No se dejen impresionar por las imágenes de calles vacías que muestro en mis fotografías, La Rochelle es una ciudad llena de vida, muy dinámica y turística especialmente en verano, con un tráfico complicado en su área central en horas punta y que atrae a miles de visitantes, pero mantiene un agradable ambiente marinero.
Además del casco antiguo alrededor del puerto viejo con calles comerciales como la Rue du Temple o Rue du Port, la visita nos puede llevar a otros encantadores espacios de interés como el verde y tranquilo Parque Charruyer, un espacio de tranquilidad.
Entre la estación ferroviaria, el Canal Maubec y el viejo puerto es una delicia pasear por el tradicional barrio de Saint-Nicolas con rincones como la Place de la Fourche, también de interés es el barrio de Le Gabut con sus casas restauradas con fachadas de madera en vivos colores, o bordeando el muelle llegaremos hasta el animado barrio de la Torre de la Cadena con una gran oferta de bares y restaurantes, junto a la torre de la que toma el nombre, no olvidar el camino de ronda sobre la Rue sur les Murs, entre torre y torre.
Torres: la de Saint-Nicolas, la de la Chaîne, la de la Lanterne, sus faros y su marea de barcos se encargan de dar una marcada personalidad con sabor a mar a esta ciudad de La Rochelle, un paseo en barco en alguna de las diversas rutas marítimas que encontraremos en el puerto pueden acabar de satisfacer las ganas de mar del visitante.



















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