Quizá un día por un instante se encuentren nuestros caminos sin saberlo, ni tú ni yo. Tal vez ya se cruzaron un día y nunca lo supimos, posiblemente por un segundo nos miramos a los ojos o simplemente se unieron nuestros pasos el mismo día, a la misma hora y en la misma calle de la misma ciudad, en un café de pueblo o bajo un árbol junto a cualquier río, o paseando por una playa...fue una casualidad minúscula, una coincidencia espacial, temporal, vital entre dos desconocidos que seguramente no volverá a producirse.  

O será tal vez un día que está por llegar, un día cualquiera me encontraré contigo. Hoy estás ahí, en tu lugar, mientras yo ando lejos de tu casa, de tus cosas, y tú andas lejos de donde yo paso mis días de diario, en la distancia vivimos ajenos el uno del otro nuestras alegrías y también las tristezas, nuevas vidas y nuevas muertes que nos van haciendo cada vez más viejos.

Me veré contigo sin saberlo, contigo que conoces ciertos detalles de mis cuentos en la distancia, entretanto yo no sé nada de ti, quizá un día ya cercano coincidamos brevemente y no lo sabremos nunca, pero habrá un momento de cruce de caminos vital eternamente desconocido entre nosotros, en cierta medida mágico. Tal vez será la única oportunidad de que algo más nos una para siempre. Y así será, cosas de la vida, es caprichoso el azar. 

El cruce de caminos que refleja gráficamente el post de hoy en la imagen que lo abre corresponde a una playa volcánica del sur de la isla de La Palma en Canarias, la Playa Nueva o de Echentive en Fuencaliente.