Desde el mirador visitable alrededor del exterior de la linterna de la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano se puede disfrutar de una de las vistas de Roma más gratificantes, con excepcional panorámica sobre la plaza de San Pedro y del pequeño territorio vaticano, Museos Vaticanos, Palacios y otras dependencias de la Iglesia, aunque no es tarea fácil el ascenso, y sin duda lo mejor es llegar a primerísima hora para evitarse la afluencia masiva de turismo, sin duda una de las vistas imprescindibles de la ciudad eterna, de San Pedro al cielo, aunque entre el cielo y el infierno a veces hay un solo paso. 

En homenaje y recuerdo al precursor de la canzone Domenico Modugno (Polignano a Mare, Bari 1928 - Lampedusa 1994) dejo dos temas motivados en parte por el contexto, en fin: Dio, come ti amo de 1966 y su éxito Nel blu dipinto di blu (Volare) de 1958, aunque dos de mis favoritas del gran Modugno sean por razones del todo subjetivas Il maestro di violino y Vecchio frack.