Isla del bosque profundo

Cabalgas la isla por primera vez,
con el viento en la cara
y barrancos sin prisa por dejarse ver.

Mientras tanto va sembrando
la niebla su telón inmaculado
sobre la cresta más salvaje,
donde hubo luz crecen las brumas
ocultando el drago y la casa.

La Gomera guarda esencias profundas,
aisla en barrancos y bosques aromas
ofrenda al viajero que llega con prisa
y al que nunca quisiera dejar la isla atrás.

Sus laderas son agua y el cielo nada,
surge la duda, tiemblan las palmas
y una finísima lluvia abraza las ramas
de los bosques de ensueño, profundos.

Un mar de nubes empapa
una a una las ramas de laurel
y remoja su joya en Garajonay,
donde perderse sería un placer,
gozo y lejanía de muerte en sus parajes.

Colores serenos en todas las miradas.
Un fino hilo de paz bendice los cantos,
sal de mar en cada gesto,
en los acantilados silban las rocas.
Mientras tanto calla el dolor,
nadie diría que la vida pasa.

© Carlos Gracia Escarp

FOTOS PROPIAS DEL PARQUE NACIONAL DE GARAJONAY