Rochefort-en-Terre es uno de los muchos pueblos en Francia que llevan por nombre Rochefort, en 1872 se le añade "en-Terre" para evitar equívocos postales. Pequeños comercios, artesanos, anticuarios y artistas así como algunos restaurantes dan vida a esta población con sus correspondientes actividades de interés para el visitante en cualquier rincón del mismo.

Monumentalmente destaca en Rochefort-en-Terre su colegiata de Notre-Dame de le Tronchaye y también su Castillo, origen esencial de la población allá por el siglo XII, además de decenas de viejas casas particulares con encanto y sus muchas flores le dan el carácter determinante y con encanto a este pueblo bretón.