El encanto de la chamana
Texto y fotos propias
Inicio Gira europea "Ojo de culebra" 2009
Sala Pau Casals del Auditori de Barcelona. 7 de mayo de 2009.
Músicos: Lila Downs (voz y percusión), Paul Cohen (saxo tenor, saxo y clarinete), Rob Curto (acordeón), Juancho Herrera (guitarra), Dana Leong (vientos), Booker King (bajo), Samuel Torres (percusión), Yayo Serka (batería y percusión).
Repertorio: Black magic woman (Peter Green), Agua de rosas (Lila Downs y Paul Cohen), Vámonos (José Alfredo Jiménez), Yo envidio el viento (adaptación de I envy the wind de Lucinda Williams), Los pollos (tradicional), La cucaracha (corrido tradicional), Minimum wage (Lila Downs y Paul Cohen), Justicia (Lila Downs y Paul Cohen), Tierra de luz (Lila Downs y Paul Cohen), La línea (Lila Downs y Paul Cohen), Ojo de culebra (Lila Downs y Paul Cohen en ritual protector), Paloma negra (ranchera de Tomás Méndez Sosa), La cumbia del mole (Lila Downs y Paul Cohen), La sandunga (son istmeño de Máximo Ramón Ortiz), Perro negro (Lila Downs y Paul Cohen).
Bises: Naila (Chuy Rasgado), El corrido de Tacha "La teibolera" (Lila Downs) y La llorona (su versión del tradicional son istmeño).
Crónica: Lila Downs cerró el "Cicle Músiques Llatines" de Barcelona en el escenario de la Sala Pau Casals del Auditori con la presentación de "Ojo de culebra" en el debut de su gira europea 2009.
Sanó Lila de pasados malos tragos que le brindó la vida que cerraron su alma al arte temporalmente, y ha vuelto radiante para compartir su bienestar recuperado con un nuevo cóctel mágico de elixires musicales, con su armonía espiritual y física recuperada y renacida en pro del arte para ejercer como auténtica chamana en su ceremonia de catarsis colectiva de música y alegría contra las injusticias y la vida mala, que no contra la mala vida ni el tequila.
Estuvo acompañada musicalmente por una banda de excepción, aunque su voz hermosa y poderosa quedó algo diluida en ocasiones por el sonido de la sala que quizá dio demasiado protagonismo en volumen a la instrumentación restando nitidez a su canto. De entre los músicos, el guitarrista venezolano Juancho Herrera había acompañado también a la cantautora colombiana Marta Gómez en su reciente gira europea.
Guarda Lila una pócima secreta con sensaciones melodiosas que va administrando en sugerentes dosis como si aplicara un dulce ritual protector, se trata de un mágico bebedizo que a medida que pasa el tiempo atrae al calor de sus ritmos a un público más heterogéneo, una sanísima mezcla de humanidad que sigue sus pasos y que demuestra la universalidad de sus propuestas, siempre bajo un atractivo paraguas musical que va bebiendo copa a copa de la tradición y del mestizaje de las ricas culturas de México para aproximarlas hasta nuestros días, siendo estandarte de esa viva tradición.
Modifica Lila sutilmente ese rumbo en su última entrega de título "Ojo de culebra" respecto de sus anteriores trabajos, tal vez con la intención de llegar más lejos y a más gente se diversifica e internacionaliza en dirección frontera norte con la inclusión de varios temas en inglés entre su nuevo repertorio, dando más protagonismo a su lengua paterna que en anteriores discos, reflejando una vez más su identidad mestiza. Sin embargo, creo que la Lila más grande, la que suena más verdadera, la que más llega al corazón, la que más gusta es la que se adentra en la diversidad de la inmensa tradición musical mexicana, con temas cantados en castellano y en lenguas indígenas como el mixteca, el zapoteca o el maya. Un universo cultural que conoce bien y que sigue explorando y que resulta ser finalmente la mejor cosecha para exportar al resto del mundo, en la voz de Lila adquiere dimensiones épicas.
De los trece temas de "Ojo de culebra" sonaron ocho en directo, seis de los cuales en la grabación están interpretados en diferentes colaboraciones con La Mari de Chambao, Ixaya Mazatzin Tleytól de Café Tacvba, Mercedes Sosa, Enrique Bunbury, Raúl Midón y Gilberto Gutiérrez de Mono Blanco, por lo que en su ejecución en concierto resultan novedosas y diversas de las ya conocidas.
Despliega Lila sobre la escena toda su vitalidad con un ritual de movimiento constante y de energía positiva, enorme y plena, en un espectáculo vibrante que pasa veloz como la vida misma, sensual y elegante presenta su imagen cuidada y colorista. La expresión de su rostro desprende paz y optimismo, alegría grande y purita vida con su sola presencia llenando la escena. Quizá faltó algo más de comunicación verbal para aproximarse intensamente a la platea, pero la suplió con su expresividad corporal y con su alegría.
Ofrece Lila su talento como compositora en muchas de las piezas que interpreta en su repertorio, además de su voz privilegiada y con verdad, también comparte su alegría de vivir que no es poco para los tiempos que corren de influenzas, crisis y violencias mil, en su canto la tristeza se torna alegría y la a menudo dura realidad social se ve reflejada en su propuesta musical, con expresa denuncia de las injusticias de un presente imperfecto y con defensa en su expresión artística de un futuro mejor como objetivo cierto y realizable contribuyendo para ello con su música y con su voz.
Tiene Lila un cofrecillo sagrado repleto de las esencias del canto, en su voz alborota y chispea una gran personalidad, en ocasiones y según sople el viento me trae aromas a Mercedes Sosa, a Chavela Vargas, a Yma Sumac o a Celia Cruz, en su canto y en la puesta en escena, en su movimiento y saber estar, pero por encima de los matices de evocación de algunas de las grandes figuras de la interpretación, Lila ofrece siempre el jugoso fruto de su propia grandeza como intérprete y compositora original cercana al hombre y a la mujer que ama y que sufre y cercana también a la madre tierra y a sus misterios.
Crónica escrita bajo los efectos del hechizo del cóctel embriagador de la chamana Lila Downs.





Carles
8 may 2009 | 08:36 PM
Publico también mi crónica en el Diario Digital de Canción de Autor Cancioneros.com:
http://www.cancioneros.com/comentari.php?NM=470
Carles
9 may 2009 | 12:43 PM
El Periódico de Catalunya 9/5/2009 CRÓNICA
LILA DOWNS, VOZ DE FRONTERA
• La cantante mexicana alternó la raíz y el mestizaje moderno en el Auditori
POR JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA
Cuando, hace casi 10 años, en julio de 1999, una desconocida Lila Downs debutó en Barcelona actuando en la plaza del Rei, era aventurado imaginarla convertida en una artista de éxito comercial. Su música de raíz indigenista era muy atractiva, pero dura. Muy pronto, la mexicana comenzó a moldear su propuesta: primero, asimilando sonoridades más fronterizas y éxitos del gusto internacional (La cucaracha, La llorona); luego, ampliando su fusión con claves del hip-hop y el soul, y un mestizaje con mensajes sociales.
El jueves, en el Auditori, vimos a una Downs apabullante como intérprete y figura del escenario, tal y como era entonces. Su espectro vocal es asombroso, en particular esos bajos que retumban desde su caja torácica y son expulsados con un vigor animal. Pero su repertorio se mostró más disperso y con un poco menos de misterio que en 1999.
EMBAJADORA / Hoy, Lila Downs parece instalada en un confortable rol de embajadora de la música popular mexicana que, para no ser tachada de tradicionalista, ensaya pequeñas osadías: injertos raperos, contagios de la música negra (versión de Black magic woman, de Peter Green, que abrió el recital) o bien guiños orientales exóticos, como en Perro negro. En el Auditori dio protagonismo a su nuevo disco, Ojo de culebra, que aportó ocho piezas al recital.
Ni siquiera un cancionero desequilibrado hace de ella una artista convencional, porque su timbre vocal y su carisma escénico marcan la diferencia. Pero a lo largo de la noche tuvimos varias secuencias de emociones mezcladas: ahí estuvo la Lila terrenal y genuina de Los pollos (sobre un ritmo prehispánico originario de Veracruz), la voz fronteriza contenida de Yo envidio el viento (adaptación de I envy the wind, de Lucinda Williams) y Tierra de luz, y la indigenista orgullosa de La línea, pero también la estratega que persigue alianzas poco rentables con el blues-rock (Minimum wage) y que se apunta al mestizaje comprometido más o menos panfletario (Justicia).
Fue un recital de sonoridades frondosas, con presencia estable para el acordeón y los metales. Downs mantuvo vivo su apego por el repertorio clásico mexicano y cantó, cómo no, a José Alfredo Jiménez (Vámonos). Presentó Agua de rosas con una dedicatoria «a todos los curanderos que en el mundo nos hacen bien», y brindó Tierra de luz a la salud de Mercedes Sosa, su partenaire en la grabación. En el tramo final, más agitación con Cumbia del mole y Tacha, aunque la melancolía acabó ganando terreno a través de sus dos interpretaciones más célebres, La sandunga y La llorona, que incidieron en esa imagen de Lila Downs como recambio moderno de Chavela Vargas que tan buenos resultados le ha dado en los escenarios internacionales. Después de todo, sabe lo que hace.
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=...
Carles
9 may 2009 | 07:41 PM
El País, 9-5-2009:
MEDICINA PARA EL ALMA
Lila Downs. Auditori de Barcelona, 7 de mayo.
Por Miquel Jurado
Dicen que el negocio de la música está patas arriba y, sin duda, es cierto, pero, entre tanto desbarajuste, darse de bruces con un éxito apoteósico como el del pasado jueves en el Auditori es una alegría que reconforta con el presente y el futuro de la música (el negocio es otra cosa). Lila Downs llenó la sala grande del Auditori y consiguió que su público se volcara como pocas veces. Uno de esos éxitos que pocos hubieran sospechado hace una década cuando apareció en un pequeño escenario barcelonés.
Lila Downs ha ido ganándose a pulso un lugar prominente entre el público al mismo tiempo que se encontraba a sí misma como creadora. La cantautora que vivía artísticamente entre Estados Unidos y México sin decantarse por ninguna de las dos orillas es ahora una cantante mexicana de los pies a la cabeza y domina todos los estilos de esa música, desde lo más meloso hasta lo más rítmico y danzante. Y lo hace derrochando una presencia escénica volcánica y seductora. Quedan restos del pasado en alguna canción en inglés o una traducción sorprende de Lucinda Williams.
Música eminentemente popular servida con los ingredientes más actuales. Desde lo más tradicional hasta digregaciones casi lisérgicas de clásicos como La Cucaracha. Todo cabe en el repertorio de Downs y todo es doblegado con su tremenda voz, sin caer en el extremo de artificio, pero bailando del grave al agudo con una soltura encomiable.
Lila Downs dio las gracias al público por estar allí "a pesar del virus mexicano" y aseguró que la suya era una medicina para el alma. viéndola moverse y cantar con aquella fuerza, no quedó asomo de duda. Soberbio y sin virus.
fauno sabático
10 may 2009 | 03:55 PM
Estimado Carles,no has nombrado al músico que interpreta el trombón y quisiera creer que es Dana Leong aunque me parece algo inverosímil.Ayer estuve en el concierto de Murcia y hubo dos bises increíble unas seis canciones más de esta diosa azteca.Salud
Fauno Sabático
10 may 2009 | 04:05 PM
Pocas veces un artista supera en directo al estudio de grabación y este es uno de los casos maravillosa Lila.Concierto 9 mayo en Murcia.Salud
Carles
10 may 2009 | 05:24 PM
Fauno, efectivamente el músico del trombón es Dana Leong, lo había olvidado. Me alegra que disfrutaras también tanto en el concierto de Lila en Murcia. Saludos!
Fauno Sabático
10 may 2009 | 09:00 PM
Excelente crónica.Gracias Carles