de las vistosas flores que ornamentan cada rincón, y como consecuencia el paseo se convierte en una grata e interesante experiencia para el visitante.

Fue delicioso para los sentidos descubrir poquito a poco y sin rumbo la vieja Orotava. En el post una selección de fotos que capté en mi recorrido, expuestas sin orden pero que muestran en conjunto las luces de esta perla tinerfeña.