Hoy se cumplen 30 años desde el 9 de octubre de 1978, triste fecha en la que decía adiós el mítico cantautor Jacques Brel. Aunque en verdad el gran Brel sigue con nosotros, permanece en su legado musical, en sus canciones.
Por tan delicado recuerdo podemos decirle 30 años después: Jacques, no nos has dejado (Jacques, tu
ne nous as pas quittés).

Jacques Brel marcó un antes y un después en la historia de la canción francesa y hoy sigue siendo objeto de devoción en su país natal, donde muchos lo consideran el belga más célebre de todos los tiempos. Jacques Brel había escrito que "morir no es nada, pero envejecer...¡ah, envejecer!". Tenía 49 años. Tres días después, voló hasta el pequeño cementerio de Atuona, en Hiva-Oa, Islas Marquesas, donde descansa a pocos metros de la tumba del pintor Paul Gauguin.

Homenajes y repercusión del 30 aniversario
La publicación de varias biografías y del documental Amo a los belgas, una exposición en la Fundación Brel de Bruselas que lleva por título J´aime la Belgique, además de una gran subasta en París de objetos que pertenecieron al artista, así como la inauguración de un pequeño aeropuerto con su nombre en las islas Marquesas (Polinesia francesa, donde vivió en sus últimos años) figuran entre los actos que marcarán el aniversario de su muerte.

Otros frutos del aniversario son una decena de CD reedita su obra (Enregistrements Philips 1954-1961 (Cofre 5CD) y Les 100 Plus Belles Chansons (Cofre 5CD) ) y el DVD de su adiós en el Olympia, en 1966, resucita su gesticulación teatral, su cuerpo bañado en sudor, como pasaba en cada concierto.

Los Choeurs de France presentan su nuevo espectáculo "La grande symphonie de Brel" con 200 cantantes y 10 músicos en escena. En octubre de 2008, la comedia musical homenaje "De Bruxelles aux Marquises" retrata la vida de Brel en más de 30 canciones y será presentada en Bruselas por Baltéma. La figura de Brel ha influido en multitud de artistas, pero deja también un curioso discípulo, el rapero Abd al Malik quien lleva hoy como pianista a Gérard Jouannest, marido de Juliette Gréco y acompañante de Brel.

En España, se reedita el cancionero de Jacques Brel con la traducción al castellano de las letras de algunas de sus canciones, editado por primera vez en 1986 por Espiral/Fundamentos y en 2ª edición en este 2008, lo que demuestra como ya dije en otro artículo La vigencia de la obra de Brel. Otra buena muestra de esa actualidad del legado Brel es la futura edición aún sin fecha y en preparación del estudio de su obra que elabora mi buen amigo Luis García Gil.

Hoy en el Auditori de Barcelona y ayer en el Kursaal de Manresa, un espectáculo le rinde homenaje en un concierto con la sencilla pretensión de incidir en los aspectos más relevantes del trabajo del cantautor belga: "Brel - 30 anys" con el cantautor de l'Alguer Claudio Gabriel Sanna (voz), Eduard Iniesta (guitarra, tzouras, baglamas, laghouto i otros), Laura Boschetti (arpa), Roman Gottwald (acordeón, violín i xerrac) y Miguel Àngel Cordero (contrabajo).

Mañana 10 de octubre será el artista Miquel Comamala en el mismo Auditori quien cantará sus canciones, ofreciendo un viaje a través de los temas del popular cantante belga en el espectáculo: "Comamala-Brel". Miquel Comamala, voz, Josep Mª Borràs, piano, Bàrbara Granados, acordeón, Dick Them, contrabajo y Xavi Fusté, batería y percusión.

En realidad han sido 30 años junto a Jacques Brel.


Perfil biográfico que publican algunos medios
Jacques Brel nació en Schaerbeek, cerca de Bruselas, pero con poco más de veinte años dejó el cómodo puesto que tenía en la fábrica de cartones de su padre y se trasladó a París para dedicarse a la música, aunque mantuvo la mayor parte de su vida un pie en la capital belga, donde residían su mujer y sus tres hijas.

El público francés no tardó en caer rendido a su poesía y su interpretación excesiva y a veces desgarrada, y Francia lo adoptó y acogió como si fuera un hijo propio.

Su vida personal estuvo marcada por la contradicción entre su deseo de libertad, su odio a la prudencia y los convencionalismos y una educación católica que cargó sobre sus hombros un terrible sentimiento de culpa por no ser un marido fiel y un padre perfecto.

Calificó su famosa canción 'Ne me quitte pas' como propia de "un cobarde y un imbécil" En París tuvo muchas amantes, a una de ellas, Suzanne Gabriello, le dedicó su famosa Ne me quitte pas ("No me abandones") canción que, años después, calificó como propia de "un cobarde y un imbécil".

Pero nunca se divorció de Michelle, su esposa, a quien designó única heredera de su patrimonio y que junto con sus hijas France e Isabelle (Chantal falleció en 1999) administra hoy todo el legado del artista.

Muchas de las canciones de Brel hablan de Bélgica, supo retratar como nadie la belleza de los paisajes de Flandes, el mar del Norte, el cielo gris y la lluvia infinita y hacer que hasta el más mediterráneo se sienta conmovido y nostálgico al escuchar Le plat pays.

Su lado crítico y socarrón le costó más de un disgusto y varias de sus canciones, en las que se rió del carácter tradicional de los ciudadanos flamencos (Les flamands) e insultó a los de extrema derecha (a quienes llamaba con desprecio "flamingants") fueron censuradas en Flandes.

El documental Amo a los belgas, realizado por su hija France y estrenado esta semana, explora precisamente la compleja relación entre el cantante y su país natal, marcada por el desengaño que le produjo no ser comprendido por una parte de sus compatriotas.


"Creo que Bélgica vale más que una disputa lingüística", decía Brel, que no podía haber imaginado que aquellos primeros enfrentamientos entre comunidades pudieran derivar en la profunda brecha existente hoy, cuando muchos belgas se preguntan si el país seguirá existiendo dentro de unos años.

Entre las biografías que se van a publicar en este aniversario las hay que incluyen supuestas revelaciones, como la escrita por el periodista belga Eddy Przybylski, que asegura que Brel descubrió de pequeño que su madre tenía una relación extramatrimonial con un párroco, algo que según el autor explica la animadversión del cantante hacia todo lo religioso.

La vida de Brel terminó el 9 de octubre de 1978 en París, desde donde sus restos fueron trasladados a las islas Marquesas, lugar al que cinco años antes, cuando ya se le había detectado un cáncer de pulmón, se había mudado para dedicarse a navegar en su velero y pilotar un avión bimotor que servía de taxi-aéreo entre Hiva-Oa y Tahití. Brel está enterrado a pocos metros de la tumba del pintor Paul Gauguin.

La subasta
(notas de EFE y La Vanguardia)


El conjunto, tesoro de una de las compañeras del cantautor muerto de un cáncer a los 49 años y enterrado en las islas Marquesas debió salir a subasta el 2003. Un conflicto de herederos dio un lustro de beneficios a los abogados.

Según Ann Helbronn, del departamento de libros de Sotheby´s, "Brel escribía constantemente, siempre en cuadernos de escolar". En uno, de 60 páginas, con la letra de Amsterdam y Les Timides, que Brel compuso en 1964 y cuyo precio de salida es de 50.000 euros (69.000 dólares), figuran canciones inéditas como Mes filles, dedicada a sus tres hijas. Una de ellas, France, organiza simultáneamente una exposición en Bruselas, en Editions Jacques Brel, el templo que levanto a su padre. France tituló la muestra J´aime la Belgique (amo Bélgica), porque "aparte de tres temas: Isabelle, Jojo y Les marquises, tods las otras canciones que compuso papá hablan de Bélgica".

En la subasta también hay guitarras, cartas, fotografías, entrevistas radiofónicas y otros documentos que fueron guardados en su día por una de sus amantes, Sylvie Rivet, y por los que los herederos de ésta esperan recibir entre 340.000 y 470.000 euros (entre 469.200 y 648.600 dólares).

La decisión ha dolido a la familia Brel, que intentó adquirir todo ese material para incluirlo en las ediciones oficiales del cantante y evitar que saliera a subasta, pero su oferta fue rechazada por los dueños del legado.

Brel era flamenco: hijo de Flandes. Pero Flandes en particular y Bélgica en general, le producían "una mezcla de amor y cólera". Instalado en Francia para "no gemir por su tierra", fue víctima de la confusión que convierte a sus compatriotas en activo cultural galo. De hecho, entre los recuerdos que subasta Sotheby´s destaca el cartel de su actuación en el Carnegie Hall, el 4 de diciembre de 1965, que lo presenta como "the popular French singer".

HOMENAJE A BREL - Fotos y La quête