Traigo hoy a este rincón el recuerdo de la gran Amália Rodrigues (Lisboa 1920-1999), ahora que se han cumplido diez años desde su desaparición, motivo por el que el Museo Berardo en el Centro Cultural de Belém en Lisboa muestra la exposición Amália, corazón independiente hasta el próximo 31 de enero, al mismo tiempo que se ha editado en Portugal un disco recopilatorio bajo el mismo título.
Amália es inmortal y universal como intérprete de fados, pero en esta ocasión quiero destacar su figura como escritora, en uno de mis viajes personales a la querida Lisboa en 1997 encontré casualmente su obra escrita y recién editada en Versos (Livros Cotovia, 1997), un repaso a algunos de los textos que grabó en su voz recogidos en el primer capítulo: Entrei na vida a cantar, poemas musicados que también se han hecho populares posteriormente en el repertorio de otros cantantes como Estranha forma de vida o Lágrima.
En capítulos posteriores el editor recoge textos más joviales y festivos no cantados bajo el capítulo Se me quiseres ver descalça, a continuación en el capítulo Teimosamente sangrando recopila textos de temática más trascendente y reflexiva, y entre los que se encuentra Ó gente da minha terra popularizado musicalmente por la no menos grande Mariza.
Finaliza la obra con una breve serie de cartas en verso, todos los textos fueron revisados por la autora que fallecería dos años más tarde, el 6 de octubre de 1999. Versos es un compendio literario que muestra en conjunto la obra de Amália Rodrigues -más allá de su voz única- como poeta y autora, como muestra dejo uno de los textos de Amália nunca antes cantado, o al menos eso creo, lo transcribo a continuación:
Desespero
Se o desespero ensinasse
Eu já sabia viver
Talvez alguém me pagasse
O que me anda a dever.
Se o desespero ajudasse
Eu era muito ajudada
Tal vez não desesperasse
De ser tão desesperada.
Se o desespero não fosse
Como parece que é meu
Se o desespero não fosse
Seria o que é: sou eu.




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