"Cuando tu me diste amparo no era más que una gitana
con un traje de volantes y una enagua almidoná
y me vi por tu cariño, de la noche a la mañana,
convertida en una reina de brillantes coroná.
Pero a mi desde el principio me cansaba tu ternura,
me agobiaba aquel encierro que me impuso tu pasión
y una noche que tus celos me colmaron de amargura
con la hiel de mis palabras, yo maté tu corazón."

El domingo en Londres hizo un día estupendo y a medida que pasaban las horas fue más y más soleado. Ese día habíamos quedado para comer con una amiga que vive en el centro de la capital, en un paraje de la llamada City de Westminster. Mientras esperábamos la carroza real para entrar de manera algo pomposa a la par que elegante y poco discreta en su palacio imperial, me entretuve haciendo unas fotos de su humilde morada y alrededores, es decir el Palacio de Buckingham.

Como habréis adivinado lo de la cita con la amiga que lo habita es por suerte un cuento, hay una copla de Quintero, León y Quiroga que cantó Concha Piquer y posteriormente otras artistas que habla de una "Cárcel de oro" y ese entorno palaciego es lo más parecido a lo que describe la copla y además es una cárcel de oro rodeada de turistas todo el santo día, lo que genera no pocas divisas pero que debe de ser un inconveniente a la hora de vivir, es lo que tiene habitar en una reliquia histórica, un museo de una institución que no deja de ser otra reliquia de la historia. Entre otras cosas la copla sigue diciendo:

"Tanto decirme: "Te quiero... "
- Te quiero -
yo no lo puedo aguantar,
como un pájaro me muero
- me muero -
necesito libertad.
Abre puertas y cerrojos que me dé la luz del sol.
que estan ciegos ya mis ojos de tinieblas y dolor.
Por mi mare yo te imploro
y te lloro,
que no pienses más en mí;
no te quiero, no te adoro,
y no sirvo para vivir,
en esa cárcel de oro."

Y ya que estamos, para amenizar la visita al palacio de Buckingham podéis escuchar la copla "Cárcel de oro" por Concha Piquer, que no tiene desperdicio:

"Y con prisas por dejarte yo me fuí por los caminos,
con mis coplas y mis sueños y mis ansias de vivir
y al momento mis volantes se enredaron entre espinos
y los nardos y las rosas fueron cardos para mí.
Del vinagre que ahora bebo la culpita es solo mía
y maldigo hasta la hora que probé la libertad.
Pordiosera de cariño te suplico noche y día
que en la cárcel de tus brazos tu me vuelvas a encerrar.

Vuelve a decirme: "Te quiero... "
-Te quiero-
Vuelve a decirlo por Dios...
sin oírlo yo me muero
-me muero-
como un nardo sin olor.
Pa' borrarte los agravios que te hice padecer,
si pudiera de mis labios me arrancaba hasta la piel."

Tal y como indica la bandera británica siempre que se encuentra izada sobre el mástil que hay sobre el centro de la fachada principal de palacio (se aprecia en la foto de la fachada central), la reina -muy atareada supongo- andaba en casa, y aunque a su edad el común de los mortales ya es pensionista desde hace años y algunos también veranean en Benidorm, ella no y es que lo suyo es devoción...o vocación, el caso es que con tanto trabajo al final la soberana no nos recibió.

Después de cada banquete -en el caso de haber sido invitado- nada mejor que un paseo por los jardines adyacentes para estirar las piernas y hacer la disgestión placenteramente, una visita a St. James Park por un lado o a Green Park por otro, verdes extensiones que podéis apreciar en alguna de las fotos que cierran el post y que aislan el palacio del resto de la ciudad, parques que la familia real no debe frecuentar -ya que tiene sus propios jardines privados, of course- pero de los que sí disfruta la invasión de hordas turísticas armadas de cámaras indiscretas por todas partes, un detalle por otra parte muy democrático.

Yo de todas todas viviría sin dudarlo en Balmoral. En fin, reliquias de la historia.

"Vale más que los tesoros
del moro
tu cariño para mi.
Por tu mare yo te imploro
que me encierres para vivir
en esa cárcel de oro.

A una fragua yo me echara
para salir purificada
si de nuevo tu en mi cara
te volvieras a mirar.

Vale más que los tesoros
del moro
tu cariño para mi.
Por tu mare yo te imploro
que me encierres para vivir
en esa cárcel de oro."