Abriendo el artículo de mis apuntes capitolinos una imagen de la Loba Capitolina, bronce etrusco del siglo V a.C., los dos gemelos Rómulo y Remo fueron agregados en el cuatrocientos por Antonio del Pollaiolo, la escultura es la estrella de los Museos Capitolinos y símbolo de Roma.
El Campidoglio o Capitolio es una de la siete míticas colinas romanas y núcleo fundacional histórico de la ciudad, un escenario imprescindible en la visita a Roma.
Todavía hoy el ayuntamiento de la ciudad se encuenta en el Palazzo Senatorio de la Piazza del Campidoglio, a la cual se accede desde la Piazza d´Aracoeli por una espectacular rampa o cordonata muy teatral diseñada por el gran Miguel Ángel, flanqueada al llegar a la plaza por las estatuas de Cástor y Pólux. El Palazzo Senatorio y los imprescindibles Museos Capitolinos a ambos lados son el marco ideal de esta plaza que preside una copia de la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio, la original se encuentra en el interior del museo para su conservación climatizada.
En mi tercera visita a Roma -de sólo tres días- escogí como museo a visitar los Museos Capitolinos, evito la inútil saturación museística en tan corto espacio de tiempo. Ya había visitado los Museos Capitolinos hace muchos años, pero me encantó volver a recorrer sus renovadas instalaciones ampliadas, además los visité sin mucho público, nada que ver con mi anterior visita a los Museos Vaticanos, donde creo que hice la cola de espera más larga de mi vida, aunque es otro museo imprescindible para los amantes del arte. Otra razón para visitar los Capitolinos por segunda vez era disfrutar de la exposición temporal dedicada al inmenso pintor renacentista Fra Angelico.
Además de la muestra única de sus joyas artísticas, el museo tiene el aliciente de ser un magnífico mirador por los cuatro costados desde las ventanas y terrazas que tienen los edificios que albergan las colecciones de escultura clásica, restos arqueológicos y una rica pinacoteca. Un museo que se asoma a Roma por doquier, con vistas únicas al recinto central del Foro romano, a la plaza del Campidoglio desde los balcones centrales, pasamos por un pasaje subterráneo de un lado de la plaza al otro (del Palazzo dei Conservatori al Palazzo Nuovo) dentro del museo sin casi darnos cuenta mientras admiramos sus colecciones artísticas, también desde sus ventanas en el recorrido disfrutamos de vistas maravillosas del perfil de Roma y de sus cúpulas repartidas por el horizonte de la ciudad eterna, finalmente vistas espectaculares desde la amplia terraza de su cafetería.
Al salir, según por donde dejemos la plaza del Campidoglio podemos olvidar algún rincón oculto por explorar: a un lado del Palazzo Senatorio hay un magnífico mirador sobre el foro si no hemos entrado en los Museos Capitolinos, por el lado del Palazzo Senatorio que da a la reproducción de la loba capitolina veremos la escalinata que nos lleva directos a la mole blanca del monumento Vittoriano en honor al rey Vittorio Emanuele II, al museo adjunto y cafetería-mirador, se trata de un inmenso edificio construido sobre parte del foro en el siglo XX con su fachada mirando a las céntricas Piazza de Venezia y la Via del Corso, corazón romano.
Otro tesoro escondido es una iglesia, por un pasaje anexo a la parte posterior del monumeto llegamos a la entrada de la iglesia de Santa Maria de Aracoeli con interesante decoración artística, su humilde fachada preside otra escalinata que lleva al inicio del recorrido comentado en Piazza D´Aracoeli, o desde la plaza en dirección foros llegaremos hasta la Via de los Foros Imperiales donde se encuentra el acceso para entrar en el recinto oficial del foro romano que llega hasta el Monte Palatino y el Coliseo.
En las diferentes fotos que incluyo reconoceréis detalles del recorrido descrito en estos parciales y personales apuntes capitolinos.
Quería incluir una canción relacionada con la ciudad, y abrimos el artículo con La Roma che conosco, un tema grabado en 2006 por el joven cantautor Marco Conidi (Roma 1966) en su disco Mai soli mai. Conidi grabó el tema acompañado por los jugadores de fútbol de la AD Roma: Totti, De Rossi, Aquilani y Curci, un simpático homenaje a la ciudad de Roma, con un guiño al clásico tema Roma nun fa' la stupida stasera.
Roma nun fa' la stupida stasera, canción que cierra el artículo, compuesta por Pietro Garinei (Trieste 1919-Roma 2006) y Sandro Giovannini (Roma 1915-1977) sobre música de Armando Trovajoli (Roma 1917), interpretada por primera vez en 1961 por Nino Manfredi y Ornella Vanoni. Una canción que entre otros han cantado cantantes tan populares como los romanos Claudio Villa (Roma 1926-Padova 1987) y Lando Fiorini (Roma 1938), o el turinés Renato Rascel (Torino 1912-Roma 1991) quien la popularizó en su voz y autor de la música de la famosa Arrivederci Roma, también con texto de Garinei y Giovannini.
Roma nun fa' la stupida stasera fue interpretada además a dúo por Mina Mazzini y Nino Manfredi, así como por Bobby Solo y la cantante de bossa jazz Lisa Ono, o en directos por Segio Cammariere, Fabrizio Bosso y Bruno Marcozzi en versión instrumental, o también por el brasileño Toquinho o el napolitano Gigi d´Alessio.
Dejo por aquí dos versiones muy clásicas de los años 60, las de Claudio Villa y la de Renato Rascel, así se ve mejor la referencia al tema de Marco Conidi.






Nines
2 jul 2009 | 10:06 PM
Precioso Carles, sin duda tengo que conocer está ciudad, porque entre las fotos y tus comentarios no deja de cautivarme.
Un abrazo
Carmen_ Hidalgo
3 jul 2009 | 03:12 AM
Para mi, tb es una asignatura pendiente conocer esta gran ciudad , espero algún dia disfrutar de todos esos sitios "in vivo", gracias Carles, por hacer que se me pongan los dientes un poquito más largos eh !!! ja ja
Carles
3 jul 2009 | 11:17 AM
tenéis que conocer Roma, pero hacerme caso, la visita mejor cuando haga menos calorcito, primavera o septiembre-octubre, es agotador hacer de turista en ciudades así en plena canícula.