Unas breves pinceladas expuestas en dos artículos dedicados a Vitoria-Gasteiz, tras mi segunda visita a la capital vasca, después de muchos años de haberme acercado a descubrirla por vez primera en el lejano verano de 1987, en un reencuentro personal que sirvió para seguir reconociéndola algunos días de mayo en este 2009.
Vitoria (en euskera Gasteiz) es una ciudad elegante, bien conservada en su bellísimo casco histórico, ordenada y limpia, con muchos espacios verdes (su anillo verde), bien urbanizada y que sigue creciendo por la Llanura Alavesa, una ciudad con las mejores cualidades y con todas las ventajas de las más cívicas ciudades europeas.
Vitoria es ciudad con múltiples reclamos de interés para el visitante, de tipo cultural, gastronómico, histórico y artístico, sin duda, será una muy positiva sorpresa para la mayoría de sus visitantes que quizá no esperan sus arrebatadores encantos al reconocerla en la primera ocasión.
El visitante -en el caso de ser un viajero apasionado, diría que casi vocacional- siempre deseará volver a aquellos lugares en los que encontró su momento mágico, en los que disfrutó de esa vivencia de belleza máxima e irrepetible en ningún otro espacio, los escenarios de ese recuerdo especial que permanece, y en este reencuentro con Vitoria-Gasteiz es lo que procuré recuperar, hoy y mañana lo comparto aquí, son mis ya queridas calles de Vitoria-Gasteiz.






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