"Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa y escondido tras las cañas duerme mi primer amor, llevo tu luz y tu olor por donde quiera que vaya y amontonado en tu arena guardo amor, juegos y penas, yo..."

Cuenta la historia que Joan Manuel Serrat empezó a darle forma y vida a su mítico Mediterráneo desde una habitación del desaparecido Hotel Batlle de Calella de Palafrugell (Girona) en el verano de 1970, y no será por casualidad que fuera en esa estancia en esta localidad de la Costa Brava tan llena de tipismo donde encontró y se inspiró para componer esa joya musical que todos conocemos y que es capaz de transmitir de manera magistral el espíritu de la mediterraneidad, de esa particular forma de entender la vida y de vivirla disfrutándola, un mar de tranquilidad y de sensualidad, un mar de vida y de emociones, principio y fin, de la niñez hasta nuestro último día, pura esencia de Mediterráneo.  

Viendo los paisajes humanizados y marineros en "equilibrio" (aparentemente, aunque ya no cabe una casa más) de Calella de Palafrugell "conservados" aún hoy ya siglo XXI (al menos en su fachada marítima) se entiende perfectamente esa idea de Mediterráneo ideal que ojalá perdurara, se extendiera y fuera global. Las fotos muestran un soleado día de invierno en tan idílico paisaje mediterráneo. 
"¿Qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo?"

(Todas las fotos propias).     

Un servidor y Joan Manuel Serrat en enero de 2011 - Barcelona