El Hotel Marqués de Riscal The Luxury Collection perteneciente a la cadena hotelera Starwood Hotels & Resorts es obra del reconocido arquitecto Frank O. Gehry, nacido en Toronto aunque adquirió la nacionalidad estadounidense. Gehry es autor entre otros del Museo Guggenheim de Bilbao, la Casa Danzante de Praga, el Pabellón Jay Pritzker de Chicago, el Museo de Arte Frederick Weisman en Minnesota, el Banco DG de Berlín, la Torre Gehry en Hanóver o de la escultura Pez dorado del Puerto Olímpico de Barcelona, donde Gehry tiene previsto además construir un edificio de oficinas y el Museu de la Mobilitat (todavía sin fecha) junto a la nueva estación ferroviaria de Sagrera y el Nexus III, un inmueble de oficinas para empresas relacionadas con la investigación en la plaza Eusebi Güell de Barcelona. Su obra es espectacular, fascinante.

Descripción del hotel Marqués de Riscal

Este hotel de lujo fue inaugurado en octubre de 2006 y se encuentra situado junto a Elciego (en el País Vasco, en euskera Eltziego o Zieko), una pequeña población de la Rioja alavesa de poco más de mil habitantes, el moderno diseño resulta ser una espectacular apuesta arquitectónica y económica que ha colocado el nombre de este pueblecillo en el mapa del turismo internacional, especialmente del turismo enológico, ya que está vinculado a las Bodegas de los Herederos del Marqués de Riscal que se encuentran en el mismo recinto y que son visitables por el público, no así el hotel que es de uso para los clientes, aunque es posible realizar en los exteriores fotos como las que yo traigo hoy aquí.
El lujoso y exclusivo hotel cuenta con 43 habitaciones, que gestiona el grupo hotelero Starwood; un 'spa' de vinoterapia, dirigido por el grupo francés Caudalie; un exclusivo restaurante, asesorado por Francis Paniego, del Echaurren de Ezcaray, y un centro de reuniones y conferencias para más de cien congresistas. Cerca de 100.000 m2 de superficie, donde la tradición y la modernidad se dan la mano en honor al vino.

El Hotel Marqués de Riscal es un exitoso proyecto relacionado con el mundo del vino que en conjunto resulta muy atractivo como reclamo turístico y publicitario para el visitante, la edificación de un icono arquitectónico puntero como imagen de excelencia de las bodegas es sin duda una feliz idea que otras bodegas riojanas de renombre también han aplicado a sus instalaciones y que contribuyen a potenciar un turismo de calidad en la comarca de La Rioja alavesa y en la vecina Comunidad de La Rioja.

Cuando Frank O. Gehry culminó el Museo Guggenheim de Bilbao los responsables de la bodega le pidieron que hiciera un proyecto para ellos. En un principio, no quiso, porque le parecía demasiado pequeño para tener que volar mucho entre Los Ángeles y España. Le convencieron, dice el arquitecto, con el vino: visitó la bodega, y le llevaron a lo que allí se conoce como -la catedral-, una zona en la que se conservan botellas desde la primera cosecha, en 1862. Allí, le sacaron una botella del año del nacimiento del arquitecto, 1929: -Estaba muy buena, y después de unas cuantas copas, acepté-, rememoró divertido. El proyecto fue creciendo, ya que en principio se pensó que sólo iba a recubrir la vieja bodega, pero finalmente alberga un hotel.

El arquitecto describió el edificio como un animal galopando por el campo, que expresa movimiento, y eso es lo que quería cuando lo diseñó. Ha intentado que el edificio parezca que esté flotando en medio de los viñedos, a la vez que se respetaba el entorno. Por ejemplo, el edificio es, deliberadamente, un metro más pequeño que la torre de la iglesia del pueblo. Incluye un sombrero para el sol en referencia a los voladizos de titanio, y esa sombrilla es la que ha creado la exuberancia del diseño, según el autor. El arquitecto reconoció que, como muchos edificios nuevos al principio parece un poco raro, pero luego se consolidan en las mentes; el edificio necesita su tempo, como los buenos vinos.

Una cabellera encrespada, cuyos reflejos en rosa -vino tinto-, oro -malla de la botella- y plata -la cápsula- aluden a los colores de Marqués de Riscal, es el resultado de una ejecución de titanoflexia basada en la torsión y la voluptuosidad. La silueta de láminas de titanio y acero envuelve el perímetro de dos edificios unidos por una pasarela volada. La asimetría triunfa de igual modo en unos interiores diseñados también por el propio Gehry, ayudado por la aportación de Alvar Aalto y B&B.

La estructura del edificio está conformada como una serie de elementos rectilíneos, revestidos en piedra arenisca, combinados con arrebatadores paneles dorados y rosados de titanio, y acero inoxidable con terminación de espejo. Al estar levantado sobre su emplazamiento en columnas, se crea una plaza pequeña debajo del edificio mismo que proporciona vistas impresionantes de los viñedos, de la iglesia de San Andrés en Elciego y de gran parte de la comarca.

Apuntes sobre otros proyectos arquitectónicos de relieve relacionados con la cultura del vino en España

Rafael Moneo se responsabilizó del proyecto y la construcción de la bodega del Señorío de Arínzano, de la familia Chivite, en Aberín (Navarra); Santiago Calatrava revolucionó el paisaje en la cercana población de Laguardia (Álava), con las formas de la fachada de las Bodegas Ysios que veremos en un artículo propio; el francés Philippe Mazières hizo lo propio con la bodega Viña Real del grupo CVNE en la misma población de la Rioja alavesa; Miquel Espinet en la bodega Ferrer Bobet, en Falset (Tarragona, comarca del Priorat); Iñaki Aspiazu proyectó las Bodegas Baigorri en Samaniego (Álava); Domingo Triay modernizó la centenaria bodega Raimat en Lleida, obra del arquitecto modernista Rubió i Bellver.

Y más bodegas: José Luis Sota, Jaime Gaztelu y Ana Fernández proyectaron la bodega de Señorío de Otazu en Echauri (Navarra); Jesús Manzanares es responsable de las Bodegas Enate de Salas Bajas (Huesca) en la comarca vitivinícola Somontano, y de la de Álvaro Palacios, en Gratallops (Tarragona), comarca del Priorat; o el museo de la Dinastía Vivanco en Briones (La Rioja), obra de Jesús Marino. El pabellón de la prestigiosa arquitecta iraquí Zaha Hadid para la familia López de Heredia, propietaria de la Bodega Viña Tondonia en Haro (La Rioja); o el no menos relevante Richard Rogers con la bodega de Protos en Peñafiel (Valladolid); y la obra del último Premio Príncipe de Asturias de las Artes Sir Norman Foster en la bodega Portia en Gumiel de Izán (Burgos), del grupo Faustino de Ribera de Duero...